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  • Los aranceles de Trump le costaron a las automotrices US$35.400 millones a nivel mundial

    » La Nacion

    Fecha: 14/04/2026 17:39

    Los efectos de los cambios en materia impositiva dispuestos por el Gobierno estadounidense siguen repercutiendo en las decisiones industriales y los márgenes de ganancias - 6 minutos de lectura' A casi un año del comienzo de imposición de aranceles extraordinarios a ciertas industrias por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, los fabricantes automotores todavía no tienen claridad sobre cómo sortear los efectos que esta medida efectuó sobre sus costos. Sin la certeza de qué aranceles se mantendrán, cuáles podrían reducirse y cuáles podrían eliminarse en los próximos años, se dificulta la previsibilidad de decisiones clave, como la reconfiguración de la cadena de suministro o la relocalización de plantas. La administración Trump defendió estas medidas como un incentivo para relocalizar la producción en Estados Unidos. Sin embargo, estas le costaron a las automotrices cerca de US$35.400 desde 2025, según un análisis hecho por Automotive News y basado en los balances de las compañías disponibles hasta mediados de marzo último. Lo que en un inicio se percibió como una medida proteccionista coyuntural terminó por convertirse en el detonante de un cambio estructural que hoy sigue moldeando decisiones de inversión, estrategias de producto y configuraciones industriales en todo el mundo, le comentó a LA NACION el consultor automotor Raúl Moreno Gamazo. Actualmente los modelos importados desde la Unión Europea, Japón y Corea del Sur pagan un arancel del 15%. En el caso de Canadá y México, los autos que no cumplen con las reglas de origen del acuerdo norteamericano están sujetos a un 25% sobre el contenido no estadounidense. A esto se suman aranceles del 50% para acero y aluminio importados y la continuidad del 100% aplicado a vehículos eléctricos provenientes de China. El impacto de los aranceles según la marca El resultado varía de forma significativa según cada fabricante, en función de su dependencia de los vehículos importados para el mercado estadounidense y del origen que tienen sus componentes. Las ventas de vehículos importados fuera de América del Norte cayeron un 7,9% interanual en el último trimestre de 2025. La más afectada es la automotriz japonesa Toyota, cuya proyección de costos por aranceles es de unos US$9100 millones en su ejercicio fiscal 2026. En paralelo, las tres grandes de Detroit (Ford, General Motors y Chrysler) acumularon un costo conjunto de US$6500 millones en 2025. En el automotrices como BMW, Honda, Hyundai, Kia, Mazda, Mercedes-Benz, Nissan, Subaru y Volkswagen, prevén facturas superiores a los US$1000 millones. Los aranceles no solo alteraron el comercio, sino que profundizaron la redefinición de la estructura operativa de la industria automotriz global. Antes de este punto de inflexión, la industria automotriz había alcanzado uno de los niveles más altos de globalización en su historia, aseguró Gamazo. El especialista explicó que las cadenas de suministro estaban diseñadas bajo una lógica de eficiencia extrema, donde cada componente se producía en la región más competitiva en términos de costo. En este sistema, China se consolidaba como el gran proveedor de autopartes y componentes, mientras que países como México se posicionaban como plataformas clave de exportación hacia Estados Unidos. Este modelo permitía a las armadoras operar con estructuras de costos optimizadas, sostener precios competitivos y ofrecer una amplia gama de vehículos, incluyendo segmentos de entrada accesibles para un mayor número de consumidores. Con la introducción de aranceles al acero, aluminio y a una amplia gama de productos importados el tablero de la industria automotriz se modificó, con un efecto inmediato en los costos de producción. Cómo afectaron los precios de los autos Por un lado, se trasladó parte de este aumento al consumidor final, lo que contribuyó a un encarecimiento progresivo de los vehículos; por otro, se inició una revisión profunda de portafolios, reduciendo la exposición a segmentos de bajo margen y priorizando vehículos más rentables como SUV y pickups, agregó el consultor. Muchas automotrices optaron inicialmente por absorber los costos, bajo la premisa de que se trataba de medidas transitorias. Esa decisión evitó aumentos generalizados de precios, pero impactó de lleno en los márgenes. Sin embargo, con el correr de los meses, comenzaron a aparecer ajustes. Los precios de los vehículos aumentaron de forma estructural, reflejando no solo mayores costos de producción, sino también un costo geopolítico asociado a la fragmentación del comercio global, analizó Gamazo. Al mismo tiempo, ve que la oferta se desplazó hacia segmentos de mayor valor, reduciendo la disponibilidad de vehículos accesibles. Esto generó una creciente polarización del mercado, donde los consumidores enfrentan mayores barreras de entrada. De la globalización productiva a la regionalización A pesar de que los cambios impulsados por el Gobierno estadounidense tuvieron influencia sobre este proceso, es algo que ya se estaba gestando, con la transición de un modelo globalizado hacia uno regionalizado. La dependencia de proveedores lejanos empezó a percibirse como una vulnerabilidad, especialmente en un contexto de creciente tensión comercial, remarcó el especialista. A pesar de que la nueva dirección de la industria parece irrefutable, la relocalización productiva no es inmediata, ya que requiere inversiones millonarias y el acompañamiento de proveedores, muchos de los cuales atraviesan dificultades financieras tras años de crisis en la cadena de suministro. Estos costos se suman a un contexto ya complejo, en el que las compañías están reestructurando sus negocios ante una demanda de vehículos eléctricos menor a la esperada. Al mismo tiempo, los aranceles también están modificando las estrategias de producto. Dodge discontinuó el Hornet en enero, mientras que Volkswagen decidió no ofrecer el ID Buzz en 2026, en parte por el impacto de estas medidas. General Motors trasladará la producción de su próximo SUV desde China a Kansas en 2028. El acuerdo regional bajo revisión Otro aspecto que puede modificar el panorama será la revisión del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), que podría intensificar las tensiones. La industria insiste en la necesidad de mantener un esquema de libre comercio en la región, clave para la competitividad global del sector. México fue uno de los grandes beneficiarios del reacomodo global, consolidándose como un hub de manufactura clave con la ventaja de su proximidad con el mercado estadounidense, combinada con una base industrial robusta y competitiva. Este fenómeno de nearshoring no solo impulsó nuevas inversiones, sino que también fortaleció la integración regional de la industria". El resultado de esa revisión será determinante para definir el futuro de los aranceles y la estructura productiva de una industria que ya enfrenta una transformación profunda, donde lo que se discute es la arquitectura global de la industria. El auto, que durante décadas fue un producto emblemático de la globalización, se convirtió ahora en un reflejo de un mundo más fragmentado, donde las decisiones industriales están cada vez más condicionadas por factores políticos, estratégicos y regionales, finalizó el consultor automotor.

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