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  • Borges y Paraná: el íntimo vínculo del antiguo entrerriano con la ciudad de sus ancestros - 9 Digital - Mi 9

    Paraná » 9digital

    Fecha: 12/04/2026 08:09

    Martín Gerlo La transformación de un baldío en plaza, cambio al cual difícilmente puedan encontrársele costados negativos, despertó en las redes sociales comentarios para todos los gustos. Uno de ellos cuestionaba que ese renovado espacio adoptara como nombre Jorge Luis Borges, dejando de lado a figuras de carácter local. Se trata de un criterio rebatible y que, de extenderse, nos privaría del merecido homenaje a cientos de próceres y personalidades que, aun sin tener un vínculo directo con la ciudad, son trascendentes. Pero, además, muestra el escaso conocimiento que tenemos los paranaenses de la estrecha relación que ostenta el autor de El Aleph con Paraná, ciudad donde nació su padre, vivió su abuela y permanecen enterrados los restos de su bisabuelo. Esta falta de puesta en valor de nuestro patrimonio histórico y cultural, es necesario remarcarlo, viene de hace tiempo y se extiende a múltiples hechos y figuras. Lo atestiguan la casa donde vivió Juan Domingo Perón en la calle Feliciano, durante la segunda década del siglo XX, o la propiedad que habitó José Hernández en la calle España, pocos años antes de escribir el Martín Fierro, sin señales visibles de su importancia patrimonial. A esta saga se puede sumar la casa de Juan L. Ortiz en la costanera alta, que no está señalada y cuya ubicación, como mencionó Selva Almada, es una especie de contraseña que nos vamos pasando unos a otros. Para no profundizar el malestar, es preferible no mencionar el Senado de la Confederación convertido en sede de una escuela confesional El vínculo del célebre escritor con Paraná, que en estos días fue puesto en un primer plano, se remonta a su abuela Frances Haslam, luego Fanny Borges, quien arribó a estas tierras hacia fines de la década de 1860, siguiendo los pasos de su hermana Caroline. La joven inglesa, nacida en la Navidad de 1842, se instaló y muy poco después se enamoró a primera vista del coronel Francisco Borges, quien había sido enviado por el poder central a Entre Ríos para combatir a las tropas jordanistas. Se casaron el 12 de agosto de 1871 y al año siguiente partieron por razones militares a Junín, donde tuvieron a su primer hijo, Francisco Eduardo. En febrero de 1874, con Fanny nuevamente en Paraná, nació el segundo hijo, Jorge Guillermo, padre de Jorge Luis, y meses después el coronel buscó la muerte en una batalla, como habría de escribir casi un siglo después su nieto. Algunos años después, con sus hijas ya afincadas en el país, Edward Young Haslam vendió sus propiedades y también se mudó a la remota Argentina, donde ejerció la docencia y el periodismo. Murió en la capital entrerriana el 21 de septiembre de 1878 y, por su condición de protestante, no se le permitió ser enterrado en el Cementerio de la Santísima Trinidad, razón por la cual su tumba se emplazó en un margen externo de la necrópolis. En la lápida que todavía se puede apreciar allí sus hijas grabaron: Blessed are dead that die in the Lord / They that sow in tears shall reap in joy (Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor / Los que siembran con lágrimas, con alegría cosecharán). En el libro Las señoritas, que reconstruye las vidas de las primeras maestras extranjeras que trajo Domingo Faustino Sarmiento a la Argentina, Laura Ramos abre la puerta a detalles íntimos y hasta entonces desconocidos de esta epopeya educativa, que tuvo a Paraná en un lugar protagónico y cruzó la historia de los Borges con el proyecto sarmientino. Allí se relatan las peripecias de las docentes que se alojaron en la coqueta casa de las hermanas Haslam, ubicada en la calle Alameda de la Federación 525, donde hoy se levanta un edificio. La acotada pensión prosperó, ya que Paraná, punto obligado del proyecto normalista para el aprendizaje del castellano de las maestras recién llegadas, le aseguraba un mínimo de clientas cautivas, en cierta forma. Contar con un alojamiento regenteado por una angloparlante, además protestante en un país católico, era una ventaja que pocas maestras iban a querer desperdiciar, reseña. Los Haslam-Borges se relacionaron con las educadoras y animaron múltiples tertulias, en muchas de las cuales participó el padre de Jorge Luis, hasta que la familia emigró a Buenos Aires a comienzos de la década de 1890. Las visitas de Borges a Paraná Borges visitó la capital provincial al menos en tres oportunidades, en todas ellas para dictar conferencias, actividad que, a pesar de su timidez inicial, desarrolló con frecuencia en las décadas del cincuenta y sesenta para ganarse la vida. El 23 de julio de 1952 arribó a la ciudad de sus ancestros para hablar sobre El escritor y nuestro tiempo, en una propuesta organizada por la Asociación Mariano Moreno y el Centro Cultural Carlos María Onetti. Eran tiempos de escasez en el papel, lo que llevaba a los periódicos enfrentados al gobierno de Perón a lanzar ediciones acotadas, de pocas páginas. A pesar de eso, la visita del escritor, quien además era un ferviente opositor al gobierno, fue anunciada y luego reseñada, aunque de manera breve y sin demasiados detalles. Según precisa la investigadora Iris Estela Longo, en esa oportunidad Borges trató con figuras de la talla de Juan L. Ortiz, el futuro gobernador Raúl L. Uranga, Julio Meirama y la historiadora Beatriz Bosch, a quien le firmó un ejemplar de Historia Universal de la Infamia que hoy se halla en la Biblioteca Provincial, con una dedicatoria de suma significación: A Beatriz Bosch, con la amistad del antiguo entrerriano. Jorge Luis Borges. Paraná, 1952. El escritor partió hacia Nogoyá, Gualeguay y Gualeguaychú para replicar su conferencia, en jornadas signadas por el grave estado de salud de Eva Perón, quien terminaría falleciendo tres días después, el 26 de julio, mientras Borges continuaba su gira por la provincia. La siguiente visita tuvo lugar en 1963, en un contexto muy distinto, con un escritor ya laureado con el cargo de director de la Biblioteca Nacional luego del golpe de la Revolución Libertadora. En esa oportunidad brindó una conferencia en el Colegio de Escribanos y luego pasó por el edificio de El Diario. El Borges de Adolfo Bioy Casares, un monumental diario de 1.600 páginas que relata detalles de la relación entre ambos escritores, aporta un comentario íntimo sobre esta visita a la capital entrerriana, donde se recorta el Borges punzante y con un dejo de malicia que suele asomar en estas notas. En una entrada del lunes 29 de julio de 1963, cuenta: Come en casa Borges, de regreso de Santa Fe y de Paraná () De su viaje a Paraná cuenta: Es una ciudad pobrecita, con gente en bombacha, pañuelo al cuello, que lo saluda a uno. Encontré allá a un muchacho interesado en la Chanson de Roland. Visité la tumba de mi bisabuelo Haslam, enterrado fuera del cementerio, por hereje, es decir protestante; Madre le llevó flores. En una ocasión anterior, le había llevado flores: en su viaje de bodas, en mil ochocientos noventa y tantos. Aquí, junto al adjetivo desdeñoso que contrasta con otras intervenciones públicas, surge el dato de la visita de Borges al Cementerio de la Santísima Trinidad, ubicado en Perú al final, como solemos decir los paranaenses. La tumba de su bisabuelo, efectivamente ubicada en un margen externo de la necrópolis, quedó del lado de adentro luego de las reformas de ampliación del cementerio y todavía se la puede visitar, aunque el nombre de Haslam no figure en los registros. El autor de Ficciones volvió a la capital entrerriana el 14 de agosto de 1969 para disertar en el Instituto Autárquico Provincial del Seguro, bajo el título El tiempo y los libros. A un cronista de El Diario le dijo que sentía una particular estima por Entre Ríos, debido a la historia de su padre y su abuelo, enviado a la provincia con el encargo impartido por Sarmiento para defender la ciudad de las montoneras jordanistas. De esa jornada data su firma en la pared de un local de la ciudad, en calle Laprida, donde entonces funcionaba la redacción de la revista Orquídeas y hoy hay un kiosco. Aunque luego volvió a otras ciudades entrerrianas, como Gualeguay y Villaguay, fue ésta su última visita registrada a Paraná. Vale la pena, para finalizar, recuperar otra entrada del diario de Bioy, del jueves 18 de diciembre de 1975, donde el escritor evoca con humor el momento en que nació el amor de sus abuelos en Paraná: Come en casa Borges. Me refiere: Mi abuela [Haslam], cuando vio a mi abuelo, que llegaba a la cabeza del regimiento 2 de línea a Paraná, sitiada por los indios, se enamoró de él. A la noche se vieron en un baile. Mi abuela le dijo una vez a Madre: The Colonel me pidió que me casara con él, pero si me hubiera pedido que me fuera con él lo hubiera hecho. Pensar que nunca me habían gustado los militares ni los petisos y me casé con un militar y un petiso.

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