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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 18/04/2026 13:16
En el mundo del fútbol, son pocas las personas que pueden decir que son campeones de la Copa Libertadores tanto siendo jugadores como entrenadores. Marcelo Gallardo lo hizo con River en 1996 como jugador y director técnico en 2015 y 2018; Renato Gaúcho conquistó el certamen con Gremio en 1983 en el campo y 2017 en el banco de suplentes; y Nery Pumpido hizo lo propio pero con dos clubes distintos: River en 1986 bajo los tres palos y Olimpia en 2002 en la dirección técnica, entre otros nombres destacados en el fútbol sudamericano. Esta prestigiosa lista se agrandó en 2025, cuando el Flamengo de Filipe Luis conquistó el certamen al vencer al Palmeiras por 1 a 0. El exlateral fue campeón en Lima en su primera experiencia como entrenador profesional tras su paso por las divisiones inferiores del Mengao. En un seminario de Conmebol se refirió a la transición que supone jugar en el once titular y luego dirigirlo. Filipe Luis y la transición del campo al banco La carrera de Filipe Luis fue destacada. Tras su debut en Figuerense, donde destacó la labor de Dorival Junior en su desarrollo, viajó a Ámsterdam para sumarse al Ajax. No jugué ningún partido, pero aprendí mucho, describió sobre su comienzos en Europa. A partir de allí, pasó gran parte de su carrera en el viejo continente formando parte del Atlético de Madrid y Chelsea. Finalmente, volvió en 2019 a Flamengo y en sus primeros meses alzó la primera Copa Libertadores de su carrera. Apenas tres años después logró la segunda estrella de su palmarés y en 2023 colgó los botines. Apenas consumado su retiro, comenzó a diseñar su carrera como entrenador en las categorías sub 17 del Mengao. Fue más o menos con unos 27 años, reveló sobre cuándo comenzó el deseo de dirigir técnicamente a un equipo. Toda mi carrera yo había jugado y escuchaba decir a los entrenadores Intensidad, lo típico que se dice en un vestuario y yo no sabía cuando jugaba bien o mal, o por qué jugaba bien o mal, agregó. Las curiosidades durante su carrera y sus dudas sobre aspectos de juego lo llevaron a incursionar e ir anticipando sus primeros pasos al costado del campo de juego. Sin embargo, aquella transición se presentó como un desafío mucho más grande del que imaginaba: Cuando me retiro con 38 años, tenía la idea de cómo quería que mi equipo jugase muy clara, entonces lo único que me faltaba era saber cómo hago que mi equipo juegue como yo quiero y esto para mí es lo más complicado. No sabía hacer entrenamientos, fue su primer confesión en el seminario, aspecto que lo llevó a buscar un equipo de trabajo que se alinee con su idea. El secreto es tener gente mejor que tú, citó la frase de Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol sobre formar un cuerpo técnico. No obstante, aseguró que también su primer ayudante fue crucial en el manejo de la frustración cuando inició con el proyecto. Yo pensaba que sabía todo y la primera semana me voy a casa casi llorando porque no veía nada, explicó. Catalogó este momento como una lección de humildad y aseguró que esta transición se construye poco a poco. Su paso por las categorías juveniles (primero en la sub 17 y luego en la sub 20) sirvieron como puntapié para lanzar su carrera profesional y dirigir a uno de los clubes más grandes de Brasil y el continente como lo es Flamengo. Con una historia de tres Libertadores, un aproximado de 40 millones de hinchas y la presión de mantener al equipo en la gloria fue el contexto con el que se encontró el exlateral. Si bien el éxito en la Copa Interconintental juvenil y la idolatría como jugador no garantizaban nada, destacó que ese paso fue fundamental para arribar al primer equipo: Lidiar con esto fue importante para mi crecimiento. Fue llegar mucho más preparado. Incluso, hizo hincapié en la dificultad de manejar un vestuario de inferiores a hacerlo con jugadores ya asentados en la primera o con pasado en Europa: Es más fácil que hacerlo con los chicos de la cantera. Son los mismos que buscan información para performar al mejor nivel. Sin embargo, recalcó que se trata de un desafío entrenar a grandes jugadores y construir una base de juego en torno a las figuras y que haga funcionar el equipo. Su filosofía de trabajo y paciencia moldearon un técnico que en su primer desafío ganó la Copa do Brasil y que un año más tarde ya era campeón brasilero y sudamericano, logrando así ser el primer conjunto del país en alcanzar las cuatro Copa Libertadores. La influencia del Cholo Simeone en su filosofía de juego Un apartado destacado en su trayectoria es el paso por el Atlético de Madrid, a donde arribó en 2010. Si bien llegó bajo la conducción de Quique Sánchez Flores, pasó gran parte de su estadía con Diego Pablo Simeone. Bicampeón de la Europa League, dos veces ganador de La Liga y con dos finales de Champions, el Cholo se convirtió en leyenda colchonera y un referente para Filipe Luis. Durante el seminario de Conmebol, el exlateral aseguró no entender por qué jugaba mal o cuáles eran los motivos por los que en algunas ocasiones se sentía superado por sus rivales hasta que trabajé con él en el Atlético. En ese sentido, puntualizó: Por primera vez en mi carrera sentí que tenía un camino muy claro de lo que tenía que hacer en el campo. Es de público conocimiento que la faceta defensiva es el fuerte de Simeone, que desarrolló equipos aguerridos e intensos. Me sentí muy identificado con aquello, describió Filipe, mencionando que fue quien le cambió la vida y su manera de jugar, además de despertar en él las ganas de dirigir en el futuro. Si una persona me ha hecho cambiar la forma de pensar, yo quiero hacer eso también, describió sobre su primer interés en dirigir. Era un chico que tenía calidad, pero puso en mí un entendimiento de juego y a partir de ahí mi carrera explotó, aunque agregó que también tomó aspectos de otros entrenadores. No obstante, su principal insipiración, además de las cuestiones futbolísticas, fue la gestión de grupo, de presiones y cómo hacer llegar una idea de juego o una motivación a los dirigidos. Aquello me transformó en un ganador, explicó.
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