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» La Nacion
Fecha: 11/04/2026 15:55
Baja de la natalidad: una provincia decide cerrar la maternidad de un hospital y abrir un área de salud mental MENDOZA.- Una maternidad histórica, una baja sostenida en los partos, una decisión polémica y una pueblada. Así podría resumirse la realidad del servicio neonatal de un importante departamento de esta provincia. Se trata de la reconocida área sanitaria del hospital Carlos Saporiti, ubicado en Rivadavia, en el este provincial, a más de 65 kilómetros de la ciudad de Mendoza, que dejó de funcionar por orden del Ministerio de Salud local, lo que generó malestar en buena parte de la comunidad y protestas callejeras. En el fondo, también subyace una pelea política, ya que la comuna está en manos de un crítico de la gestión del gobernador Alfredo Cornejo, el exradical, Ricardo Mansur, quien calificó a la medida de un vaciamiento programado. Desde lo técnico, la marcada caída de natalidad, con un promedio de 10 partos al mes y una alta tasa de cesáreas, motivó la decisión oficial, a través de la resolución 488, y la derivación de las embarazadas, para nacimientos programados y de mediana complejidad, a nodos con mayor actividad y prestaciones, como el Hospital Perrupato en San Martín, ubicado a más de 20 kilómetros. Según explicaron a este diario desde el Hospital Saporiti, se mantienen los controles prenatales y la guardia obstétrica de 24 horas para emergencias así como para los partos expulsivos inminentes. Sin embargo, el enojo de los médicos del sector y de las autoridades municipales no cesa. Así, frente a este escenario complejo, los especialistas del lugar se mostraron indignados y advirtieron sobre los riesgos de la suspensión del servicio para las pacientes embarazadas de la zona. Hay todo un pueblo detrás de esto. Fue una decisión imprevista. Tenemos un corredor geográfico con pacientes de zonas rurales de hasta 50 kilómetros a la redonda. Van a tener que se trasladadas, más lejos, al hospital Perrupato, a unos 20 kilómetros, con los riesgos que eso representa. Cuando hay una embarazada con trabajo de parto y complicaciones, en obstetricia los minutos son determinantes, explicó Augusto Sánchez Publio, ginecólogo y obstetra del hospital Saporiti, con amplia trayectoria en la especialidad. Acá faltaron el diálogo y la humildad. No es cuestión de acomodar partos por un tema económico. Nuestros resultados son buenos. No nos cierran por problemas con nuestras pacientes y niños, ya que no se nos mueren niños. Suponen que la maternidad funciona mal por el volumen de pocos partos. Eso sí, dejar a las pacientes desamparadas puede aumentar la mortalidad. Hay estudios que indican que el cierre de las maternidades pequeñas trae más problemas que soluciones, completó Sánchez Publio. Cambio de destino En diálogo con LA NACION, el titular de la cartera sanitaria, Rodolfo Montero, detalló los motivos que llevaron a la clausura de la maternidad del efector donde nacieron la mayoría de los rivadavienses, inaugurado en 1937, como parte de una reestructuración que contempla ahora la apertura del área de salud mental. Entre las principales causas que detalló el funcionario predomina la falta de cumplimiento de las Condiciones Obstétrico y Neonatales Esenciales (CONE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que consisten en capacidad quirúrgica y de anestesia las 24 horas, atención inmediata del recién nacido, disponibilidad de sangre durante toda la jornada, tratamientos maternos, evaluación del riesgo materno neonatal y el traslado oportuno al nivel de referencia. De hecho, Montero explicó que en el caso del hospital Saporiti no se consiguió tener guardia de anestesia las 24 horas. El objetivo principal es la atención materno infantil regionalizada con maternidades seguras para lograr el descenso de la morbimortalidad del binomio madre hijo, indicó Montero, quien hizo hincapié en el número de nacimientos por debajo del recomendado para mantener una atención segura con profesionales entrenados. Pese a que muchos consideran que las maternidades deben hacer por lo menos 1000 partos anuales, la OMS y los organismos especializados dicen que el límite inferior es entre 500 y 1000 por año. Por debajo de 500 nacimientos el equipo de salud no está entrenado para manejar emergencias, lo que hace que se pierda habilidades y pone en riesgo la salud del binomio, sostuvo el funcionario. De acuerdo con la información oficial, el hospital Saporiti efectuó 244 partos en 2020; 220, en 2021; 277, en 2022; 226, en 2023; 257, en 2024, y 277, en 2025. No es del año pasado el bajo número de partos, es histórico. Y se va a agravar con el tiempo, recalcó el ministro, quien además sostuvo que el efector presenta la tasa de cesáreas más alta que el resto de los hospitales públicos de la provincia, en los últimos cinco años, llegando en 023 a un 65,92% de cesáreas. La media provincial de cesáreas en el sector público en ese año fue de 41%. Según la cartera sanitaria, esta elevada tasa de cesáreas se asocia a mayor riesgo de morbimortalidad materna e infantil, debido a hemorragias poscesárea, acretismo placentario, infecciones posoperatorias, histerectomías y muertes maternas. Por otra parte, desde Salud indicaron que el hospital registró una baja tasa de ocupación del servicio de neonatología y menos de tres egresos por semana. Hay un enorme salto de calidad y de seguridad que implica que a esas mamás y bebés se los atienda en un hospital como el Perrupato, que es una maternidad segura que dispone de equipamiento de alta complejidad para tratar embarazos a partir de las 32 semanas de gestación y cuenta con numerosos especialistas pediátricos, señalaron. Asimismo, según explicaron desde el gobierno mendocino, la regionalización de las maternidades es un proceso de toda la Argentina y del mundo. Por tal motivo, agregaron, los partos se centralizan en maternidades complejas para dar una correcta respuesta. En el Valle de Uco, San Carlos y Tupungato cerraron su maternidad y mejoraron la salud del binomio. La Paz, Santa Rosa y Junín tampoco tienen maternidad. También Uspallata se encuentra en la misma situación. La realidad territorial de Rivadavia es similar a esos lugares y lo que hay que hacer es priorizar a las madres y a los bebés, completó el ministro. Fuentes del gobierno provincial fueron más allá en la discusión y cargaron contra las intenciones políticas detrás. El discurso de ellos es en búsqueda de votos o de mantener el quiosco de profesionales que hace 15 años que cobran un sueldo y casi no trabajan. Están todos encolumnados detrás del intendente, indicaron a este diario. En la vereda de enfrente se envalentonaron frente a los cuestionamientos y pusieron el foco en la decisión que tomó el Ministerio de Salud. No nos dejan tener a nuestros hijos en el departamento. Es un hospital histórico de Mendoza que nació como maternidad. Ya hubo intentos de cierre anteriormente, pero los detuvo una pueblada. Ahora aun con las protestas, se avanzó. Es el proyecto político en salud de este gobierno, con el economista Montero a cargo. Se llevan cada vez más servicios del departamento: la Fiscalía, la Inspección General de Justicia y la Subsecretaría de Trabajo, expresó Luis García Llauró, presidente del Concejo Deliberante de Rivadavia, por lo que no se descartaba una judicialización de la reciente medida. Mientras, los médicos ya comenzaron a seguir las nuevas directivas, a pesar de algunas resistencias y pedidos de licencias, por lo que se encuentran en proceso de readaptación de funciones, aunque está el temor ciudadano de que el servicio de Pediatría también tenga un final parecido. Así, sigue latente la preocupación y el malestar de los lugareños, quienes fueron parte activa de las protestas masivas que se dieron con fuerza a fines de marzo y los primeros días de abril, bajo las consignas: La Neo no se va y No somos números, son vidas.
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