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Fecha: 12/04/2026 05:25
Se cumple un año de la decisión del Gobierno de eliminar el cepo al dólar para las personas físicas y anunció que el tipo de cambio flotaría entre bandas que originalmente fueron establecidas en $1000 y $1400. Doce meses más tarde, el esquema resistió varios embates, aunque sufrió modificaciones (y rescates) en el camino. Las novedades se anunciaron al mismo tiempo que un nuevo programa con el FMI, que puso como condición la eliminación de las restricciones cambiarias para renegociar la deuda y adelantar fondos que ayudaran a sostener el nuevo marco financiero. La salida del cepo fue recibida con alivio por los ahorristas, mientras las empresas se quejaron porque siguen afectadas -incluso un año después- por restricciones cambiarias. Los minoristas se lanzaron rápidamente a probar las compras de dólares en los bancos. La demanda tuvo su pico en el contexto de incertidumbre y volatilidad electoral. Antes de la liberación del cepo, en el primer trimestre de 2025, los individuos solamente habían comprado US$20 millones en las entidades financieras. Ese número escaló a partir de abril y llegó a un máximo de US$5080 millones en septiembre, en medio de la volatilidad que se desencadenó con el triunfo peronista en la provincia de Buenos Aires. En el primer bimestre de 2026, las compras rondaron los US$2500 millones mensuales. Leé también: La inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue de 3% en marzo y acumuló 8,9% en los primeros tres meses del año Para Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, el objetivo que cumplió el Gobierno al remover buena parte de las restricciones cambiarias era conseguir dólares para evitar una devaluación brusca y dar flexibilidad al mercado cambiario a través de una baja de la brecha cambiaria. Para eso, el Gobierno tuvo que permitir la compra de divisas de personas humanas. Eso, si bien tiene costos en materia de dólares, redujo la brecha cambiaria y permitió que la economía opere más libremente en un solo mercado porque antes había muchas importaciones que se cursaban por el contado con liquidación y una parte de las exportaciones, por el dólar blend, explicó. Bandas cambiarias y shock político Aunque la quita de restriciones para los ahorristas tuvo el mayor impacto en la vida diaria de los argentinos, el cambio fundamental que se hizo en abril de 2025 fue la puesta en marcha del esquema de bandas cambiarias, en el que el Banco Central estaba obligado a vender dólares cuando el tipo de cambio alcanzara el valor superior y habilitaba las compras en el margen inferior (algo que nunca sucedió). Leé también: La inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue de 3% en marzo y acumuló 8,9% en los primeros tres meses del año De hecho, en septiembre, el BCRA tuvo que vender US$1110 millones para contener la suba del dólar. Además hubo intervenciones de la entidad y del Tesoro en otros mercados. Y, cuando eso no alcanzó para frenar la escalada, llegó el swap con EE.UU. que logró llevar calma a al mercado hasta el triunfo oficialista en las legislativas de octubre. Después de la elección hubo un aprendizaje y una flexibilización del esquema para volver a acumular reservas. Algo que finalmente se dio en un contexto de apreciación del peso, dado que hubo un ajuste anterior: el tipo de cambio se fue a $1500 y después de las elecciones el Gobierno aceptó ese nuevo nivel e intentó usarlo a favor. Empezaron a comprar desde el inicio de este año y parece que la cosa fluye mejor, explicó el economista Gabriel Caamaño, socio de Outlier. Objetivo 2026: acumular reservas Precisamente, con el arranque de 2026 el Gobierno anunció que las bandas dejarían de ajustarse 1% mensual para actualizarse en función de la inflación, que estuvo en 2,9% los dos primeros meses del año. Esa modificación le dio un margen más amplio de flotación al tipo de cambio y espacio al BCRA para comprar reservas sin que el dólar se acerque al techo del esquema. En lo que va del año ya compró más de US$4000 millones. El ajuste de las bandas les dio más margen y fue la forma de justificar que salían a comprar. Cuando el BCRA sale a comprar le da sustentabilidad al esquema porque no tiene reservas y hay pagos significativos a futuro. La propia señal de compra genera calma y refuerza la demanda de pesos, sostuvo Caamaño. Hacia adelante, el economista pidió no sobreestimar el aporte de la cosecha al mercado cambiario en el segundo trimestre y alertó que no siempre la estacionalidad del agro se traduce en liquidaciones con el espacio suficiente para que el BCRA compre reservas. Leé también: Por la guerra en Medio Oriente, la inflación en EE.UU. registró su mayor aumento mensual en cuatro años Al no tener reservas propias ni acceso al mercado y no haber terminado de salir del cepo, el esquema es frágil por definición, aunque haya fortaleza fiscal. Deberían buscar la forma de acelerar el ritmo de compra de dólares para llegar en mejor posición a 2027, que es un año electoral. Sería prudente acumular para tener herramientas propias y no estar dependiendo de nuevo de los tweets del secretario (del Tesoro de EE.UU.) Bessent, consideró Caamaño. Este jueves, el BCRA avanzó en dar más flexibilidades cambiarias para las personas físicas y las empresas que exportan. Sin embargo, se amplió la restricción cruzada, que impide operar simultáneamente dólares en el mercado oficial y el financiero. Para los analistas, terminar de quitar esas trabas será fundamental si el Gobierno quiere refinanciar sus vencimientos en el mercado internacional y acumular reservas de manera sostenida.
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