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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 16/04/2026 12:34
La llegada de terapias combinadas y dirigidas marca una transformación decisiva en el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (LLC), deja atrás el protagonismo de la quimioterapia tradicional y genera nuevas posibilidades para los pacientes. Este cambio de paradigma es uno de los ejes centrales del 6º Congreso del Grupo Latinoamericano de Leucemia Linfocítica Crónica (LAG-CLL Meeting 2026), el encuentro científico más relevante sobre esta enfermedad en la región, que se celebra hoy y mañana en Mendoza, Argentina. María Silvana Cugliari, jefa del departamento de hematología del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidenta de la cumbre, explicó: Uno de los ejes de este congreso es el tratamiento de la LLC hacia una era post quimioterapia: con el advenimiento de terapias dirigidas en forma de monoterapia o combinaciones de dos o tres fármacos con mecanismos de acción complementarios, estos últimos por tiempo acotado y con altas tasas de eficacia. La leucemia más frecuente en adultos La leucemia linfocítica crónica (LLC) es el tipo de leucemia más común en adultos y se caracteriza por un desarrollo lento y crónico. Suele diagnosticarse en mayores de 50 años y es más prevalente luego de los 70 años. Este cáncer surge en los linfocitos, glóbulos blancos fundamentales para el sistema inmunitario. Su evolución lenta y su carácter de enfermedad crónica, históricamente generó desafíos en el tratamiento y el seguimiento clínico. Entre sus síntomas se encuentran el agrandamiento de ganglios linfáticos, cansancio persistente, sudores nocturnos, pérdida involuntaria de peso, infecciones recurrentes y anemia. Sin embargo, en muchos casos, permanece asintomática durante años y suele detectarse en controles de rutina. Uno de los rasgos más complejos de la enfermedad es lo que suele llamarse regla de los tres tercios, un tercio de los pacientes va a requerir tratamiento inmediato tras el diagnóstico, otro tercio permanecerá en observación y el resto no necesitará tratamiento en ningún momento. Miguel A. Pavlovsky, director médico científico de FUNDALEU y también presidente del congreso, destacó: Estamos atravesando una etapa en la que el estándar de tratamiento deja de ser la quimioterapia y pasan a serlo terapias dirigidas, ya sea como monoterapia o, más recientemente, con tratamientos combinados que actúan de manera sinérgica. La evidencia de los beneficios de esta estrategia es muy contundente y cambia la manera en que abordamos la enfermedad. De la quimioterapia a las terapias dirigidas y combinadas El avance permite a los pacientes acceder a esquemas libres de quimioterapia, con tratamientos de duración fija de uno o dos años y un impacto menos negativo en la calidad de vida. La investigación clínica y traslacional ha sido clave para entender mejor el comportamiento de las células malignas y el microambiente que las rodea. Este conocimiento nos permite mejorar los tratamientos existentes, identificar nuevos blancos terapéuticos y desarrollar opciones más efectivas para los pacientes con LLC. La colaboración entre investigadores y médicos hematólogos es esencial para trasladar los descubrimientos del laboratorio al beneficio directo de los pacientes, destacó Romina Gamberale, investigadora del CONICET en el Instituto de Medicina Experimental (IMEX) y vicepresidenta del congreso. Los nuevos esquemas terapéuticos en LLC, especialmente las combinaciones de fármacos dirigidos o inmunoterapias, logran tratamientos acotados y efectivos, con perfiles de seguridad consistentes con los observados en cada droga individualmente. Esto se traduce en mejor tolerancia y la posibilidad de que los pacientes mantengan su vida habitual frente a los esquemas históricos de quimioterapia. El desafío actual es identificar qué perfil de paciente se beneficia más de cada opción de tratamiento, para avanzar hacia estrategias cada vez más personalizadas, subrayó Gamberale. Sobre este punto, Cugliari enfatizó: La disponibilidad de esquemas libres de quimioterapia representa un avance sumamente significativo, porque se logra tratar con mayor precisión y con menos impacto en la calidad de vida. El control sostenible de la enfermedad A diferencia de otros cánceres hematológicos donde el tratamiento debe sostenerse de manera indefinida, algunos de los nuevos esquemas combinados se administran por períodos definidos de uno o dos años y luego se suspenden, obviamente bajo seguimiento médico. Esto representa un cambio estructural en el abordaje y el seguimiento de la LLC. Según datos presentados en el LAG-CLL Meeting 2026, estos esquemas permiten lograr respuestas profundas y duraderas, facilitando la planificación clínica y la continuidad del acompañamiento médico a largo plazo. Nos llena de orgullo que Mendoza sea sede de un evento de estas características y reciba a algunos de los especialistas en este tema más importantes de las últimas décadas, quienes lideraron investigaciones que redefinieron el conocimiento actual sobre la LLC, señaló María Laura Viudez, coordinadora de Oncohematología del Centro Oncológico de Integración Regional de Mendoza (COIR) e integrante del comité organizador. El congreso incluye en su agenda espacios de diálogo con asociaciones de pacientes, como ALMA (Argentina) y ABRALE (Brasil), lo que refleja el creciente protagonismo de la perspectiva del paciente en la actualización médica de la LLC.
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