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» Clarin
Fecha: 18/04/2026 14:38
Estados Unidos abrió este sábado la puerta a la investigación con drogas sintéticas como el LSD, la psilocibina y la ibogaína para el tratamiento de personas con trastornos graves de salud mental. En un posible giro en ese campo de la medicina, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) podrá ampliar el acceso de los investigadores a estas drogas psicodélicas, hoy clasificadas como ilegales a nivel federal en Estados Unidos. El objetivo es impulsar los ensayos en entornos terapéuticos estrictamente controlados. Actualmente, muchas sustancias psicodélicas, incluidas el LSD y la psilocibina (conocida como "hongos mágicos"), se consideran drogas con alto potencial de abuso y adicción y están prohibidas para uso médico, lo que limita su estudio científico. Pero si la FDA, que está a cargo de regular los productos farmacéuticos en Estados Unidos, determina oficialmente que algunos psicodélicos tienen beneficios médicos, podrían ser reclasificadas, lo que permitiría un mayor uso clínico. Así lo determina la orden ejecutiva que firmó este sábado Donald Trump, en un acto al que asistió el secretario de Salud, Robert F. Kennedy, y el famoso presentador de podcast, Joe Rogan, impulsor del proyecto. "Me complace anunciar reformas históricas destinadas a acelerar drásticamente el acceso a nuevas investigaciones médicas y tratamientos basados en fármacos psicodélicos", dijo Trump antes de firmar la orden en un acto en el Despacho Oval. El presidente estadounidense insistió en que si estas sustancias "resultan ser tan beneficiosas como la gente afirma, tendrán un impacto tremendo en el país y en otros". Además de enfocarse en buscar cómo crear vías rápidas para su evaluación, aprobación y uso clínico, el decreto también impulsa la coordinación entre la FDA y la agencia antidrogas estadounidense para otorgar permisos especiales a médicos e investigadores para el uso de estas sustancias. "En muchos casos, estos tratamientos experimentales han demostrado tener el potencial de transformar la vida de quienes padecen enfermedades mentales graves y depresión, incluidos nuestros queridos veteranos", resaltó el republicano, al referirse a la tasa de suicidios entre excombatientes, la mayoría con trastorno de estrés postraumático. La lucha contra el estrés postraumático en veteranos, detrás del proyecto con las drogas sintéticas En los últimos años aumentó el impulso para investigar los efectos de estas sustancias en el tratamiento de la ansiedad y la depresión, en especial para quienes sufren estrés postraumático. En 2023, 6.398 veteranos de guerra se quitaron la vida, según cifras oficiales. Muchos pacientes aseguran que los cócteles de antidepresivos que les recetan resultan ineficaces, y algunos fueron a México, donde las sustancias psicodélicas están autorizadas, para poder beneficiarse de ellos. Durante la ceremonia de firma en la Casa Blanca, Trump mencionó la ibogaína, una sustancia extraída de un arbusto africano, y dijo que quienes la habían tomado "vieron en un mes una reducción entre 80 y el 90% en los síntomas de depresión y ansiedad", y añadió en tono de broma: "¿Puedo tomar un poco, por favor?" El alcance total de los beneficios y los posibles efectos secundarios de los medicamentos psicodélicos aún no se conoce, ya que la investigación ha estado restringida. Si bien se considera que muchos ofrecen beneficios prometedores para la salud mental, también entrañan riesgos. La ibogaína, por ejemplo, es potencialmente dañina para el corazón. En ese sentido, el decreto no exige que las autoridades policiales reclasifiquen las drogas, por lo que el uso terapéutico no se ampliará de forma inmediata. También, incluye un compromiso de unos 50 millones de dólares a través de fondos ya existentes del Departamento de Salud para apoyar a estados que desarrollen programas con psicodélicos para enfermedades mentales graves. Texas sería uno de los primeros beneficiados. De igual forma, ordena al fiscal general y al Departamento de Salud revisar rápidamente el estatus regulatorio de las sustancias psicodélicas que completen con éxito ensayos de fase 3, para poder reubicarlos en otra categoría y permitir su uso médico lo antes posible. Además de la problemática de suicidios en excombatientes, los proyectos con el LSD y la psilocibina también podrían resultar en desarrollos para el tratamiento de pacientes con enfermedades terminales. Con información de agencias Newsletter Clarín
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