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  • La inflación y el problema de la última milla

    » Clarin

    Fecha: 14/04/2026 21:57

    Javier Milei tuvo claro antes de asumir la presidencia que combatir la inflación y tener superávit fiscal iban de la mano en su programa de Gobierno. Con el manual de la ortodoxia y sin correrse ni un milímetro aplicó un freno de mano a la emisión de pesos y puso en marcha la motosierra para cortar todo gasto público que consideró innecesario. El punto de partida no solo era compartido por economistas, empresarios y gran parte de la sociedad que lo votó. Es que la Argentina tuvo inflación superior al 100% anual en 19 períodos de los últimos 75 años. Además, tuvo hiperinflaciones, devaluaciones, cambios de monedas, quitas de ceros en los billetes y otras tantas penurias económicas más, que se suman a los default y a las constantes renegociaciones de deuda soberana. Con ese país y con esa historia había que lidiar. En los primeros meses de Gobierno el plan marchó sin sobresaltos. Milei había aclarado que para acomodar la macro la Argentina iba a tener un período de inflación con recesión (estanflación) y que luego la inflación iba a desaparecer. La inflación pasó del 281% al 30% anual. Logró un descenso asombroso, indiscutible. En todo caso lo que se puede discutir es el costo de las medidas tomadas. Pero la baja de precios se estancó. La inflación de marzo es un golpe duro que provocó una inmediata reacción en el Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, se anticipó un día al dato que publicó luego el Índice Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y dijo que los precios iban a estar por encima del 3%. Los precios subieron en marzo 3,4% y en el primer trimestre están casi igual que la inflación que se proyectó para el año. Caputo, en la cumbre organizada por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham), también aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas dos décadas, como resultado de la estabilización macroeconómica y la llegada de inversiones. El proceso de desinflación, que venía muy bien, se vio interrumpido durante el período previo a las elecciones, donde hubo una dolarización masiva, con una caída fuerte de la demanda de dinero. Como sabemos, la inflación es un fenómeno monetario, dijo Caputo. Argentina podría haber crecido 7% el año pasado pero lo hizo en 4,4%. Ahora empieza la recuperación de la demanda de dinero, agregó. A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación muy importante y mayor crecimiento. La inflación va a tener certificado de defunción. Ni bien conocido los números de marzo Milei aseguró: El dato es malo. No nos gusta ya que la inflación nos repugna. Sin embargo, hay elementos duros que nos permiten explicar lo que ha pasado y especialmente esperar que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente, señaló el Presidente. La inflación continuó la senda alcista desde junio, cuando saltó de 1,5% en mayo a 1,6% ese mes. Luego, subió 1,9% en julio y agosto, 2,1% en septiembre y 2,3% en octubre, y siguió en ascenso con aumentos del 2,5% en noviembre, 2,8% en diciembre y 2,9% en enero y febrero. El éxito de la primera parte del plan atacando a la inflación parece atravesar ahora por un problema de última milla, dónde bajar del 1% mensual cuesta más de lo que el Gobierno tenía planeado. Sobre la firma Newsletter Clarín

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