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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 16/04/2026 12:43
En un encendido discurso pronunciado en la Catedral de Bamenda, en el noroeste de Camerún, el papa León XIV advirtió que el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarias, al denunciar la violencia y la explotación que azotan al país africano. En esa línea, el pontífice cargó contra quienes usan las religiones y a Dios para sus intereses militares, económicos y políticos, al hablar en el corazón de una región atravesada por una guerra civil de una década entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas anglófonos. Una guerra civil que ya lleva diez años En la región anglófona de Camerún la guerra civil dura ya diez años y ha dejado al menos 6.500 muertos y más de 500.000 desplazados, según los datos difundidos durante la visita papal. Para facilitar la presencia del santo padre, los separatistas proclamaron una tregua de tres días, en un intento de garantizar condiciones mínimas de seguridad durante los actos religiosos. De acuerdo con Naciones Unidas, 1,8 millones de los cuatro millones de habitantes de las regiones anglófonas necesitan ayuda humanitaria, mientras que unos 250.000 niños se ven directamente afectados por la guerra civil. Denuncia de la violencia y elogio a los constructores de paz El papa elogió que musulmanes y cristianos hayan creado en Bamenda un movimiento por la paz y exclamó: ¡En cuántos lugares de la Tierra desearía que sucediera lo mismo!, al destacar la cooperación interreligiosa frente al conflicto. ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!, exclamó el pontífice, que expresó su gratitud por las personas, en particular las mujeres laicas y religiosas que atienden a las personas por la violencia en la región, remarcó. En otro pasaje de su mensaje, León XIV advirtió: Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir, al condenar la lógica bélica que domina el territorio. Crítica a la explotación de recursos y la pobreza El papa cargó también contra quienes saquean los recursos de la tierra y denunció que suelen invertir gran parte en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin, vinculando la riqueza natural de Camerún con la continuidad del conflicto. En ese marco, se recordó que, según el Banco Mundial, el 26% de la población de Camerún vive en la pobreza, a pesar de que el país es rico en recursos como petróleo, gas y minerales, una contradicción que el pontífice subrayó como parte del drama social. Un suelo ensangrentado: el testimonio local El obispo de Bamenda, monseñor Andrés Fuanya Nicea, tomó la palabra y le dijo al papa: Santo Padre, hoy sus pies pisan el suelo de Bamenda, ensangrentado por la sangre de nuestros hijos, al describir el impacto directo del conflicto en la comunidad. Hemos sido testigos de muchos sufrimientos en los últimos años. Gran parte de nuestra gente ha sufrido mucho a causa de una situación que no ha provocado, y miles de personas se han visto desplazadas internamente o han huido como refugiados, afirmó el obispo, al trazar un panorama de la crisis humanitaria. El prelado agregó que numerosos sacerdotes, religiosos e incluso obispos de esta provincia han sido perseguidos, golpeados, violados o incluso asesinados en este conflicto. Sin embargo, la Iglesia sigue llevando el mensaje evangélico, remarcó. Jefes tradicionales, iglesias y mujeres en la primera línea Durante el encuentro, el papa León XIV también escuchó a un jefe de la tribu local, Fru Assah Angwafor IV, quien lamentó que los jefes tradicionales se han convertido en blancos fáciles. Algunos han perdido la vida, algunos palacios han sido incendiados y muchos viven lejos de sus zonas, describió. Por su parte, el representante de los presbiterianos, Samel Forba, afirmó que la crisis anglófona es una de las crisis olvidadas del planeta Tierra. En ese contexto, explicó que el Vaticano se ha mostrado dispuesto a facilitar el diálogo entre las facciones en guerra, al destacar el rol mediador de la Santa Sede. La religiosa Carine Tangin Mangjun, en tanto, dijo al pontífice: Usted es un gran aliento para nosotras mientras llevamos a cabo nuestro apostolado en circunstancias muy difíciles, al poner en palabras el desafío cotidiano de las comunidades religiosas. Un llamado final: Trabajemos juntos por la paz Al despedirse de la catedral de San José, en Bamenda, el papa León XIV exclamó: ¡Trabajemos juntos por la paz! y continuó su visita en la ciudad, dejando un mensaje de condena a la guerra y de apoyo a las víctimas del conflicto.
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