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  • Cuáles son las figuras que hoy garantizan un éxito en los cines

    » La Nacion

    Fecha: 11/04/2026 03:05

    Ryan Gosling, Sydney Sweeney, Timothée Chalamet y Margot Robbie parecen tener lo que hace falta para convocar al público sólo por aparecer como protagonistas en una película - 10 minutos de lectura' Algunos creen que no existen, que son criaturas de fantasía como los unicornios o los dragones. Una industria entera suele emprender épicas búsquedas para encontrarlos con resultados usualmente decepcionantes. Sin embargo, cada tanto Hollywood se topa con el elusivo fenómeno, los actores capaces de convocar al público a las salas atraídos por su presencia sin importar la película en la que participen. Los corta tickets diríamos por acá, esos intérpretes con el suficiente carisma para torcer la tendencia descendente en las taquillas globales y darle una nueva esperanza a la industria cinematográfica. En las últimas décadas artistas como Tom Cruise, Brad Pitt, Julia Roberts y Leonardo DiCaprio mantuvieron, aunque con altibajos, su condición de imanes de la venta de entradas sin que se asomara una nueva generación de estrellas con peso propio que pudieran tomar la posta. Se dirá que en la lista de los actores con mayor recaudación en la historia reciente de Hollywood figuran otros contendientes como Zoe Saldaña con la impresionante cifra acumulada de casi 16 mil millones de dólares en venta de entradas global por las 33 películas en las que participó como protagonista o Robert Downey Junior que superó los 14 mil millones de taquilla en los 45 films que lideró. Pero lo cierto es que ambos representan un fenómeno diferente para el cine de gran presupuesto: más allá de que sus figuras atraen a los espectadores, el influjo ocurre en gran medida por los proyectos en los que aparecen, ya sea en el universo cinematográfico de Marvel o en la saga Avatar. Es decir, más allá de las estrellas de más de cincuenta años como Cruise, Pitt, Roberts y DiCaprio, Hollywood necesita de luminarias que tengan éxitos sostenidos en la taquilla global. Una nueva guardia cuya sola mención alcance para llenar las salas de cine, al menos durante el primer fin de semana de exhibición. Para alivio y alegría de la industria en los últimos meses parecen haber surgido cuatro candidatos que podrían representar al casi mitológico actor para los cuatro cuadrantes. A saber: un intérprete que despierte el interés de las cuatro principales muestras demográficas, espectadores masculinos y femeninos menores y mayores de 25 años, en las que la industria del cine estadounidense organiza al público general. Ryan Gosling, Sydney Sweeney, Timothée Chalamet y Margot Robbie tienen todas las de ganar para ser las nuevas estrellas que con su sola presencia impulsen la trayectoria de la taquilla mundial, cada uno a su manera. No se trata, claro, de las ganancias a título personal, de hecho ninguno de los integrantes de los cuatro fantásticos, figuró en el listado que elabora la revista Forbes de los actores mejor pagos de 2025, en la que sí aparece, Millie Bobby Brown, por ejemplo, que a los 22 años es la más joven de la lista con un sueldo anual de 26 millones de dólares derivado exclusivamente de sus proyectos en Netflix, una cifra notable para la primera estrella nativa del streaming, pero que no contribuye a la vitalidad del cine en salas. Ryan Gosling Aunque las perspectivas eran buenas nadie esperaba que Proyecto fin del mundo se transformara en un éxito de público tan rotundo. A tres semanas de su estreno la comedia de ciencia ficción sumó una ganancia global de más de 425 millones de dólares. Es la tercera película más vista de la carrera de Gosling, detrás de Barbie (mil quinientos millones) y La La Land (523.1 millones) aunque en ambos casos el actor canadiense compartía el protagonismo con sus compañeras de elenco, Margot Robbie y Emma Stone, respectivamente, sino que además los elementos que despertaron la curiosidad de los espectadores por las películas excedían su presencia en ellas. En cambio, Proyecto fin del mundo, más allá de ser la adaptación de una exitosa novela de Andy Weir y de contar con una atractiva premisa inicial, es indudablemente la película de Gosling. El intérprete aparece en el 95% de las escenas film y en la mayoría de ellas su único compañero de cuadro es una simpática roca extraterrestre sin cara. ¿Alcanza eso para concluir que el actor ya forma parte del selecto grupo de intérpretes a los que una película les debe su éxito? Hay evidencias en contra y a favor. Por un lado, las últimas tres películas protagonizadas por Gosling más allá de Barbie-Blade Runner 2049, El primer hombre en la luna y la fantástica Profesión peligro-, obtuvieron resultados decepcionantes de taquilla. Y los directores de Proyecto fin del mundo, Phil Lord y Chris Miller, podrían haber sido un factor decisivo del suceso del film gracias a su experiencia en realizar sorpresivos éxitos aptos para todo público como Lluvia de hamburguesas y La gran aventura Lego y comedias de parejas desparejas como Comando especial. A favor del grado de responsabilidad de Gosling en el taquillazo actual y la posibilidad de que pueda repetir la hazaña en sus futuros proyectos, aparece el esfuerzo y el compromiso total del actor durante la campaña de promoción de la película. Por estos días, la ubicuidad del protagonista de un film puede ser la llave para conseguir la buena respuesta del público. En este caso, Gosling se puso al frente de un emprendimiento tan importante para el futuro de Hollywood como lo es en la ficción el que emprende su personaje para salvar al mundo. Tal vez su próxima película sirva para confirmar su capacidad de generar un fenómeno de taquilla: el año que viene llegará a los cines Star Wars: Starfighter, una nueva aventura del universo creado por George Lucas en la que Gosling interpreta a un piloto rebelde que podría devolverle la fuerza a la extensa saga. Sydney Sweeney El caso de la actriz que se hizo conocida por su papel en la serie Euphoria es uno de los más curiosos del Hollywood actual. La publicidad alrededor de Sweeney como persona, la constante atención de los medios y los paparazzi sobre ella, más allá de las ficciones en las que esté involucrada resulta en un arma de doble filo que en más de una ocasión terminó por perjudicarla en la taquilla. En estos agitados tiempos políticos en los Estados Unidos una parte del público concluyó, con mucha ayuda de la prensa, que la ideología conservadora de la actriz-que ella nunca confirmó explícitamente-, no la hacía digna del lugar de estrella en ascenso que pretendía ocupar. Para otros, fue justamente su rápida trayectoria de la TV al cine y de los papeles de reparto a los protagónicos la que le jugó en contra. Lo cierto es que en los últimos cinco años, la carrera de Sweeney y sus resultados de taquilla fueron más que irregulares. Consiguió éxitos indiscutidos como gracias a la comedia romántica Con todos menos contigo y el reciente thriller La empleada-con una secuela ya anunciada-, pero también fracasos estrepitosos. En esa columna figuran films como Americana y la biopic Christy, un retrato de la vida de la boxeadora Christy Martin, que acumuló poco más de dos millones de dólares en venta de entradas. Y no solo eso: mientras que antes de su estreno se mencionaba la posibilidad de que la actriz podría formar parte de la temporada de premios por su interpretación, ante la casi nula respuesta del público y los varios escándalos públicos alrededor de Sweeney, no solo fue ignorada por los galardones de Hollywood sino que muchos se regocijaron por el aparente final de su carrera. Sin embargo, en el corto plazo, esos tropiezos la ayudaron a subrayar su conquista de la taquilla con La empleada. No solo le pagaron siete millones y medio de dólares para encabezar el film de suspenso sino que cuando la película acumuló casi 400 millones en la taquilla global con un presupuesto inicial de 35 millones, una cifra modesta para los estándares de Hollywood, la industria tuvo que admitir que tener a Sweeney como protagonista es un buen negocio. Siempre y cuando no sea en un film biográfico sombrío en la que la mayoría del público ni siquiera la reconocía como la rubia voluptuosa que es. Timothée Chalamet A comienzos de febrero cuando parecía que nada podía impedir que el protagonista de Marty Supremo se llevara el Oscar a mejor actor la revista Indiewire le sumó una medalla que aún si los premios le eran esquivos, nadie podría quitarle. Según los cálculos de la publicación Chalamet acumula ganancias por dos mil millones de dólares en taquilla gracias a las trece películas que lleva como protagonista en su carrera. Si se sumaran las cifras de la venta de entradas de los films en los que formó parte del elenco, el número crecería hasta los tres mil millones. La marca es notable por varias razones: por un lado por su consistencia. En 2024 el actor encabezó dos películas exitosas con el público y la crítica en el transcurso de ocho meses -la segunda entrega de Duna superó los 700 millones en ventas de entradas a nivel global y Un completo desconocido no solo le aportó una taquilla de más de 140 millones de dólares sino también su segunda nominación al Oscar. En 2025, sumó la tercera con Marty Supremo que también logró un récord en el circuito de cine independiente al sumar un acumulado de taquilla global cercano a los 150 millones. La capacidad de Chalamet de atraer gente a las salas de cine volverá a probarse este año con el estreno de la tercera y última parte de Duna, la saga que ya lleva ganados más de mil millones de dólares desde su estreno en 2021. De todos modos, el mayor mérito del actor es haber conseguido esas cifras sin haber participado hasta ahora de las películas de superhéroes que suelen atraer la atención de la mayoría. Margot Robbie La carrera de la actriz australiana está dividida en dos partes: antes de Barbie y después de Barbie. Durante el primer periodo Robbie participó en películas de gran ambición artística como El lobo de Wall Street, Había una vez en Hollywood y Yo, Tonya, y otras de grandes presupuestos como Escuadrón suicida. Todas obtuvieron muy buenos resultados en taquilla pero ninguna dependió de su presencia para alcanzarlos. Eso cambió rotundamente cuando Robbie puso en marcha la película sobre la muñeca articulada más famosa de la historia. Lo que comenzó como un proyecto que Hollywood miraba de reojo, se transformó en un suceso tanto en términos de venta de entradas (sumó casi 1500 millones de dólares en la taquilla global), sino también en un fenómeno cultural que llevaba su cara como estandarte. Era justo: la actriz no solo fue la protagonista del film dirigido por Greta Gerwig sino que también fue su productora y más acérrima defensora ante el desconcierto de los ejecutivos de los estudios a los que se la ofrecía. Claro que la capacidad de Robbie de convertir en oro todo proyecto en el que apareciera se puso en duda el año pasado cuando se estrenó El gran viaje de tu vida, un fallido drama romántico con elementos fantásticos que no logró atraer la atención del público. Sin embargo, antes de que alguien pudiera apresurar un juicio sobre la actriz y su atractivo para los espectadores, se estrenó Cumbres borrascosas. En medio de polémicas y la incomodidad de los conocedores de la novela de Emily Brönte, el film dirigido por Emerald Fennell se convirtió en un suceso inmediato de taquilla. Con Robbie como protagonista y productora la película acumuló 239 millones de dólares a nivel global. A partir de un presupuesto de 80 millones y en medio de la crisis mundial en la venta de entradas de cine, la película despejó las dudas. Más allá de algún tropiezo, la actriz australiana tiene lo que se necesita para sentar al público en las salas.

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