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Fecha: 16/04/2026 19:05
El semáforo de economías regionales de Coninagro de marzo, en base a datos revelados durante febrero, advirtió este jueves sobre precios estancados y marcó a otra producción en rojo: la de mandioca. Este indicador registró a 4 actividades en verde, 6 en amarillo y 9 en rojo. En comparación con el mes anterior, se observó una desmejora, ya que la mandioca cambio de categoría de amarillo a rojo. Leé también: Chile deja de comprar carne ovina de Argentina tras detectarse scrapie: cuál es el impacto en la producción El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las actividades, así como el consumo interno. Entre las producciones en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, maní y leche. Mientras que este mes se agrega la mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades, alertó la entidad que preside Lucas Magnano e integra la mesa de enlace. Las actividades en verde incluyen a bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron, evaluó el reporte. Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas. En el caso de la mandioca, el pasaje a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. Si bien el precio registró una mejora interanual del 176% en términos nominales, acumula una caída real cercana al 41% desde noviembre del 2023, lo que desincentiva la comercialización por parte de los productores. Esta dinámica impacta de manera directa en el componente productivo, con una reducción del área sembrada, y también en el eslabón industrial, donde las algunas plantas de fécula se vieron obligadas a interrumpir temporalmente su actividad ante la falta de volumen disponible, evaluaron. Semáforo en perspectiva histórica El semáforo de economías regionales se publica de manera mensual desde hace más de ocho años, lo que permite analizar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En este período, 8 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 70% de los meses analizados. Le siguen la actividad citrícola (66%), el arroz (65%) y la lechería (63%). En contraste, algunas actividades exhibieron trayectorias más favorables y estables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en más del 45% de los meses relevados. A este grupo también se suman la producción manisera (39%) y el complejo granario (45%). Comercio exterior En el primer bimestre de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por US$9.322 millones, lo que representa un incremento del 37% respecto del promedio histórico de la última década para el mismo período (USD 6.817 millones). Dentro del ranking exportador, el principal protagonista volvió a ser el complejo granario (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), que concentró US$7306 millones, equivalentes al 78% del total. Leé también: Un remate federal que gana escala, con 36.000 ejemplares ganaderos de 15 provincias Al interior de este bloque, la soja explicó el 42% del monto (US$3075 millones), seguida por el trigo con el 25% (US$1857 millones), mientras que la cebada, el girasol y el maíz aportaron cerca de 10% cada uno. En segundo lugar, se ubicó el sector bovino, con exportaciones por US$829 millones (9% del total). Más atrás se posicionaron la lechería, con US$301 millones, y la actividad manicera, con US$196 millones. Por el lado de las importaciones, se registraron compras externas por US$482 millones, muy por debajo del nivel exportado. Al igual que en exportaciones, el complejo granario lideró, con US$373 millones (77% del total), seguido por la actividad forestal con US$30 millones. En tercer lugar, se ubicó el sector porcino, con US$22 millones, seguido del bovino con US$ 18 millones y el algodón con US$10 millones. Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades. Cuando se comparan los datos con el promedio del mismo período de los últimos diez años, las diferencias entre sectores se vuelven más marcadas: algunos muestran crecimientos muy fuertes y otros retroceden. Entre los sectores con mayor crecimiento exportador, se destacó el arroz, con ventas externas por US$116 millones, un 228% por encima de su promedio histórico (US$35 millones), aunque en niveles similares a los del año pasado para esta altura del año. En segundo lugar, se ubicó el tabaco, con exportaciones por US$100 millones, lo que representa un aumento del 113% respecto al promedio histórico (US$47 millones). En sentido contrario, la actividad avícola evidenció la mayor contracción, con exportaciones por US$18 millones, un 71% por debajo de su promedio histórico para el período (US$61 millones). En materia de importaciones, el mayor dinamismo se observó en el sector bovino, cuyas compras externas alcanzaron US$ 18 millones, un 126% por encima de su promedio histórico (US$8 millones). No obstante, este incremento resulta poco significativo en términos estructurales, considerando que el sector genera exportaciones anuales superiores a los USD 3.000 millones. Por el contrario, algunas actividades registraron fuertes caídas en sus importaciones. El maní redujo sus compras externas de un promedio de US$200 mil a US$36 mil (-82%), mientras que el arroz pasó de US$710 mil a US$170 mil (-76%) y las hortalizas mostraron una caída del 73%. A pesar de la magnitud de estas variaciones en términos porcentuales, en valores absolutos se trata de montos reducidos: en conjunto, las importaciones de estos sectores representan menos del 1% del total importado en el primer bimestre. Participación del productor En la siguiente sección se analiza cuánto representa el precio que recibe el productor del precio final que paga el consumidor para once productos: carnes bovinas, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas. El indicador permite comparar la porción del precio de góndola que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se busca identificar si la participación del productor se encuentra por encima o por debajo de su comportamiento histórico. En los productos pecuarios, la dinámica es heterogénea. En el caso de los ovinos, la participación del productor alcanzó en febrero de 2026 el 26%, superando en 8 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años para ese mes (18%). Leé también: Se detectaron brotes de una enfermedad que afecta a los ovinos, no a los humanos, en ejemplares importados Por el contrario, en el pollo la participación se ubicó en 47%, levemente por debajo del promedio histórico cercano al 50% (-3 p.p.). En tanto, las cadenas bovina y porcina mostraron estabilidad: en enero de 2026 la participación fue del 64% y 38%, respectivamente, valores en línea con sus promedios históricos. En los productos regionales se observa, en general, una pérdida de participación del productor respecto de los valores históricos. Las caídas más significativas se registraron en yerba mate, vino y papa, con diferencias cercanas a los 10 puntos porcentuales. En yerba mate, la participación actual se ubica en torno al 13%, frente a un promedio histórico del 23%; en vino, 14% versus 24%; y en papa, 25% frente al 34% histórico. Asimismo, las hortalizas evidenciaron una reducción de 6 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico. A su vez, el trigo (que se mide en este informe respecto al pan) registraron caídas de alrededor de 5 puntos porcentuales en febrero de 2026 en comparación con los febreros de años anteriores. Finalmente, otros productos también presentan retrocesos, aunque de menor magnitud: la leche registra una participación del 25%, 4 puntos porcentuales por debajo de su promedio histórico (29%), mientras que el arroz se ubica en 16%, también 4 puntos por debajo de su promedio (20%). Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final. En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas: esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.
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