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  • De las misteriosas aldeas SHEIN a nuestras casas: de dónde viene realmente la ropa que compramos en la plataforma china

    » Clarin

    Fecha: 17/04/2026 07:37

    Pregunto a contactos en Guangdong sobre el dueño de SHEIN, la marca de ropa china. De la mayoría no obtengo respuestas. Solo uno me advierte: Tienes todo un desafío por delante. ¿Cómo luce Xu Yangtian? ¿Ese es su nombre real? Porque algunas páginas dicen que se llama Chris Xu ¿Cuántos años tiene? ¿Cuarenta o cuarenta y uno? Parece que sus empleados no lo reconocen en el ascensor. Xu Yangtian: El gran jefe dueño de SHEIN y, sin embargo, no se puede encontrar ni una sola foto suya en internet, titula el analista Li Si en un artículo publicado en WeChat. Hace algunas semanas, el dueño de SHEIN se mostró por primera vez en público. Hizo una presentación de una módica suma de seis minutos. Dijo aproximadamente mil quinientas palabras. Así lo especificó un medio local al este medio pudo acceder vía WeChat. Xu modera desde el ostracismo uno de los pilares de la industria textil mundial. Nació en Sibo, en la provincia de Shandong, y se graduó en Comercio Internacional en una universidad de Qingdao. Es especialista en SEO, herramienta que le proporcionó una visión profunda sobre la sensibilidad del usuario, fundamental para darle forma a su revolucionaria creación. En 2008 fundó en Nanjing ZZKKO, una fábrica de vestidos de novia baratos que en 2012 se convertiría en SheInside para pasar a vender todo tipo de ropa femenina. La siguiente evolución se dio en 2014, cuando SheInside se convirtió en lo que hoy conocemos como SHEIN. En su nueva marca, Chris quiso demostrar su hipótesis de que los productos chinos eran valiosos en el extranjero. Mudó la producción a Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong, y la desarrolló a un ritmo vertiginoso, muy a tono con el avance económico del país. SHEIN está asentada desde 2022 en Singapur, consolidada como una plataforma global multicategoría. Artículos periodísticos locales, como el de la cronista Lan Haiyi, la ubicaron en 2024 sólo detrás de Nike y Adidas como tercer minorista de moda más grande del mundo. Y es la nueva obsesión de los compradores online. Goza de la confianza suficiente para que los extranjeros que en algún momento dudaban de su procedencia ya no tengan miedo de cargar en el sitio los datos de su tarjeta. El modelo SHEIN En apariencia, SHEIN es como casi todas las tiendas online chinas: caóticas, repletas de estímulos, inundada de promociones y carteles. Quienes alguna vez entendieron Taobao -la Mercado Libre china- seguro conocen la sensación que generan. Todo lo que compramos en SHEIN viene de China. En mayor parte, de Guangdong. En esa provincia del sur existen pequeños pueblos o Aldeas SHEIN que están cien por ciento preparadas para ejecutar con eficiencia el particular modelo de ventas de la marca. A diferencia de Adidas, Nike, Zara o cualquier minorista textil, SHEIN rastrea las tendencias de moda en tiempo real y produce de a pequeños lotes. Es decir, no le sobra nada. Literalmente. Lo hace en tiempo récord gracias a una cadena de suministro inteligente e integral. A este modelo, los medios chinos lo llaman respuesta rápida de lotes pequeños. Desde el diseño hasta la entrega del producto transcurren de dos a tres semanas. En ese brevísimo período, SHEIN testea la producción, evalúa la respuesta del mercado y escala la venta. ¿En qué se beneficia? Solo se queda con un 2% del inventario no vendido (la competencia almacena alrededor del 30%). Es decir: produce poco, se fija si ese artículo gusta y, si funciona, hace más. Así reduce el riesgo de quedarse con stock sin vender. La marca produce más de 2.000 artículos nuevos al día; más o menos un millón al año (Zara, por ejemplo, lanza 12.000 anuales). ¿Cómo? Ya fue dicho: a través de una cadena de suministro de unos 1.400 millones de dólares desarrollada específicamente para que funcione un ecosistema digitalizado compuesto por pequeños y medianos proveedores a partir de tres pilares fundamentales: herramientas digitales innovadoras, transparencia en la información y servicios gestionados. SHEIN asume la logística, el marketing y el servicio posventa mientras los proveedores se concentran en fabricar. Las aldeas SHEIN En Guangzhou existen lo que medios chinos, como el 21st Century Business Herald, llaman Aldeas SHEIN. Ciudades que funcionan en su totalidad proveyendo a la marca y la conectan con otros centros logísticos globales (SHEIN intenta que las fábricas de suministro estén todas cerca entre sí para formar los denominados cinturones industriales). En China, el futuro está en todas partes. En primer lugar, el futuro es la dimensión reguladora de la sociedad china contemporánea, dice el sinólogo Salvador Marinaro en una entrevista para el libro El tiempo de los otros. El futuro está en todas partes (...) Es la dimensión reguladora de la sociedad china contemporánea. En el pueblo de Nancun, ubicado en el distrito de Panyu, en Guangzhou, operan más de 1.000 proveedores directos. Se cree que la capital de Guangdong cuenta con cerca de 10.000 proveedores que dan soporte a los envíos diarios. ¿ Por qué tantos? Porque SHEIN les promete seguridad financiera (por su puntualidad en los pagos, eliminando la retención en el sector transfronterizo), subvenciona el diseño y moderniza sus instalaciones. Para evitar que otras marcas les quiten a sus proveedores trabaja con contratos de exclusividad. La tecnología, la piedra filosofal china Nada funcionaría si China no le prestara atención a la tecnología. Marinaro recuerda cuando en 2015 el país lanzó la campaña Made in China 2025, dedicada a promover información y tecnología. Muchos analistas señalan que esta aceleración de la producción de tecnología en China es uno de los fundamentos de la guerra de tarifas que el gobierno de Trump le plantea a la economía china, señala el especialista. Aunque advierte un problema: Más tecnología puede significar más productividad, pero, también, menos puestos de trabajo. El tema abre un montón de puertas que conducirían a debates y reflexiones complejos y extensos. El sinólogo Simone Pieranni señala en su ensayo La nueva China que existe una nueva era de Xi Jinping que resulta menos dependiente de las exportaciones y más dinámico en los servicios y el mercado interno, con foco en mayor calidad, menor cantidad, más robótica, automatización, IA y productos de alta calidad tecnológica exportados. Marinaro sostiene que en China hay un amplio consenso en que el crecimiento de la capacidad tecnológica del país es una necesidad nacional para seguir agregando valor y creciendo económicamente, lo que va de la mano con la idea de que los chinos se adaptan muy rápidamente a las nuevas tecnologías. Las polémicas Ya sea porque manda ropa masivamente en avión o porque utiliza sustancias químicas peligrosas o contaminantes -según informes de Greenpeace o la Changing Markets Foundation-, muchos denuncian que las compañías grandes como SHEIN dañan el medio ambiente. Para defenderse, SHEIN recuerda constantemente en su sitio web que hace campañas para impulsar su transformación hacia la sostenibilidad mediante el uso de tecnología cada vez más ecológica, con una meta de reducción para 2030 y 2050. Además, argumenta que todos los productos contaminantes se deben a la distribución de la mercadería y no tienen nada que ver con sus operaciones directas. El otro tema en cuestión es el del supuesto trabajo forzado por el que algunos países de Occidente acusan a SHEIN. La principal denuncia es que parte de la ropa de la marca podría estar vinculada al trabajo forzado de la minoría uigur, en Xinjiang. Una acusación que engloba, además, supuestas jornadas ilegales, pago a destajo y problemas de salud y seguridad. La posición de la empresa es la contraria: niega usar trabajo forzado y dice tener política de tolerancia cero frente al mismo. Detalla, por ejemplo, que los productos que vende en Estados Unidos usan algodón de regiones aprobadas para cumplir con la ley contra el trabajo forzado uigur. Es difícil de comprobar cuán eficaz es el escudo chino. Lo que sí es cierto es que en 2023 y en 2024 Reuters reportó que SHEIN detectó dos casos de trabajo infantil en proveedores. Para ambos casos, la empresa dijo que suspendió o finalizó relaciones con los implicados, además de tomar medidas correctivas. Números que impactan Los números de SHEIN son impactantes: es el noveno unicornio mundial según la lista Hurun 2025 (se les dice unicornio a las startups o compañías tecnológicas jóvenes que están valoradas en USD 1.000 millones o más sin cotizar en bolsa). Está valuada en aproximadamente 53.4 mil millones de dólares. Para 2025, SHEIN proyectó un beneficio neto de 13,700 millones de dólares y manejó un volumen bruto de mercancía de 27.000 millones en el primer semestre del año pasado. En su reciente presentación en la Conferencia Provincial de Desarrollo de Alta Calidad de Guangdong, Xu -el dueño de SHEIN- habló de los planes que tiene para el futuro de la marca. Anunció una inversión de 1.465 millones de dólares para que SHEIN se afiance en Guangzhou. Serán destinados a construir un sistema inteligente de cadena de suministro mucho más sólido que el actual, incluido un programa de comercio electrónico transfronterizo y el desarrollo de otros cinturones industriales. Para mantenerlo, Xu sabe que debe pasar de avances puntuales a operaciones sistemáticas, y en eso trabajará. El gigante no para de crecer, y ahora va por tus zapatillas. Sobre la firma Newsletter Clarín

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