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  • ¿Qué hay detrás del nuevo desembolso del FMI?

    Parana » Radio La Voz

    Fecha: 15/04/2026 18:42

    El organismo habilitó un giro de 1.000 millones de dólares pese a desvíos en reservas y creciente inflación. Qué evaluó, qué flexibilizó y qué riesgos abre para la credibilidad del programa. El Fondo Monetario Internacional (FMI) avanzó con la aprobación técnica de un nuevo desembolso para la Argentina por 1.000 millones de dólares, tras el contacto en Washington entre la directora gerente Kristalina Georgieva y el ministro de Economía, Luis Caputo. Más allá del monto, la decisión muestra un cambio en la lógica del acuerdo: metas que se reconfiguran, prioridades que se corren y un respaldo que se sostiene aun cuando no se cumplen objetivos centrales. El acuerdo técnico entre el staff del FMI y el equipo económico habilita el giro, a la espera del aval del Directorio. El dato de fondo no es el desembolso en sí, sino el contexto: la revisión se aprobó pese a incumplimientos, especialmente en la acumulación de reservas. El ancla fiscal como sostén El FMI justifica el desembolso en un punto concreto: el equilibrio fiscal. El Gobierno exhibe un superávit primario proyectado del 1,4% del PBI y eso alcanza para sostener el acuerdo. A eso se suma la aprobación del Presupuesto 2026 y un paquete de reformas que el organismo presenta como señales de orden. Así, aun con metas incumplidas, como la acumulación de reservas, el Fondo decide avanzar igual. Toma el frente fiscal como válido y, a partir de ahí, da por bueno el programa, aunque el resto de los números no cierre. Reservas: metas que se corren La acumulación de reservas sigue siendo el punto más débil. Las reservas netas cerraron 2025 en torno a 14.100 millones de dólares, muy lejos de la meta acordada. Lejos de frenar el programa, el FMI redefinió los objetivos: proyectó un aumento de al menos 8.000 millones en 2026 y compras del Banco Central por 10.000 millones. La exigencia se trasladó en el tiempo. Inflación: la advertencia que no cambió el rumbo El organismo también puso el foco en la inflación. La suba de precios ya era un problema reconocido al momento de cerrar el acuerdo. Desde la conducción que encabeza Georgieva le marcaron a Caputo un punto concreto: más inflación complica el frente cambiario y hace más difícil acumular reservas. Aun con ese diagnóstico, el FMI decidió no modificar la estrategia y mantuvo sin cambios el esquema. Cómo se sostienen los dólares El acuerdo deja en evidencia otro punto: los dólares no llegan sólo por acumulación genuina. El esquema se apoya en deuda, venta de activos, repos y préstamos externos. Eso explica por qué las reservas no crecen como exige el programa. El economista Andrés Asiain lo resumió así: Este año todavía no juntó reservas netas, porque básicamente todo lo que juntó fue para pagar deuda o por un repo. Es decir, entran dólares, pero no se acumulan: se usan para cubrir compromisos o provienen de financiamiento. La señal que buscó el FMI En ese contexto, el desembolso cumple otra función: enviar una señal de respaldo. En términos de mercado, al gobierno le aporta porque muestra que el FMI lo respalda y le alivia la carga. Este año tiene que pagar unos 3.500 millones de dólares al Fondo, y si recibe entre 2.000 y 2.500 millones, eso le da aire, explicó Asiain en diálogo con Página|12. Y agregó: Si no se aprobaba, el impacto en el mercado iba a ser peor. Metas que no se cumplen, pero se ajustan El problema de fondo sigue siendo el mismo. Las metas no se cumplen, pero el programa continúa. El año pasado el gobierno argentino juntó como 10.000 millones de dólares de reservas, menos que la meta que le habían impuesto, señaló Asiain. Y sobre la decisión del Fondo: Así y todo le aprueban el tramo y le relajan la meta de reservas. Sólo se la van a medir a fin de año. Es parte de un acuerdo político que hace que, aunque el gobierno no cumpla con las metas, reciba los fondos igualmente. Los riesgos de un programa flexible Este esquema tiene consecuencias. El respaldo del FMI evita una crisis en lo inmediato, pero debilita la lógica del programa. Si las metas se corren cuando no se cumplen, pierden peso. Y si el financiamiento sigue llegando igual, el incentivo a corregir desequilibrios se diluye. En términos económicos, el riesgo no desaparece: se patea para adelante. El problema de las reservas sigue sin resolverse y el esquema se sostiene con financiamiento, no con generación genuina de dólares.

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