11/04/2026 08:04
11/04/2026 08:04
11/04/2026 08:04
11/04/2026 08:04
11/04/2026 08:04
11/04/2026 08:03
11/04/2026 08:00
11/04/2026 07:59
11/04/2026 07:59
11/04/2026 07:59
» TN
Fecha: 11/04/2026 06:23
El romance tradicional en la Argentina parece haber muerto de agotamiento. En un mundo dominado por el ghosting, las vueltas para contestar un WhatsApp o concretar una salida, y el eterno vemos qué onda, los solteros parecen haber perdido la paciencia y están pasándose a una tendencia que viene a resetear el manual de seducción: el clear coding. Se trata de una nueva forma de vincularse que tiene por foco blanquear las intenciones independientemente de cuáles sean y poner en primer plano las expectativas, en una especie de honestidad brutal que gana cada vez más adeptos. Honestidad brutal Según un relevamiento realizado por Gleeden, la plataforma de encuentros no monógamos que usan más de 450.000 personas en el país, el 52% de los argentinos ya dejó atrás la monogamia y el 60% solo exige que su amante sea directo antes de siquiera pedirse un café. Leé también: Ghosting, catfishing y gaslighting: cómo es el nuevo vocabulario del amor en la era digital Se trata de una forma de vincularse más concreta, más expeditiva, más directa y honesta, que al fin y al cabo impacta en garantizar la integridad emocional, explica Manuela Conde, licenciada en Psicología (MP 8682), especialista en salud sexual y sexología. Básicamente, consiste en decir desde el primer contacto qué es lo que uno busca, sin rodeos, sin estrategias, sin el clásico vemos qué onda. Es el fin de la ambigüedad como método de seducción, señala Silvia Rubies, directora de Comunicación de Gleeden Latinoamérica. Del estudio también se desprende que más de la mitad de los consultados (60%) espera que la otra persona sea directa incluso antes de acordar un encuentro. Y no se trata de favorecer vínculos casuales, sino de la posibilidad de ser honesto de entrada, establecer acuerdos y parámetros claros del tipo de relación socioafectiva que voy a establecer: si va a ser monogámica, abierta, cerrada o poliamorosa, indica Conde. Aunque se trata de una tendencia global, en la Argentina adquiere rasgos propios. En parte, porque viene a poner en jaque la fama de vueltero del argentino promedio y a desplazar el chamuyo como herramienta central de seducción. Y así, en un contexto extremadamente dinámico, donde el tiempo y la energía emocional se volvieron recursos escasos, y no parece haber margen para malgastarlos en descifrar intenciones que incluso ni siquiera nos son propias, el Clear Coding viene ganando terreno a pasos agigantados. Las chicas toman la delantera A diferencia de lo que podría suponerse, son principalmente las mujeres jóvenes quienes impulsan esta forma de vincularse. Según el relevamiento, 7 de cada 10 mujeres buscan a alguien que les hable claro y que les devuelva el deseo que la rutina les fue apagando. Además, la tendencia se da con más fuerza entre los 30 y los 45 años: personas que ya dejaron atrás los juegos y tienen en claro qué quieren y, sobre todo, qué no. Lee también: Dormir en cuartos separados ya no es señal de crisis de pareja: qué es el sleep divorce y por qué es tendencia Según Conde, la cuestión de género podría explicarse básicamente porque las mujeres tienen más facilidad para poder expresar con claridad sus intenciones, sus deseos, sus modos de vincularse. Sin embargo, esta sinceridad brutal no siempre es la antesala de encuentros furtivos ni mucho menos, sino más bien la puerta de entrada hacia la posibilidad de vincularse con el otro sin dobleces, desterrando de plano las falsas expectativas. Hay quienes buscan un encuentro puntual y quienes una conexión sostenida en el tiempo, con profundidad emocional. Lo que el clear coding propone es que esas diferencias queden claras desde el primer momento, evitando malentendidos y frustraciones, agrega. En suma, genera el escenario propicio para que el encuentro sea acordado y consensuado previamente entre las partes, cumpliendo así con las expectativas y deseos de cada uno de sus protagonistas. Lo que ellas y ellos quieren En este escenario, también aparecen diferencias en las expectativas. Ellas buscan, sobre todo, ser vistas: que alguien les preste atención genuina, que las escuche, que las haga sentir deseadas más allá del rol que ocupan en su vida cotidiana. Ellos, en cambio, suelen expresar de manera más directa el deseo de conectar: buscan emoción, juego y algo que rompa la monotonía. Pero lo que sorprende es que cada vez valoran más la conversación, la complicidad y el vínculo emocional, enumera Rubies. En síntesis, lejos de aquellos tiempos donde el flirteo era un arte en sí mismo, y donde el juego de la seducción, cuanto más entreverado y extenso, mejor, la honestidad parece ser hoy la base de una nueva forma de vincularse donde el foco no está puesto en que la relación dure mil años o se consuma en un encuentro tan fugaz como encendido, sino más bien en que las desilusiones y los malos entendidos sean cosas del pasado.
Ver noticia original