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    Parana » Cuestion Entrerriana

    Fecha: 18/04/2026 13:56

    Oleaginosas invernales como la colza entrerriana captaron el interés del mercado global Un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba destaca el potencial de estas oleaginosas invernales para ocupar 20 millones de hectáreas libres en el país Impulsadas por la demanda global de biocombustibles y combustibles sostenibles para aviación, las crucíferas camelina, carinata y colza se afianzan como una alternativa para diversificar el invierno productivo en la Argentina. En un contexto de descarbonización de la economía mundial, estos cultivos invernales ganaron valor como insumos estratégicos para la aviación, uno de los sectores donde se concentra gran parte del crecimiento esperado en el uso de energías más limpias. De acuerdo con el último informe económico de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), estas oleaginosas permiten mantener los lotes ocupados en invierno con retorno económico y, al mismo tiempo, ofrecen servicios agronómicos clave: cobertura del suelo, reciclaje de nutrientes y mejora de la estructura edáfica. En paralelo, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) recuerda que la generación de energía explica aproximadamente el 75% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero y que la aviación es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. Es precisamente en ese segmento donde las crucíferas empezaron a ser vistas como materia prima estratégica para abastecer una demanda que crece y que podría reconfigurar decisiones productivas en distintas regiones del país. Camelina y carinata: los cultivos que más rápido crecieron Entre las alternativas, la camelina mostró uno de los avances más marcados. Pasó de unas 600 hectáreas sembradas en 2019 a 32.000 hectáreas en 2025, con la meta de llegar a 60.000 hectáreas durante 2026. Su expansión se apoyó en esquemas bajo contrato, menor requerimiento hídrico, costos de implantación más contenidos y la posibilidad de insertarse en rotación con soja, maíz y otros cultivos extensivos, sin competir con la industria alimentaria. En la provincia de Córdoba, la camelina ya representa el 23% del área nacional en la última campaña, con 7.240 hectáreas implantadas y rindes que se movieron entre 8 y 15 qq/ha. La combinación de ciclo corto, cosecha temprana y rápida liberación del lote fortaleció su atractivo para productores que buscan sumar un ingreso sin comprometer la siguiente campaña gruesa. En el caso de la carinata, desde los primeros lotes implantados en 2019, con aproximadamente 1.500 hectáreas, el cultivo escaló hasta 9.000 hectáreas en el último año relevado y posicionó a la Argentina como el principal productor mundial. Su desarrollo se sostuvo sobre contratos entre empresas y productores, trazabilidad exigente y un destino orientado al mercado externo, con rindes de entre 12 y 20 qq/ha. Colza: fuerte repunte, pero aún lejos de su máximo histórico En las últimas campañas, la colza recuperó producción y pasó de 17.000 toneladas en 2020/21 a 58.000 toneladas en 2024/25. Sin embargo, ese repunte todavía no alcanzó para volver al nivel de 120.000 toneladas logrado en 2012/13, lo que demuestra que el cultivo retomó dinamismo, pero aún no logró recuperar todo su potencial. La producción se mostró geográficamente concentrada en Entre Ríos y Buenos Aires, donde se reunió la mayor parte del volumen nacional, mientras que Santa Fe y Córdoba participaron con menor peso. Esa distribución confirma que el desarrollo no avanzó de manera homogénea en todo el país y que todavía existen regiones con amplio margen para crecer. Un invierno con 20 millones de hectáreas en juego A pesar del avance de estas oleaginosas, el informe de la BCCBA estimó que en la Argentina quedan alrededor de 20 millones de hectáreas libres durante el invierno que podrían destinarse a este tipo de cultivos. Esa superficie potencial, sumada al liderazgo nacional en producción de aceites y a nuevas inversiones industriales, genera mayores oportunidades al país en materia de ingresos de divisas y diversidad en los destinos de las exportaciones argentinas, según destacó el trabajo. Para que camelina, carinata y colza dejen de ser nichos y pasen a integrar de forma estable la estrategia agrícola, será necesario contar con información técnica sólida, acompañamiento al productor y mercados más profundos. En una campaña fina dominada históricamente por trigo, cebada o barbecho, las crucíferas empezaron a instalarse como una alternativa rentable, más flexible y alineada con las nuevas reglas del comercio energético global.

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