Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • NASA admite imperfecciones en escudo térmico de Artemis II

    Parana » NSA

    Fecha: 10/04/2026 15:04

    La NASA reconoce que el escudo térmico de la misión Artemis II no es perfecto. Esta capa crucial en la parte inferior de la nave espacial protege a los astronautas de las extremas temperaturas que se generan durante la reentrada a la atmósfera terrestre. Un fallo en el escudo podría provocar que la estructura metálica subyacente se derrita, rompa y desintegre, poniendo en grave riesgo la vida de la tripulación. Además, no existe ningún plan de contingencia ni posibilidad de escape para los astronautas en caso de mal funcionamiento. A pesar de estas imperfecciones conocidas, los funcionarios de la NASA confían en que los cuatro astronautas de Artemis II regresarán a salvo la noche del viernes, tras un viaje de diez días alrededor de la Luna y su regreso a la Tierra a más de 38.000 kilómetros por hora. Jared Isaacman, administrador de la NASA, afirmó en enero que los exhaustivos análisis y pruebas realizados brindan un amplio margen de seguridad para la misión. Sin embargo, Charlie Camarda, exastronauta y experto en escudos térmicos, sostiene que la NASA nunca debió lanzar Artemis II, ya que la agencia no comprende completamente las probabilidades de fallo del escudo térmico. Según Camarda, aunque hay un 95% de posibilidades de que la tripulación regrese sana y salva, existe un riesgo de 1 entre 20 de que ocurra un desastre, una probabilidad extremadamente alta en comparación con la de morir en un accidente aéreo comercial, que es de 1 entre 9 millones. El debate gira en torno al nivel de certeza requerido ante la imposibilidad de una respuesta definitiva. En la misión Artemis I, un vuelo sin astronautas que orbitó la Luna en 2022, la cápsula Orión sobrevivió a la reentrada, pero al recuperarla del océano se detectaron daños inesperados en el escudo térmico, que presentaba perforaciones y la carencia de fragmentos significativos. Tras dos años de investigaciones, la NASA identificó que la acumulación de gases dentro del material Avcoat similar al utilizado en el programa Apolo generaba grietas que originaban desprendimientos repentinos de fragmentos de escudo, en lugar de quemarse lentamente. Para futuras misiones, se modificó la fórmula del Avcoat, haciéndolo más poroso para permitir la salida de gases. Sin embargo, el escudo de Artemis II ya estaba fabricado con la fórmula original y fijado a la cápsula Orión, por lo que reemplazarlo habría retrasado el lanzamiento. En consecuencia, se optó por una trayectoria de reentrada más pronunciada y corta para reducir el tiempo de exposición a altas temperaturas. Dan Rasky, ingeniero de escudos térmicos retirado de la NASA, calificó esta decisión como «temeraria» y comparó seguir adelante con un escudo defectuoso a conducir con un neumático que pierde piezas. Para él, no fue prudente lanzar Artemis II sin cambiar el escudo térmico. Si el escudo funciona tan bien como en Artemis I, la cápsula amerizará sin contratiempos en el Pacífico. No obstante, el caso recuerda tragedias anteriores de la NASA, como el desastre del transbordador Challenger en 1986 y el del Columbia en 2003, donde señales de peligro fueron ignoradas y terminaron en la pérdida de vidas. Determinar con exactitud la probabilidad de fallo es extremadamente complejo debido a la dificultad de simular el flujo hipersónico y el comportamiento físico del material Avcoat, especialmente en la formación y propagación repentina de grietas. Camarda recomienda dar un paso atrás y desarrollar una capacidad analítica robusta que contemple toda la física subyacente, algo que considera que la NASA no ha hecho aún. Danny Olivas, exastronauta y científico especializado en materiales, coincide parcialmente con Camarda sobre las limitaciones en el modelado físico del escudo. Sin embargo, luego de participar en una revisión técnica independiente, quedó más confiado en que la NASA ha realizado un buen análisis del riesgo. Según Olivas, las simulaciones conservadoras indicaron que, aun con desprendimientos parciales del Avcoat, la estructura de fibra de carbono y titanio bajo el escudo mantendría la integridad de la cápsula. Olivas también destacó la apertura de los ingenieros de la NASA durante las revisiones y diferencias acordes con la cultura organizacional previa a la tragedia del Columbia, donde existía una falta de comunicación efectiva y escepticismo dentro de la agencia. En enero de 2024, durante una conferencia de prensa, Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, reconoció que el escudo térmico de Artemis I experimentó fenómenos inesperados que deben ser completamente comprendidos, pero aseguró que tuvo un desempeño muy bueno en términos de protección térmica. Finalmente, la tripulación de Artemis II está al tanto de los riesgos y ha participado en cada etapa de la construcción de la nave. El comandante Reid Wiseman afirmó en septiembre pasado que conocen bien las medidas tomadas para mitigar esos riesgos. La crucial cuestión para Artemis II es si las grietas en el escudo térmico podrían formarse y propagarse de manera catastrófica. La Agencia enfrenta el desafío de garantizar la seguridad con un escudo térmico imperfecto, en una misión que, hasta ahora, ha sido un éxito, pero que vuelve a poner a prueba los límites del ingenio y la precaución humanos. *Por Kenneth Chang, periodista de ciencia del New York Times especializado en la NASA y exploración del sistema solar.*

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por