Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Un grupo de socios en el Lawn Tennis Club rescató a dos gatitos hermanos con una enfermedad: Resaltó su fuerza y alegría de vivir

    » La Nacion

    Fecha: 16/04/2026 03:59

    - 6 minutos de lectura' En el corazón de Palermo, donde el bullicio urbano convive con la calma de los espacios verdes, a fines de diciembre pasado comenzó a gestarse una historia de rescate que estuvo atravesada por la pérdida y las nuevas oportunidades. Cuando la ciudad se preparaba para las fiestas de fin de año, Manso y Oliva, junto a su madre y otros hermanos, sobrevivían en un contexto de extrema vulnerabilidad. Fue entonces cuando un grupo de socios del Buenos Aires Lawn Tennis Club, sensibilizados por su situación, decidieron unir fuerzas para rescatarlos. No podían permitir que continuaran expuestos a los peligros y la indiferencia. Vivían en un espacio del club con poca circulación de personas, en uno de esos lugares destinados al guardado de materiales. De modo que tenían una amplia variedad de opciones para esconderse sin ser vistos. Los mismos socios y los trabajadores del lugar que cuidan las canchas se ocupaban de darles de comer y cuidarlos, sabiendo que lo mejor para ellos era salir de ahí y tener un hogar. Por esa razón pidieron ayuda a una agrupación de rescatistas de la zona. La mamá era muy sociable y confiada. Y, el día del rescate, simplemente una socia del club la tomó en brazos, la puso en un bolsito y cambió su vida. Lo que costó fue que los cachorros confiaran. Ya no eran bebitos de 40 días, sino un poco más grandes y eso los hace mas tímidos y cautelosos. Además que saben esconderse y camuflarse muy bien. Pero con mucha paciencia, los socios lo lograron. El rescate fue un éxito. Y pronto la gatita mamá encontró un hogar. Sin embargo, quedaban los cuatro bebés, y la responsabilidad de cuidarlos recayó en manos amorosas que se aseguraron de que recibieran atención veterinaria, desparasitación, una buena alimentación y un seguimiento clínico riguroso. Fue cuando Manso y Oliva llegaron al tránsito de Daiana, de Gatitos de Belgrano Adopciones (un grupo de voluntarios que rescatan gatos en situación de calle, para alimentarlos, brindarles atención veterinaria y buscarles el hogar que se merecen) donde encontraron refugio y cariño. Y, en medio de este proceso de recuperación, llegó un diagnóstico que suele cambiarlo todo en el mundo de los rescates felinos: Manso y Oliva dieron positivo al Virus de la Leucemia Felina (ViLeF), en etapa progresiva. El ViLeF se contagia por saliva, mordeduras, secreciones nasales, orina, heces, a través de la sangre durante la gestación, a través de la leche durante la lactancia y a través de objetos contaminados como bebederos, comederos y literas, explica Patricia Paredes, Médica Veterinaria del equipo de Natural Life (M.P 7387). Se diagnostica a través de un análisis de sangre de rutina donde aparece una anemia no regenerativa y pancitopenia y, además, a través de tests específicos como ELISA y PCR. Los signos clínicos habituales suelen incluir decaimiento, fiebre, pérdida de apetito, disminución de peso, mucosas pálidas e inflamación de los linfonódulos. Sin embargo, existen gatos que contraen la enfermedad pero se hacen inmunes a ella, por lo cual no presentan signos clínicos y aparentan estar sanos. Son portadores de la enfermedad: es decir, diseminan el virus sin darnos cuenta contagiando a otros gatos. Pueden vivir así toda su vida o en algún momento enfermarse, explica Paredes. Por eso, conocer esta información es un dato clave a la hora de incorporar animales a una familia. Lo cierto es que ellos nunca parecieron enterarse de ese rótulo, cuenta María Valeria Anselmi, desde Gatitos de Belgrano. Manso y Oliva siempre fueron dos cachorros vitales, curiosos, compañeros inseparables, con una forma muy particular de habitar el mundo: entre juegos, siestas compartidas y una búsqueda constante de contacto y afecto. Su diagnóstico no definió su existencia, sino que resaltó su fuerza y su alegría de vivir, dice emocionada. Los test de enfermedades virales en gatos -como el ViF y el ViLeF son una herramienta fundamental en el manejo sanitario, especialmente cuando se trata de gatos rescatados que ya no son bebés o de mamás con crías. En gatitos adultos, muchas veces sin historia clínica conocida, realizar estos estudios permite conocer su estado de salud antes de integrarlos a un hogar o a convivencias con otros gatos. Eso reduce riesgos de contagio y favorece las adopciones responsables: permite planificar cuidados específicos, seguimientos adecuados y brindarles a cada uno la mejor oportunidad de tener una vida larga y de calidad, aclara Anselmi. Un pérdida y una oportunidad Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Rodrigo lidiaba con su propio duelo. Tenía en mente adoptar a Oliva para que fuera compañera de Cora, su gata de 6 años, también ViLeF positiva. Todo parecía encaminarse hacia esa historia, y el plan era resolver la adopción de Manso más adelante. Pero en medio de ese proceso, de manera inesperada, Cora falleció. Con la ausencia de Cora, se abrió un estado difícil de definir -pero que quienes han perdido a un animal conocen a la perfección-: un vacío, un silencio, un espacio. Así fue como nos lo contó Rodrigo, -dice con tristeza Anselmi- y lo que sucedió después no fue una decisión impulsiva, sino una de esas elecciones que se construyen desde la experiencia, el duelo y el buen amor: Rodrigo decidió no solo seguir adelante con la adopción de Oliva, sino adoptar también a Manso. Así fue como Manso y Oliva fueron adoptados juntos. Y la emoción para los que fuimos parte de este rescate fue total. No solo se respetó su vínculo, ese lazo invisible que los une desde siempre, sino que también se les dio algo aún más valioso: un hogar donde su condición no es un límite, sino una realidad conocida. En historias como la de Manso y Oliva (Finn y Millie), el testeo fue un paso clave para poder acompañarlos de manera responsable desde el primer momento, tomar decisiones informadas y acercarlos, con mayor seguridad, a ese final que siempre buscamos: un hogar donde puedan vivir cuidados, protegidos y queridos. Hoy, Manso y Oliva viven tan acompañados, cuidados y queridos como estuvieron con Daiana que los transitó. Su historia no niega que las dificultades existen, sino que las atraviesa con la convicción de que cada vida merece una oportunidad, y de que a veces, incluso en medio de la pérdida, también puede nacer algo profundamente luminoso. Para nosotras, para Daiana y para mí, cruzarnos con Rodrigo fue algo parecido a un milagro. Manso y Oliva encontraron no solo un techo, sino un corazón dispuesto a amarlos incondicionalmente, demostrando que el amor, incluso en medio de la adversidad, siempre encuentra un camino", concluye Anselmi. Compartí una historia Si tenés una historia de adopción, rescate, rehabilitación o ayudaste a algún animal en situación de riesgo y querés contar su historia, escribinos a bestiariolanacion@gmail.com

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por