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» La Nacion
Fecha: 16/04/2026 11:30
Nahuel García, DT de las Yaguaretés: Cuando Argentina dé el paso cultural, va a ser una potencia Calmo y sereno, no levanta el tono. Lleva arraigado el acento salteño. Se formó en el Jockey Club de su provincia y, cuando se hace un tiempo, aún colabora con el plantel superior. Pero hoy el foco de Nahuel García está en otro lugar: intentar establecer a las Yaguaretés, la selección argentina de seven, en la elite del circuito mundial. El objetivo para nosotros es quedar entre los mejores ocho, destacó el entrenador, en la previa del debut en Hong Kong, este jueves a las 23.30. En una larga charla con LA NACION, García abarca varios tópicos. Analiza el salto exponencial que dieron las Yaguaretés este año, así como las complejidades del rugby de base femenino en Argentina. Las limitaciones y falencias en el desarrollo, los prejuicios del rugby y las virtudes de un grupo de jugadoras que busca quedar en la historia. Las dificultades hacen que las chicas tengan mucho coraje, sean valientes, no se quejen de nada. Tienen mucha capacidad para resistir y aguantar las adversidades que tiene este deporte, valora. Nahuel García se incorporó al rugby femenino en 2015. Y en 2022 se afirmó como head coach de la selección. Miguel Seró era uno de los entrenadores que venía hace mucho tiempo trabajando con las mujeres. Tengo mucha afinidad con él. De algún modo me enseñó a querer al rugby femenino porque él es un apasionado, cuenta el salteño, en la previa de un desafío mayúsculo en Hong Kong, en el que se medirán con Francia, Estados Unidos y España en la fase de grupos. -¿Cuánta diferencia hay entre la selección de 2015 y la actual? -Muchísima. Era un momento en que el rugby femenino no estaba tan desarrollado como hoy. Han pasado 10 años y el contexto es distinto. Aunque hay algunas chicas que hoy siguen estando vigentes, como Sofi [González], Paula [Pedrozo] Jose [Padellaro], que están como las jugadoras de mayor experiencia. En ese momento tenían 17 o 18 años, estaban en sus inicios. El contexto de hoy es mejor, ha evolucionado. En esta segunda experiencia estoy disfrutando de lo que el equipo viene logrando y sobre todo haciendo foco en lo que está por venir, que es realmente muy exigente. -¿En qué aspecto evolucionaron más las jugadoras para alcanzar este nivel? -Creo que es una respuesta transversal. Sin duda que la parte atlética es la base y hoy están muy bien desde lo físico, en comparación con años anteriores. Las chicas realmente hoy están en una condición física de otro nivel. La comprensión del juego es algo que ha evolucionado, te das cuenta en las charlas de video, cuando se les pregunta que ven en esta situación y las respuestas son de personas que entienden esa parte táctica, que comprenden la situación de juego y realmente hablan con mucha propiedad y están muy empapadas de rugby, cosa que antes no se encontraba con mucha frecuencia porque la historia formativa como deportista de las chicas fue más alejadas del rugby. Hoy teniendo en el equipo a la primera generación de jugadoras que han nacido jugando al rugby, que son muy poquitas, permite poder hablar de rugby con mucha fluidez y con mucha comprensión. Después obviamente han pulido sus destrezas. El juego con el pie es la destreza que más diferencia se ve en relación con los varones, no tanto la destreza de handling que sí la hay, pero las chicas han mejorado muchísimo. El uso del pie es una de las necesidades de mayor desarrollo y así todo hoy tenemos jugadoras que tienen muy buen juego por el pie, sobre todo en el seven que se necesita tanto de la obtención de la salida y los puntos a los palos. -En todo este camino, ¿hubo algún momento que marcó un quiebre para el salto de las Yaguaretés? -El primer Sudamericano que ganó Argentina, hace tres años, en Asunción. El torneo históricamente lo lideró Brasil muchísimos años, podría decirse durante casi 20 años consecutivos, y en muchas oportunidades Argentina estuvo cerca, pero nunca alcanzaba, siempre faltaba un poco. Fue como la primera muestra de que Argentina podía destrabar esa barrera de ganarle a Brasil en Sudamérica. En el 2024 volvimos a salir campeones, también ganándole a Brasil, así que fue revalidar lo que había pasado el año anterior. En el 2025 pasó otra vez y fueron tres años seguidos. Si bien quizás hubo otros logros, como pueden ser las etapas de ahora del SVNS 2, el Sudamericano en ese momento fue como dar el primer paso fuerte de las chicas para darse cuenta de que podían ir por más. -¿Se esperaban ganar dos títulos en el SVNS 2 y liderar la competencia, o superó las expectativas? -Yo siempre creí mucho en el equipo, pero debo reconocer que dio más de lo que esperaba. Tenía mucha expectativa y la certeza de que íbamos a estar entre los cuatro mejores equipos del SVNS 2, de que el equipo estaba para dar ese paso. Cuando empezó a correr la serie y el primer día del torneo de Nairobi ganamos los tres partidos, ahí ya hubo otra luz de aviso de que el equipo estaba para algo más que estar cuarto o tercero. En ese punto sí fue una sorpresa haber terminado campeones el primer y el segundo torneo. El primer puesto en la serie en términos de expectativa fue por arriba de la que nos habíamos planteado, eso seguro. -¿Qué expectativas tienen para el Championship, en el que van a medirse con los mejores países del mundo? -Es un paso más. Sabemos que puede haber momentos frustrantes, porque hay equipos más competitivos. Vamos a hacer todo lo posible para subirnos a esta intensidad y exigencia. Es todo para ganar en términos de aprender. El objetivo es quedar entre los mejores ocho porque te garantiza para la próxima temporada seis torneos contra los mejores del mundo, que va requerir otra preparación. Tendríamos más recursos para preparar al equipo y ser competitivos. Estamos novenos en el ranking y queremos seguir avanzando. Realidad local Mientras las Yaguaretés dieron un salto exponencial, el crecimiento del rugby femenino aún no se ve reflejado en el rugby de base. En cantidad, en los últimos años, viene manteniéndose el número de jugadoras. Ha mejorado más la calidad que la cantidad. Hay que ver este año como va a estar el tema de fichajes, que van a ser datos más objetivos, admitió García. Quizás no creció tanto el número, pero se juega un rugby más lindo, cosa que diez años atrás no fluía tanto y cada dos o tres movimientos se caía la pelota al piso. -¿Cuál es el siguiente paso para que aumente el número de jugadoras en el país? -La mayor fuente de conocimiento la tienen los clubes tradicionales y la realidad es que muy pocos clubes tradicionales tienen rugby femenino. En los clubes con mayor tradición están los mejores entrenadores y las mejores infraestructuras. Ellos están abocados al rugby masculino que tiene muchísimas demandas. El día que el rugby femenino florezca en esos clubes, creo que Argentina va a tener el potencial de ser un rugby de vanguardia y mucho esplendor. Hay pocos que iniciaron ese camino: La Plata Rugby siempre ha tenido chicas en el seleccionado, Cardenales de Tucumán también. Córdoba Athletic y Universitario de Córdoba tienen su proyecto de rugby femenino, pero en la proporción con la gran cantidad de clubes que hay en el país, la mayoría de las chicas vienen de clubes de desarrollo. Si bien sabemos que en los clubes de desarrollo hay otras necesidades con respecto a los otros, también rescato que esas chicas que lograron permanecer en el rugby y vienen de esos clubes, tienen mucha resiliencia y están acostumbradas a las adversidades: al lugar donde se entrenan, a la falta de recursos y muchas limitaciones que hacen que hoy forman parte de su personalidad. Hacen que las chicas tengan mucho coraje, sean valientes, no se quejen de nada. Tienen mucha capacidad para resistir y aguantar las adversidades que tiene este deporte. Creo que cuando Argentina dé el paso cultural y rompa ciertos prejuicios del rugby femenino, va a ser una potencia. -¿Cómo se puede convencer a los clubes tradicionales? -Generalmente, el motor es alguien que tiene mucha identidad en su club. Por ejemplo, alguien que tiene una hija que quiera empezar a jugar al rugby y se pone la mochila al hombro para armar un equipo. En su club nadie le va a decir que no y por ahí alguno lo ayuda y empieza un proyecto dentro de una institución. Así pasó en muchos casos. Soy testigo de que muchas chicas empezaron a jugar porque las llevó su tío, su papá o su hermano mayor. Lo ideal sería que pueda nacer de la institución en sí, considerando cuales son los valores del rugby y que le aportan a la sociedad. Y que esas posibilidades de disfrutar el rugby que tienen los varones también lo puedan disfrutar las mujeres. Muchas veces se dice que los clubes están formados para que el rugby lo jueguen los varones y el hockey las mujeres Las chicas que quieren jugar al rugby ya han pensado en todos los deportes, pasaron por muchos y eligieron jugar al rugby. No creo que sea una competencia de hockey o rugby para un club. Son decisiones culturales e institucionales. -¿Cómo es el rugby femenino de base en Argentina? -Por reglamento, pueden jugar hasta los 13 o 14 años de forma mixta con los varones. Las chicas que juegan al rugby infantil son muy pocas, es difícil la permanencia. A partir de los 15 ya no pueden jugar con los varones y tampoco con jugadoras del plantel superior. Ahí empieza el bache más profundo, que es la etapa de juveniles. Muchas dejan de jugar, no tienen con quién competir. Ese es el mayor pozo en la curva del desarrollo. Hay chicas que igual siguieron entrenando y continuaron en el rugby; la pasión por el rugby y la perseverancia hacen que persistan en este deporte. Es un gran valor, pero a la vez han perdido la chance de desarrollarse mejor. Hay mucho por hacer. Ojalá que este buen ejemplo que están dando las Yaguaretés, por el juego y por perfil de deportistas, puedan ser un ejemplo para más chicas y también para dirigentes para impulsar el rugby, o al menos para no poner el freno de mano cuando alguien aparezca con un proyecto de rugby femenino en los clubes. -¿Cuán lejos estamos de que exista el rugby femenino de 15 en Argentina? -Lo veo más cercano. El primer punto es la seguridad y la UAR va avanzando en ese aspecto en relación con el scrum. Una mujer que recién empieza es mucho más vulnerable. Creo que en los próximos años va a avanzar al rugby de 15. Me imagino en un mediano plazo un primer seleccionado argentino. Ahí falta una decisión política de avanzar y decidir cuando llegue el momento. Si veo en la masa crítica de las chicas, hay jugadoras con perfil para jugar rugby de 15. El seven requiere una condición atlética determinada y hay jugadoras que tienen más perfil para jugar en la primera y la segunda línea del 15 que el seven deja afuera por su nivel de exigencia. -Tienen relación con los Pumas 7s... -Es la tercera vez que las Yaguaretés comparten un mismo viaje con los Pumas 7s para un torneo por los puntos. En Madrid 2024 y Los Ángeles 2025 afrontaron el repechaje por el ascenso, mientras la selección masculina iba por el título del circuito. En esta oportunidad, Hong Kong será la primera de tres etapas que definirán al campeón de la temporada y a los ocho equipos por rama para disputar el SVNS 1 en 2027. -¿Qué diferencias hay entre el proceso que han hecho los Pumas 7s en estos últimos años con el de las Yaguaretés? -Lo que han hecho los Pumas 7s es extraordinario en términos de juego y resultados. Un equipo que ha ganado más de lo que se esperaba. Pero hay muchísimas diferencias en el nivel de preparación de cómo llegan los varones y las mujeres a los 18 años. Hay muchas cosas para aprender de la experiencia de los Pumas 7s, pero no todas son aplicables en forma directa porque los contextos son destinos. Ahora nos toca viajar juntos. En el compartir y en el intercambio de información vamos a poder sacar cosas que, adaptándolas, serán útiles para nuestro equipo. -¿Qué similitudes encontrás? -Argentina siempre tiene esa identidad en cuanto a la entrega, de cómo defender, del coraje y la intensidad en los contactos. Pero no es fácil de comparar. Más allá de que los Pumas 7s se están acomodando con chicos nuevos para volver a encontrar esa regularidad que los caracterizó, son dos mundos distintos que no se pueden comparar. Los chicos nuevos están preparados físicamente y tienen muchísimas destrezas. Lo que les falta es terminar de acoplarse al equipo y entenderse más con sus compañeros. Pero vienen con una base impresionante a nivel técnico y atlético.
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