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  • Taty Almeida recibió el doctorado honoris causa: Le demostramos a Milei que la resistencia continúa" | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 18/04/2026 18:47

    Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Líneas Fundadora, recibe el Honoris Causa en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Foto: Guido Piotrkowsk La presidenta de Madres de Plaza de Mayo -Línea Fundadora fue distinguida en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Ante militantes del movimiento de derechos humanos y jóvenes estudiantes habló de la necesidad de continuar con la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. La preceden los aplausos. A las 18 en punto, Lidia Stella Mercedes Miy Uranga ingresa al aula 108 de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Para todos los presentes, es Taty Almeida, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Con los brazos en alto, Taty recibe el afecto de quienes fueron a celebrar que, a partir de la tarde del viernes 17 de abril, ella recibirá la máxima distinción de esa casa de altos estudios: será doctora honoris causa de la UBA. Entre compañeros de militancia de décadas y pibes y pibas que cursan su carrera, Taty habla sobre el legado, en su caso, de más de 50 años de búsqueda. Militancia es compromiso. Compromiso que han tomado tantos jóvenes, que son nuestra esperanza. Ustedes son los que van a continuar luchando por la Memoria, la Verdad y la Justicia, les dice. Puan siempre es un hervidero. En el ingreso, pibes y pibas reparten volantes o periódicos de las agrupaciones en las que militan. En el primer piso de la Filo está el aula magna que lleva el número 108. El rasgo distintivo de este salón está dado por otro elemento: allí están los rostros de cada uno de los desaparecidos que pasaron por esos claustros docentes, no docentes, estudiantes y graduados. El aula empieza a llenarse. Taty llegó temprano. Espera el reconocimiento en una sala que prepararon las autoridades de la Facultad para recibirla con un café. Varios de sus seres queridos están allí con ella. ¿Cómo te preparás para el reconocimiento? le pregunta Página 12. Y contesta ella. No hacen falta más palabras. Su sonrisa inmensa lo dice todo. En las primeras filas del aula 108 se acomodan los parientes de Taty. Están también algunas militantes de Madres de Plaza de Mayo, como María Adela Antokoletz y Alicia Furman. También hay referentes de los más jóvenes del movimiento de derechos humanos: Carlos Charly Pisoni, Manuel Goncalves Granada y Victoria Montenegro, entre otros. Taty sube al escenario. A su derecha se acomodan el rector de la UBA, Ricardo Gelpi; el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Ricardo Manetti, y la vicedecana Graciela Morgade. ¡Viva la UBA! ¡Viva Taty! se escucha desde el fondo del salón. De pie, con emoción, se entona el himno. Fabiana, la hija menor de Taty, registra el momento con su celular. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo levanta la mano y grita: ¡Viva la Patria! La idea de reconocer a Taty surgió hace un tiempo, como parte de las iniciativas que promueve Filo contra el olvido y el negacionismo que se proponen como política oficial desde que Javier Milei y Victoria Villarruel llegaron al poder. La facultad es querellante en los juicios por crímenes de lesa humanidad y, desde 1994, cuenta con la Cátedra Libre de Derechos Humanos cuyo primer titular fue Osvaldo Bayer. El honoris causa fue una propuesta del decano, que consultó con la Cátedra Libre de Derechos Humanos, y entre todos trabajamos para que suceda, cuenta la docente Samanta Casareto. Epistemología de la esperanza Taty Almeida nació en 1930 en el seno de una familia militar. Estudió magisterio. Se casó y tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana. El 17 de junio de 1975, Alejandro fue secuestrado. Tenía 20 años y estudiaba Medicina en la UBA. Taty nunca pudo saber qué hicieron con él. Con los años supo de su militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Su compromiso y sensibilidad quedaron plasmados en una serie de poemas que su mamá encontró en una agenda. Muchas veces Taty dice que Alejandro estaría orgulloso de ella, de lo que es hoy esa gorilita a la que abrazaba con tanto amor. En Filosofía y Letras, la memoria se construye; no es un estudio estático marcó Graciela Morgade. La vicedecana resaltó el rol pedagógico de Taty: desde su formación como docente hasta su práctica como integrante de las Madres de Plaza de Mayo. Nos enseñó una epistemología de la esperanza, dijo la doctora en Educación y le agradeció por ser la maestra de quienes estaban allí. Manetti también tuvo palabras de gratitud: le agradeció a Taty haber aceptado el doctorado honoris causa. Taty no lo necesita. Es la institución la que se llena de valores con esta mujer que marca los ritmos de la historia, resaltó y añadió que en ella estaban reconociendo a todas las otras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. En la voz del decano de Filosofía y Letras se escuchó cómo esas mujeres, que fueron desgarradas por el terrorismo de Estado cuando les arrancaron a sus hijos e hijas, transformaron el dolor más profundo en una lucha y en una práctica. Nos enseñaron que la ética no se negocia. No tenemos que conformarnos con nada. Tenemos que seguir exigiendo y reclamando, subrayó. Es una Madre que, más allá de su propia causa, ha tomado cada injusticia como propia, se sumó el rector Gelpi que también transitó los pasillos de la Facultad de Medicina como Alejandro Almeida. El rector de la UBA enfatizó el compromiso de formar ciudadanos comprometidos con las instituciones democráticas y los derechos humanos. Vivimos tiempos en los que quienes deben bregar por la paz reproducen discursos de odio, negacionistas y violentos, se lamentó. En una pantalla se proyectaron imágenes de las Madres en la Plaza: siempre reclamando saber qué habían hecho con sus hijos. Los nietos y bisnietos de Taty subieron al escenario para saludarla. A ella la embargó la emoción. Uno de ellos, Julián Infantino Almeida, habló de la intimidad de la referente del movimiento de derechos humanos. Taty fue, es y va a ser una abuela presente. En las buenas y en las malas, comenzó. Julián habló de las sobremesas domingueras en las que escuchan sus historias con ese vozarrón que es difícil de obviar. Taty es abuela, espejo, faro. Te adoramos, cerró. León Gieco, que le puso música a uno de los poemas de Alejandro Almeida, no quiso faltar al homenaje y envió un video. Hola, Taty divina, ¿cómo estás? Gracias por ser un pilar de nuestra democracia arrancó el cantautor. Y después le dedicó El desembarco, una canción que habla de los que resisten y nunca se lamentan y de que la alegría con la fuerza se alimenta. Pero, sobre todo, en una de las estrofas se refiere a la hermosa comunión de los que piensan parecido. Era difícil encontrar palabras más precisas para describir lo que estaba sucediendo en el aula magna de Filosofía y Letras mientras Taty irradiaba magnetismo desde el escenario. No nos han vencido Después de esos mensajes, Taty recibió el honoris causa de manos de las autoridades de la UBA, a quienes les agradeció la distinción. En mí están todas las Madres: las que aún están, las que no están pero siempre van a seguir estando, dijo. Taty le dedicó palabras a la administración de La Libertad Avanza (LLA). Este gobierno negacionista quiere borrar la memoria, pero no lo va a lograr, afirmó. Hoy es un día muy especial, añadió Taty en referencia a que se vencía el plazo para que el Gobierno cumpliera con la ley de Financiamiento Universitario. Quiero que vos expliques bien cuál es el plazo. Explicalo urgió a Morgade. La vicedecana detalló la última maniobra que ensayó el Gobierno para seguir desfinanciando a las universidades: recurrió el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal que le ordenaba cumplir para intentar llevar la discusión a la Corte Suprema y, de esa forma, seguir dilatando el cumplimiento de sus obligaciones. Estamos viendo cuáles son los pasos a seguir, que seguramente van a ser una gran marcha universitaria en mayo, dijo Morgade, mientras brotaba un aplauso. El del viernes fue su quinto honoris causa, pero éste era especial: porque fue en Buenos Aires, lo que permitió que casi toda la familia se congregara. Faltaban sus hijos varones: Jorge, que vive en España, y Alejandro, que sigue desaparecido. El que no está es mi hijo Alejandro Martín Almeida. Alejandro tenía 20 años cuando lo detuvieron y desaparecieron. Estaba en primer año de Medicina, pero antes que nada era un militante político, continuó Taty. En ese preciso instante se cayó la bandera de ceremonias a escasos centímetros de su cabeza. ¡Éste es Milei! soltó con desparpajo, mientras todos reían a carcajadas. Luego retomó el eje de su discurso. Aunque no lo crean, hoy hay gente que dice que por algo será que los desaparecieron. Claro que por algo será. No era por perejiles ni por estúpidos. Eran militantes políticos, enfatizó. Militancia es compromiso. Compromiso que han tomado tantos jóvenes y no tan jóvenes que son nuestra esperanza. Ustedes son los que van a continuar luchando por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Cuando estén un poco caídos, tienen que pensar: si las Madres pudieron, ¿por qué no nosotros?, les dijo. Ya hemos pasado la posta. De a poquito, eh, porque, a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie, subrayó. La lucha no termina, la lucha continúa. Acuérdense de lo que las Madres decimos y hacemos: que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Les estamos demostrando a Milei y compañía que la resistencia continúa porque no nos han vencido, gritó. Todo fueron aplausos. En ese momento, Taty divisó en la primera fila a su compañera Clara Weinstein, a quien le acercaron un micrófono. Clara habló del abrazo que se estaba haciendo en ese momento en el Colegio Carlos Pellegrini, la institución a la que asistía su hijo cuando lo desaparecieron. Madres de la Plaza, el pueblo las abraza les respondieron a Taty y Clara los asistentes. Los seguiré acompañando. Espero que por mucho más tiempo. Ahora voy a cumplir 96 años, contó Taty, que nunca pierde el humor. Pero, bueno, si Mirtha Legrand llegó a los 99, ¿por qué no?, se preguntó mientras se reía con ganas. Después llegó el momento de la música en vivo. El tenor Juan Carlos Vassallo y el barítono Ernesto Bauer se arrodillaron para cantarle O sole mio. Y ella aprovechó después para pedirles que le cantaran el feliz cumpleaños a su bisnieta que cumplía cinco años en España. Manetti y Morgade registraban el momento con sus celulares. Yo espero seguir viviendo mientras hable de corrido, y espero seguir hablando de corrido por mucho tiempo más, dijo para cerrar, mientras uno tras otro peregrinaban para darle un beso. Marcelo y Pascual, que suelen acompañarla, se preguntaban cómo hacer para bajarla del escenario. ¡Qué final! comentaba con emoción Graciela Daleo, sobreviviente de los campos de concentración de la dictadura y uno de los motores de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de Filo. La emoción y la alegría de haber celebrado la militancia de Taty y de que la universidad pública siga siendo un enclave de resistencia a la desmemoria y el ajuste seguían respirándose en el aire aun cuando se apagaron las luces del aula magna. Fuente: Pägina 12, Luciana Bertoia.

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