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Paraná » 9digital
Fecha: 16/04/2026 15:57
El juez del Tribunal de Juicio y Apelaciones, Mauricio Mayer, definirá en los próximos días si condena a Hugo Eduardo Enriquez, alias Hugui, de 37 años, tras alcanzar un acuerdo fiscalía y defensa en el que el imputado admitió su culpabilidad por el brutal homicidio de Gabriel Gustavo González, ocurrido el año pasado en Paraná. El hecho, que conmocionó a la zona de Bajada Grande a fines de 2025, quedó prácticamente esclarecido tras una investigación que combinó confesiones, pruebas biológicas y registros fílmicos que desmoronaron la versión de una legítima defensa, supo AHORA. El defensor Claudio Berón llevó adelante el acuerdo con el fiscal Laureano Dato que contempla una penas levemente superior a la mínima por homicidio simple. La condena acordada entre las partes es de nueve años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo en la Unidad Penal Nº1 de Paraná. En los abreviados, las partes negocian una pena menor a la que le puede tocar al imputando en caso de ir a juicio oral, ya que se tiene en cuenta la colaboración del acusado. El crimen: 11 puñaladas y un cuerpo arrojado al río Según el relato de los hechos aceptado por las partes, el sangriento episodio ocurrió en la madrugada del domingo 30 de noviembre de 2025. La víctima, Gabriel González, quien se encontraba en situación de calle y había residido temporalmente en la casa de Enriquez, ingresó a la finca ubicada en calle Bajada del Paraná y Cortada C. Una vez en el dormitorio del dueño de casa, se produjo una discusión en la que González exigía quedarse en el lugar. La respuesta de Enriquez fue de una violencia extrema: utilizando un arma blanca, le asestó once puñaladas distribuidas entre el cuello y el tórax. El ataque fue letal al seccionar la arteria aorta, provocando la muerte inmediata de González. Posteriormente, en un intento por lograr la impunidad, el agresor trasladó el cadáver y lo arrojó a las aguas del río Paraná, donde fue hallado días después. Enriquez es un reconocido pai umbanda en la zona de Bajada Grande por lo que no llamó la atención la ausencia de González porque era habitual ver ingresar y salir gente a la vivienda. Las pruebas que cercaron a Hugui La investigación de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos logró reunir un plexo probatorio contundente que obligó a la defensa, ejercida por Berón, a buscar el juicio abreviado para lograr una pena menor. Entre las evidencias principales destacan: - Rastros de sangre: El allanamiento realizado el 3 de diciembre de 2025 en la vivienda del imputado detectó abundante sangre humana en el piso y paredes de la habitación, así como en los sillones. - La moto del traslado: Se hallaron restos hemáticos en el asiento de una motocicleta Zanella ZB110 azul. Cámaras de seguridad de la zona captaron a Enriquez circulando como acompañante en dicho rodado, transportando un bulto compatible con un cuerpo humano hacia la zona ribereña. - La confesión: Una testigo clave, declaró que el propio Enriquez le confesó haber matado a González, alegando inicialmente que lo hizo para defenderse. Desestimación de la legítima defensa Si bien el imputado intentó justificar su accionar como una defensa propia, el Fiscal Laureano Dato fue tajante al rechazar esta hipótesis. Para la fiscalía, la cantidad de heridas (once en zonas vitales) demuestra un accionar desproporcionado. Además, el acto de ocultar el cuerpo y arrojarlo al río es considerado por la justicia como incompatible con alguien que actúa bajo un amparo legal de defensa. El acuerdo Con la admisión del hecho y la responsabilidad penal por parte de Enriquez, el caso se encamina a una sentencia firme bajo la calificación de Homicidio Simple. El imputado, nacido en Rosario pero radicado en Paraná, aguarda ahora la homologación del acuerdo por parte del juez Mayer.
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