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  • Luego de tres décadas de dulce éxito, Tía Maruca cerró su fábrica en San Juan

    Parana » Cuestion Entrerriana

    Fecha: 18/04/2026 13:56

    La planta principal de la emblemática marca de galletitas Tía Maruca, ubicada en Albardón, San Juan, cerró definitivamente y dejó a decenas de familias sin trabajo. La firma no pudo sostener la producción ante la caída del consumo, el aumento de los costos y las dificultades para acceder al crédito. Después de más de dos décadas de presencia ininterrumpida en las góndolas argentinas, Tía Maruca confirmó el cierre de su fábrica principal en la provincia cuyana. La decisión marca el final de una empresa que, en sus mejores momentos, logró disputar mercado a las grandes compañías del sector alimenticio. La planta ubicada en el departamento Albardón detuvo por completo sus operaciones, dejando a decenas de trabajadores y sus familias en una situación de vulnerabilidad. Según fuentes cercanas a la compañía, la combinación de factores económicos volvió inviable la continuidad del negocio. Caída del consumo, costos en alza y sin financiamiento En los últimos años, la empresa atravesó un escenario cada vez más adverso. La caída del consumo interno, uno de los golpes más duros para la industria alimenticia, se combinó con el aumento sostenido de los costos de insumos esenciales como la harina y el azúcar. Ese encarecimiento de la materia prima terminó por tornar la producción a gran escala en algo no rentable. A esto se sumaron las dificultades para acceder a créditos bancarios a tasas accesibles y la imposibilidad de modernizar la línea de producción para competir con marcas más económicas del segmento de galletitas dulces. De emprendimiento familiar a símbolo industrial sanjuanino Tía Maruca nació en 1998 como un pequeño emprendimiento familiar en San Juan. Con el paso de los años, logró expandirse a todo el país e incluso llegó a exportar sus productos, consolidándose como una alternativa regional frente a las grandes corporaciones alimenticias. En 2017, la firma dio un paso clave al adquirir una nueva planta. En aquel momento, la decisión representó un crecimiento acelerado, pero con el tiempo la dejó expuesta a las fuertes oscilaciones de la economía argentina, incrementando su vulnerabilidad financiera. Esa fragilidad, sumada a la crisis macroeconómica recurrente, terminó de sellar su destino. El cierre de la fábrica principal no solo implica la desaparición de una marca querida por los consumidores, sino también un golpe duro para la economía local de Albardón, donde la empresa era una de las principales fuentes de empleo privado. Un vacío en las góndolas y en la memoria afectiva Para muchos argentinos, Tía Maruca fue sinónimo de sabor casero y de una opción regional frente a los grandes jugadores del mercado. Su salida definitiva deja un vacío en las góndolas y en la memoria de quienes crecieron consumiendo sus productos. Hasta el momento, la empresa no emitió un comunicado oficial sobre los pasos a seguir con la otra planta adquirida en 2017. Sin embargo, todo indica que el cierre de la fábrica madre marca el principio del fin de una historia que durante más de 20 años fue símbolo del esfuerzo industrial sanjuanino.

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