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Parana » Campo En Accion
Fecha: 16/04/2026 14:40
La extensión de la cepa SAT 1 de fiebre aftosa por fuera de su área histórica de distribución en África, lo que causó brotes en países libres de esa enfermedad y sin cobertura vacunal contra esa variante del virus, tanto en Asia como en Europa y Oriente Medio, encendió las alarmas de la comunidad internacional. Tanta es la preocupación que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), que lleva el registro actualizado del avance de esta enfermedad, emitió un comunicado para exigirle a los países miembros que no se duerman en los laureles y adopten medidas para frenar su propagación. La fiebre aftosa sigue representando una amenaza grave y en constante evolución para la sanidad animal, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y el comercio internacional. Su naturaleza dinámica subraya la necesidad de una vigilancia mundial sostenida y de medidas adaptadas, señalaron desde aquel organismo. Con el foco puesto en los sistemas de alerta temprana y vigilancia, así como en el monitoreo continuo de riesgos para lograr respuestas coordinadas, rápidas y efectivas, la OMSA le recodó a la comunidad su obligación de garantizar la notificación oportuna y transparente de los casos confirmados, incluyendo allí la información sobre el serotipo y la cepa en los casos en que esté disponible. Mantener la vigilancia y la transparencia es una responsabilidad compartida, fundamental para reducir el impacto de la fiebre aftosa y proteger la salud animal, los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria en todo el mundo, sostuvieron. A continuación, lanzaron una serie de recomendaciones: Actualizar las evaluaciones de riesgo de fiebre aftosa a nivel nacional y regional , teniendo en cuenta la distribución cambiante de SAT 1, los movimientos de animales, las rutas comerciales y adoptar medidas de mitigación de riesgos proporcionadas y basadas en la ciencia, en consonancia con el Código Terrestre. Mejorar la vigilancia clínica y la capacidad de diagnóstico, especialmente en áreas con mayor riesgo de introducción del virus, para garantizar la detección temprana y una respuesta rápida. Realizar caracterizaciones y genotipificaciones periódicas del virus en las zonas afectadas para controlar la evolución viral, detectar precozmente la aparición del serotipo SAT1 y fundamentar la toma de decisiones basada en la evidencia. Revisar y, cuando proceda, ajustar las estrategias de vacunación y la composición de los antígenos para garantizar una eficacia continua contra las cepas circulantes y controlar la calidad de la vacuna. Reforzar la preparación y la planificación de contingencia, incluida la colaboración con otras autoridades nacionales implicadas en la respuesta a emergencias y la realización de simulacros periódicos para garantizar la aplicación eficaz de las medidas. Coordinarse con los miembros vecinos y las redes regionales para apoyar una respuesta rápida y proporcionada. Finalmente, aquel organismo puso a disposición su red de laboratorios para brindar apoyo técnico, incluyendo allí la confirmación diagnóstica, la caracterización del virus, la comparación antigénica y el asesoramiento científico para fundamentar las estrategias de vigilancia, control y vacunación. Fuente: Bichos de Campo
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