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» Clarin
Fecha: 12/04/2026 06:21
Los argentinos son expertos en interpretar las crisis y adaptarse. En su ADN, desarrollaron una sensibilidad especial para detectar señales muchas imperceptibles para otros y traducirlas en decisiones cotidianas. Por eso, entre ciclos de euforia y retracción, el consumo es un termómetro clave, donde la macro y la micro se cruzan. El país vive la transformación global, aunque con las particularidades del contexto económico local. Así, se da una dinámica dispar, con velocidades distintas: mientras algunos indicadores reflejan retrocesos propios de la incipiente recuperación, otros evidencian cambios en la forma de compra, alineados con la tendencia mundial de menos volumen y más estrategia. Sin la necesidad de stockearse ya con una inflación más controlada, pero también con bolsillos más limitados, los hogares ajustan no solo cuánto consumen, sino también cómo lo hacen. Son más racionales y selectivos. Priorizan necesidades por sobre impulsos. El consecuente impacto es heterogéneo en esta sociedad que los especialistas apodan 'dual'. Los sectores de bajos ingresos resignan consumos, los de medios conservan gastos imprescindibles y los más altos tienen más margen para sobrellevar el recorte. Así, mientras que la mitad de la gente no llega a fin de mes, son récord los viajes al exterior. La clase media baja sigue golpeada, pero se empezó a acostumbrar: está anestesiada y asumiendo que la realidad no se va a modificar. Pero también la clase media alta siente que debe cambiar hábitos porque no le alcanza, analizó Guillermo Oliveto, titular de la consultora W. Y aseguró: Con una caída de 5% en supermercados en el primer bimestre, ya no contra 2023, sino contra 2025, cambia el clima y se diluye la sensación de rebote, aseguró. En los nuevos comportamientos, además del ingreso disponible, juegan también otros dos factores: la actividad y el precio. Por un lado, mientras que sectores como la energía, la minería y el campo crecen, otros como el industrial y la construcción están resentidos. En consecuencia, eso impacta en el poder adquisitivo de las personas que emplean. Por otra parte, con una inflación más baja pero persistente, y mayores costos para las empresas por la recomposición de las tarifas de servicios, la facturación a veces disimula la contracción real de las ventas: por caso, en productos básicos, no necesariamente se consume más, sino que se paga más por menos. Bienes durables vs. productos en góndolas Así, mientras crece la venta de bienes durables como autos, motos, electrodomésticos y electrónica por la vuelta del crédito y su abaratamiento relativo frente a la competencia de los importados y la estabilidad del dólar, en contramano, las ventas en supermercados no despegan. El índice de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) de consumo privado que incluye bienes y servicios finales mostró en febrero un avance de 0,5% interanual y 0,9% contra enero. Entre los ítems que integran el consumo privado, los patentamientos de autos y motos proyectan un buen 2026. Cerraron 2025 con subas interanuales de 47% y 33%, respectivamente. Y si bien cayó 3,1% la venta de vehículos 0 kilómetro en el primer trimestre comparado al mismo de 2025, la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) conserva la meta de superar las 650.000 unidades en 2026 versus las 612.178 con las que terminaron el año pasado. En tanto, la división de Motovehículos de la entidad informó que en los primeros tres meses de 2026 se patentaron 44,4% más de motos contra el mismo periodo de 2025 y marzo fue el mejor mes histórico, con una suba interanual de 54,8%, impulsado por la mayor accesibilidad en precio comparado a los autos y el mayor trabajo autónomo. Por su parte, la venta de electrodomésticos y electrónica aumentó 23% en 2025. Línea blanca y pequeños electrodomésticos lideraron el alza, con un incremento mayor al promedio, de 36%, detalló NielsenIQ. El año arrancó con una caída de 1,5% en los dos primeros meses En supermercados, la situación es compleja. Según Scentia, el consumo masivo alimentos y productos básicos de consumo diario subió 2% en 2025, pero no compensó la caída de 16% de 2024. Y el primer bimestre del año registró una baja de 2,1%, que esperan que se revierta cuando vuelva a desacelerarse la inflación y haya una recomposición salarial. En enero y febrero, pese a las promociones, la caída más marcada fue en cadenas, con 5,9%. En oposición a meses anteriores, también cayeron autoservicios, 3,8%, y mayoristas, 3,6%. A su vez, kioscos y almacenes bajaron 1,9%, a diferencia de la resiliencia de los meses últimos. Parte de la explicación está en la inflación de los últimos meses, que quitó poder de compra, señaló Osvaldo del Rio, titular de Scentia. Vemos cambios en los canales. Mientras caen supermercados, formatos de cercanía se recuperan más, porque se adaptan al consumidor que administra cuidadosamente su presupuesto, agregó Julián Fernández, de NielsenIQ. En las góndolas también se ve la polarización: en 2025, las marcas premium crecieron en las cadenas, mientras que las segundas y terceras lo hicieron en comercios barriales. Así, gana protagonismo la búsqueda de precios más bajos y el traslado a formatos económicos. Para Worldpanel by Numerator, tras el repunte moderado del primer semestre de 2025, el fin de año configuró un inicio de 2026 desafiante. Según su informe Consumer Insights la frecuencia de compra bajó 8,2% y el volumen cayó 4,7% en 2025. Del total de categorías, 41% tuvo una baja, mientras que 39% dejó de ser prioridad y 17% creció. El nuevo comprador se redefine por la contracción presupuestaria. Se ajusta con compras pequeñas y espaciadas. Para las marcas, el desafío es asimilarlo con estrategias ágiles y una propuesta de valor, destacó Esteban Cagnoli, Managing Director de Worldpanel by Numerator. La expansión del e-commerce En cambio, el e-commerce sigue en expansión. Según Scentia, en consumo masivo fue el único que creció en el primer bimestre: subió 26,5%. Pero hay que diferenciar las compras de productos esenciales del resto, como objetos para el hogar, ropa y turismo. Los datos del Indec muestran que de la venta total de los súper, la de los salones significa 96,5%, mientras que la online 3,5%. Los electrodomésticos están en números positivos en supermercados. Se venden sobre todo online y con cuotas. Pero no pasa lo mismo con lo básico. La venta digital de cadenas y más plataformas aún representa alrededor de 5%. Creció pero no compensa la caída, explicó del Rio. Por fuera del consumo masivo, para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la venta online facturó en total más de $ 34 billones en 2025, 55% más que en 2024. Creció en cantidad de órdenes de compra (3%), ticket promedio (46%) y unidades (28%). Pero aún tiene poca incidencia: para más de la mitad de las empresas, pesa 10% en el total. El crecimiento refleja la adopción y adaptación de un ecosistema que sigue evolucionando, en un contexto donde también se intensifica la presencia de opciones internacionales, explicó Andrés Zaied, presidente de CACE. Con un cierre de año atravesado por la caída en el consumo y la irrupción de marketplaces internacionales, el e-commerce creció incluso frente a la mayor cautela, apuntó Franco Radavero, gerente general de Tiendanube Argentina. Las firmas que usan la plataforma tuvieron en 2025 una suba de 73% en la facturación por el impulso de los rubros de belleza, hogar y deco. Así, el consumo se redefine, mientras que dentro de él hay distintas realidades vinculadas a cómo los argentinos procesan, una vez más, un escenario de incertidumbre. Sobre la firma Newsletter Clarín Tags relacionados
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