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» La Nacion
Fecha: 12/04/2026 18:21
Newells y San Lorenzo aburrieron a más no poder: igual de limitados en el 0-0 Son dos equipos que durante el torneo atravesaron la crisis del cambio de directores técnicos, fulminados en ambos casos por la dirigencia a causa de resultados insatisfactorios. La renovación en el banco de suplentes apenas si encubre otra realidad: tanto Newells como San Lorenzo están muy justos, sino escasos, de recursos futbolísticos en lo relativo a jugadores. Planteles sin jerarquía, nada muy diferente a buena parte de los equipos del torneo. De ahí que en cada fecha se acumulan partidos que van del bostezo al olvido inmediato, que no dejan otra cosa que la estadística de un resultado. El 0-0 en el Parque de la Independencia pasa a engrosar ese archivo. Según el prisma, los dos tienen algún vago consuelo y motivos para seguir preocupados. San Lorenzo conserva el invicto desde la asunción de Gustavo Álvarez, aunque de los cuatro partidos, tres fueron empates. Y el punto de este domingo no le alcanza para meterse entre los ocho primeros que van a los play-off, con solo tres jornadas por delante. El Ciclón también debe atender la Copa Sudamericana. Tras una igualdad poco estimulante contra Recoleta en Paraguay, el próximo jueves recibirá a Deportivo Cuenca, de Ecuador. Newells, angustiado por la amenaza del descenso, venía de dos triunfos consecutivos, algo que no conseguía desde hace un año. Un dato que pinta por sí solo sus últimos tiempos. Ya lo dijo Frank Kudelka después de perder el clásico ante Rosario Central: Estamos en el fondo del mar. Y ahí anda Newells, dando brazadas de desesperado. Newells y San Lorenzo son conscientes y asumen sus limitaciones, lo costoso que les resulta todo. Y en compensación ofrecen de lo que abunda en el fútbol local: despliegue, ganas, entrega, compromiso. Aptitudes más predispuestas para destruir lo que intenta crear el rival -de pocas luces- que para generar un juego con cierta continuidad e ingenio. Gustavo Álvarez modificó el sistema táctico que heredó y también promovió a jugadores que no eran muy tenidos en cuenta por Ayude. Dispuso una línea de tres zagueros, con Romaña como cacique, dos carrileros, un doble pivote y tres delanteros que arman un triángulo por adentro, sin mucho desborde, salvo cuando el Perrito Barrios se tiraba sobre la izquierda. Y minutos para jugadores que antes no los tenían, como Montenegro, Insaurralde (de buen pie, aunque lagunero) y Barrios. Le faltó el suspendido Tripicchio, una pieza valiosa para el equilibrio táctico. El compacto de Newells 0 - San Lorenzo 0 La decadencia de Newells podría resumirse entre la parálisis de sus divisiones inferiores, que históricamente alumbraron a juveniles de gran calidad, y las penurias económicas que solo le permiten traer refuerzos menos que discretos. Los hinchas de Newells que apuraron el almuerzo para alentar a un equipo que necesita de todos para salir a flote se encontraron con un primer tiempo indigesto. Si la hora y el cálido sol invitaban a la siesta, el desarrollo de los primeros 45 minutos directamente tuvo el efecto de un somnífero. De puro aburridos, los hinchas pidieron un penal a Russo -un wing que jugó de lateral- por un leve contacto desde atrás de Rodríguez. Pero ni ellos se creyeron el foul. Arrancó un poquito mejor, algo más dominante, pero sin llegada, y San Lorenzo equilibró a partir de los 25 minutos, cuando se animó a alguna aislada combinación entre Auzmendi, Barrios y Cuello. De situaciones de gol, ni hablar. Apenas un par de remates de media distancia de Guch y Franco García, sin consecuencias. A la falta de ritmo se sumaban las interrupciones por las lesiones; por un calambre fue reemplazado el uruguayo Cóccaro, del que no hay vestigios del goleador astuto que pasó por Huracán. Franco García terminó la primera etapa en una pierna por un golpe en una rodilla; para no gastar otra ventana de cambio fue sustituido en el entretiempo. Un zurdazo y un cabezazo de Cuello, ambos desviados, vinieron a recordar que es el delantero más incisivo que tiene el Ciclón. En la segunda etapa hubo de arranque una insinuación que solo resultó un espejismo. A los 45 segundos, tras una proyección del lateral Méndez, el centro pasado no llegó a ser conectado de cabeza por Nuñez por el oportuno cierre y despeje al córner de Gregorio Rodríguez. En San Lorenzo había ingresado Vietto, de quien se puede esperar claridad y buenos pases, pero se mimetizó con la pobreza general. Por unos minutos hubo un ida y vuelta que sacudió un poco la modorra, pero no tardó en volver el tedio. La zaga de Newells conformada por Salomón y Salcedo estuvo atenta y firme para tapar dos entradas de Cuello en el área. Fueron dos equipos incapaces de aprovechar nada en ataque. Newells tuvo un tiro libre casi frontal, cerca de la media luna; los ingresados Luciano Herrera y Gómez Mattar discutieron para ver quién lo ejecutaba. Se impuso Herrera, porque a él le cometieron la falta, con un remate que rebotó en la barrera. Y no pasó más nada, como en casi todo el partido. Salieron bien paradas las dos defensas, que no se vieron desbordadas casi nunca, aunque habría que hilar muy fino para determinar si todo fue mérito propio o el trabajo se les facilitó por tanta inoperancia atacante. Nada brilló bajo el sol de Rosario.
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