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  • Gripe y enfermedades respiratorias en el trabajo, un problema que también impacta en la productividad

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    Fecha: 16/04/2026 09:04

    Con la llegada de los meses fríos, las enfermedades respiratorias vuelven a hacerse sentir. La gripe, la influenza y otros cuadros virales no solo llenan consultorios y guardias: también alteran la dinámica de trabajo en muchas empresas, donde empiezan a crecer las ausencias, baja el rendimiento y aumenta el riesgo de contagios internos. El impacto se vuelve más visible en otoño e invierno, cuando la circulación de virus respiratorios se acelera y obliga a reorganizar tareas, cubrir puestos y sostener la actividad con equipos reducidos. Según el Boletín Epidemiológico Nacional 800, los casos de influenza muestran este año una intensidad estacional mayor que en temporadas previas, con picos más marcados durante el invierno. Ese comportamiento tiene un correlato concreto en el ámbito laboral, sobre todo en actividades donde la presencialidad sigue siendo central. Más ausencias y más presión sobre los equipos Los números ayudan a dimensionar el problema. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) indicó que el 58 % de las empresas privadas registró en 2025 la ausencia de al menos un trabajador por mes. Dentro de ese total, el 49 % de las ausencias correspondió a enfermedades no laborales. En esa categoría, entran los cuadros gripales, las infecciones respiratorias y otros problemas de salud que, si bien no se originan en el trabajo, repercuten de lleno en la organización cotidiana. No se trata de una dificultad nueva, pero sí de una situación que se agrava en esta época del año. De hecho, un relevamiento de Grupo Gestión ya había mostrado en 2024 que las enfermedades respiratorias explicaban el 20 % de los casos de ausentismo. Detrás de esos porcentajes, hay consecuencias concretas: tareas que deben redistribuirse, equipos más exigidos, cambios de último momento y menor margen para sostener el ritmo habitual. En estructuras pequeñas o en sectores con alta exigencia operativa, esas alteraciones pueden sentirse todavía más. El problema no es solo faltar, sino también ir enfermo Pero el impacto no termina en el ausentismo. Hay otro fenómeno que suele pasar más desapercibido y que también afecta a las empresas: el presentismo. Ocurre cuando una persona va a trabajar aunque esté enferma, con síntomas o en condiciones físicas que no le permiten rendir con normalidad. La Dra. Cinthia Rosenblit (M.N. 108245), especialista que sigue de cerca esta problemática en el ámbito de la salud laboral, advirtió que ahí aparece un doble riesgo. Las enfermedades respiratorias generan un doble impacto: por un lado, el ausentismo, y por otro, el presentismo, cuando los colaboradores asisten a trabajar en condiciones subóptimas, afectando su rendimiento entre un 30 % y 50 % y aumentando el riesgo de contagio interno, explicó Rosenblit, directora médica de CEMLA. Ese dato permite entender por qué el problema no se resuelve solo contando quién faltó y quién no. Muchas veces, una persona que sigue trabajando mientras cursa un cuadro respiratorio no solo produce menos: también puede contagiar a otros compañeros y ampliar el alcance del problema dentro del mismo espacio. En oficinas cerradas, plantas, comercios, centros de atención o cualquier ámbito donde varias personas comparten muchas horas, el efecto puede multiplicarse rápidamente. Prevenir también es una decisión de gestión Además del costo directo de las ausencias, las empresas suelen enfrentar otros gastos menos visibles, pero igual de importantes. Reprogramar tareas, reorganizar turnos, redistribuir funciones y absorber la sobrecarga del equipo son parte de una cadena que termina afectando la productividad y, en algunos casos, también la calidad de los procesos. Por eso, cada vez más especialistas insisten en que las medidas preventivas no deberían pensarse solo desde lo sanitario. También forman parte de una estrategia de organización. Campañas de vacunación, indicaciones claras para no asistir al trabajo con síntomas compatibles con gripe, protocolos internos y pautas básicas de cuidado pueden ayudar a reducir contagios y a amortiguar el impacto de estas enfermedades durante los meses más críticos. Durante los meses de otoño e invierno, el ausentismo por cuadros respiratorios puede escalar entre un 10 % y un 30 %. La prevención, entonces, no es solo una decisión sanitaria, sino también una decisión estratégica para garantizar la continuidad del negocio, agregó Rosenblit. Leé también: La tos de fácil transmisión que afecta a los más chicos: cómo combatirla En esa línea, desde ámbitos vinculados a la medicina laboral, entre ellos CEMLA, vienen observando cómo los cuadros respiratorios dejaron de ser un problema menor o puramente estacional para convertirse en un factor que también condiciona la operación diaria de muchas organizaciones. La escena se repite: una persona se contagia, sigue trabajando, baja su rendimiento, expone a otros y obliga al equipo a adaptarse sobre la marcha. Cuando eso se encadena, el impacto ya no es individual, sino colectivo. En un contexto en el que la salud de los trabajadores y el funcionamiento de las empresas están cada vez más conectados, la circulación de gripe y otras enfermedades respiratorias vuelve a poner sobre la mesa un punto clave: cuidar la salud también es cuidar la capacidad de sostener el trabajo cotidiano.

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