17/04/2026 09:56
17/04/2026 09:56
17/04/2026 09:55
17/04/2026 09:55
17/04/2026 09:54
17/04/2026 09:54
17/04/2026 09:54
17/04/2026 09:52
17/04/2026 09:52
17/04/2026 09:52
» TN
Fecha: 17/04/2026 07:55
La preocupación crece en el partido de Pila, donde productores agropecuarios y vecinos advirtieron que una intervención irregular está alterando el funcionamiento natural de toda una cuenca hídrica en el interior bonaerense. Con lluvias recientes que superaron los 150 milímetros y una alerta vigente, el foco del conflicto vuelve a estar puesto en un terraplén que impide el paso del agua. Leé también: Lluvias desparejas complican la cosecha y reconfiguran el mapa productivo en la región núcleo Carlos López, productor de la zona, le explicó a TN con precisión cómo funciona el sistema y por qué la situación se volvió insostenible. Cuando se producen lluvias en Tandil, Olavarría o Azul, esas aguas vienen por una cuestión de nivel hacia el Salado. En el camino se forman arroyos que atraviesan distintas localidades, señaló. Lo que debería escurrir queda atrapado y nos inunda En ese recorrido, el arroyo Camarones cumple un rol clave. Esas aguas vienen por los arroyos, entre ellos el Camarones, que desemboca en la laguna San Lorenzo, que a su vez recibe agua de otros cursos, detalló López, describiendo un sistema interconectado que históricamente permitió regular los excedentes. El productor también recordó que, a principios del siglo XX, la región fue intervenida con obras hidráulicas para mejorar el drenaje. Se canalizaron zonas y se hicieron canales como el Canal 9, que arrojan los excedentes hacia el mar, explicó. Esas estructuras, agregó, contaban con mecanismos de control: Había compuertas que se abrían cuando había mucha agua. A la altura de la ruta 29 se abrían 12 compuertas de tres por tres metros para regular el flujo. Sin embargo, ese delicado equilibrio se rompió. Con las obras del Salado se aceleró el agua hacia el río, pero al mismo tiempo apareció un problema nuevo que nos complica todo, advirtió. Leé también: Caminos rurales en alerta: entre reclamos y un plan que busca ordenar obras en la provincia Ese problema es un terraplén construido en la laguna San Lorenzo. Un club pesquero que se instaló ahí no tuvo mejor idea que hacer un terraplén. Estas lagunas se llenan y se van vaciando a medida que baja el agua, pero con esto se corta ese proceso, cuestionó. La obra, de unos dos metros de altura y consolidada con piedras, actúa como una barrera. Interrumpe el paso del agua. Entonces, ¿qué pasa? Se inundan todos los campos, resumió López con crudeza. El conflicto lleva años. En 2016 intervino la Autoridad del Agua y lo sacaron. Después pasó un tiempo, lo volvieron a construir y el ADA intervino otra vez, lo declaró clandestino y aplicó una multa, repasó. Más recientemente, en 2023, el organismo provincial volvió a ordenar su demolición. Pero la resolución nunca se concretó. Lo raro de todo esto es que el expediente empezó a demorarse y se sigue demorando. Eso se decidió en 2023 y hasta hoy no pasa nada, criticó. Leé también: Seguirán las lluvias con una distribución muy dispar sobre la región agrícola Mientras tanto, el impacto se siente en cada evento climático. El año pasado ya nos inundó los campos. Es un terraplén que está firme, consolidado, y el agua no tiene por dónde salir, describió. La alternancia entre sequía y lluvias intensas dejó en evidencia la falta de respuestas. Pasó la sequía y el ADA no hizo nada. Ahora volvió el agua y estamos en la misma situación o peor, sostuvo. El reclamo no quedó solo en manos de los productores. El Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires visitó la zona y solicitó que se ejecute la medida pendiente. Sin embargo, la solución sigue sin llegar. Todos esperamos que se cumpla la decisión del ADA, porque así nos inundamos todos, insistió López. Y agregó con preocupación: No sabemos qué hacer. Ya hicimos los reclamos, hablamos con las autoridades, pero no hay respuesta. Leé también: Una red de cooperativas santafesinas certifica prácticas laborales sostenibles en el agro Según denuncian vecinos y productores, el terraplén no solo afecta a la laguna San Lorenzo, sino también a otros espejos de agua como Aguas Verdes y al propio arroyo Camarones. Todo ese caudal, que debería escurrir hacia el río Salado, queda retenido en la cuenca. Lo que debería ir hacia el Salado queda atrapado acá. Es agua que no puede circular, explicó López, sintetizando el problema. En un contexto de lluvias crecientes y pronósticos inciertos, la falta de ejecución de una resolución oficial profundiza la preocupación. Para quienes viven y producen en la zona, el conflicto ya no es solo hidráulico: es también una muestra de cómo la demora administrativa puede amplificar los efectos de la naturaleza.
Ver noticia original