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  • Santiago Segura vuelve con Torrente presidente, una gran sátira sobre la degeneración de la política

    » TN

    Fecha: 09/04/2026 21:04

    Casi treinta años pasaron desde que Santiago Segura estrenara Torrente, el brazo tonto de la ley y diera al mundo esa criatura miserable (machista, franquista, fascista, racista y todos los ista) llamada José Luis Torrente. Un tipejo desagradable, amoral y marginal, admirador de Franco, del Fary y del Aleti, capaz de disparar una sátira que a su vez engendró cinco exitosas películas. Ahora pasó más de una década, Segura protagonizó otras sagas taquilleras, familiares, y lo trajo de vuelta. ¿Había una deriva más lógica para Torrente que la política? En un mundo real que ha puesto a los personajes más imposibles al frente de poderosos gobiernos, ¿cómo no imaginar a Torrente presidente? Más de veinticinco millones de euros y un lugar creciente en la lista de los treinta estrenos más exitosos de, escuchen bien, la historia de España, parecen decirlo: la gente tenía muchas ganas de juntarse en una sala a reírse de todo eso. Torrente Presidente es la comedia que la política se merece. En la que varios políticos reales y en actividad pidieron por estar. Ah, la oportunidad de reírse de sí mismos. Claro que la gente que piensa como Torrente ya no tiene nada de marginal, por lo que la sátira incorrecta tiene también su sabor amargo. En Argentina, donde tiene un núcleo duro y numeroso de fans, y donde se filmaron partes de la tercera, el estreno tiene un sabor especial. Además, entre varios cameos que no conviene anticipar y actores famosos que no vale spoilear, hay por supuesto presencia local. Entre chistes muy groseros y barbaridades a repetición en el catálogo completo de la incorrección política (contra los negros, los moros, las mujeres, los gays), el alma entrañable de una España profunda representada por esos perdedores que arreglan el mundo en la mesa del bar donde acumulan deuda. Imaginando, que es gratis, futuros cargos de poder. Si yo fuera presidente... Hay muchas ganas de reírse de los políticos, dice a TN Santiago Segura desde Madrid, y lamentando la cancelación de su viaje a Buenos Aires a último momento, por cuestiones de agenda. Vamos, lo que hay son ganas de matarles, pero como está prohibido nos conformamos con reírnos de ellos. Les pedimos un poquito de seriedad, que se comporten como se espera que lo hagan. La clase politica ha degenerado a nivel mundial y están consiguiendo que nos enfrentemos unos a otros. En esa degeneración de la política, Torrente encuentra un lugar con toda lógica. Claro. Lo curioso es que Torrente, que siempre ha sido un fascista, un franquista, el ser más abyecto de la sociedad, ahora podría perfectamente militar en cualquier partido. Esa es la degeneración a la que se ha visto sometida la política. Torrente siempre ha sido muy de derechas, pero en la película él cita como referente a un ministro progresista que está a punto de entrar a la cárcel. Eso es lo triste. Pero la película es una sátira, es una parodia, una especie de fábula. Yo no quería ir mucho más allá de las risas, no quería hacer un análisis exhaustivo de la sociedad, sino que lo pasáramos bien. Hay una escena en la que practican insultos como en el patio del colegio, dice un personaje. En el Congreso ahora se hacen cosas que antes no se hacían. Antes había una oratoria, una educación, un afán de solucionar los problemas. Ahora es puro enfrentamiento, el famoso y tú más. Se supone que eran adultos y gente seria. El secreto de Torrente ha sido siempre que ver esas cosas terroríficas en la pantalla, desde el prisma de la sátira y del humor, te permiten reírte de ellas. No querrías tener a Torrente de vecino, ni que tu hija se casara con él, ni siquiera compartir un asado con él. Pero en la pantalla es muy gracioso. Y el mundo de la política igual. En España pasan cosas terroríficas pero si puedes alejarte un poco y reírte de ello es realmente liberador. Y ahí está Javier Milei Sí. Lo interpretó Carlos Latre, que es un gran imitador español. Le pedí que hiciera algo respetuoso y parecido, dentro de la caricatura. Se lo mostré a amigos argentinos y me dijeron que estaba bien, que era muy creíble. Hablando de parecidos, ¿en quién se inspiró Torrente? Hubo muchos parecidos a Torrente en el origen del personaje. Y se me ocurrió que podía hacer uno que fuera un crisol de imperfección humana, de degeneración. La vergüenza ajena es muy graciosa. Me acuerdo de un señor en un restaurante oriental que llamaba a la camarera chinita. Me parecía tan ofensivo: chinita! no nos cobrarás los cafés, no?. El tipo estaba ahí con su familia y no tenía vergüenza ni respeto ni nada. Hay mucha gente así, que no son conscientes de su actitud. Además, Torrente piensa que es maravilloso, está muy contento de conocerse. Él no cree que esté haciendo algo mal. Y eso le da un punto extra de comicidad. El inspector Clouseau, que interpretaba uno de mis actores favoritos de comedia de todos los tiempos, Peter Sellers, tenía lo mismo: era el perfecto idiota, pero convencido de que era el mejor detective del mundo. Hay mucho de eso en Torrente. Yo intento tener lo mismo que él, una imagen positiva de mí mismo, pero no lo consigo. Es que soy muy realista. Cuenta Santiago Segura que desde el estreno de esta sexta película de la saga, por la calle ya no le gritan Torrente, sino directamente ¡presidente! La popularidad del personaje es cuantificable, llevan ya 3.300.000 espectadores. Y está entre las treinta producciones más taquilleras de la historia de España, incluyendo las norteamericanas. La risa es una clave para llenar salas. En España los cines pasan un momento complicado, porque después de la pandemia no ha vuelto a recuperarse del todo. Eso de ir al cine y reírnos todos, o ver una de terror y asustarnos a la vez, es un hábito que se ha perdido después de la pandemia. Y las plataformas no han ayudado a recuperarlo porque tenemos tanta oferta de ocio que la gente ya no se acuerda de ir al cine". -¿Cómo se formó la idea de que el regreso de Torrente tuviera que ver con la política? -Fue un proceso largo de maduración, como con la primera. Pensaba que de alguna forma deberíamos reírnos de esto que sufrimos en la vida cotidiana. En España, y en el mundo en general, hay una polarizaicón que es muy dañina para la sociedad. En cenas familias la gente se deja de hablar, amigos que no se ven más por temas poíticos. Y los politicos, en vez de intentar suavizarlo, lo fomentan. Ahí había un germen para que Torrente, que es un oportunista, un hipócrita, un miserable, pensara que podría medrar en la política. Me hacía gracia que esta especie de crónica de la ascensión de este tipejo a un alto cargo, pudiera ser una realidad. Dentro de la comedia, pero una realidad. -¿Es cierto que te hablaron políticos españoles ofreciéndose para aparecer? -Sí. Algunos me escribieron en privado para hacer un cameo. Pero yo no quería que hubiera un político en activo, no quería dar la sensación de que la película simpatizaba con ninguno, sino atizarles a todos por igual. Torrente presidente no es una crítica a algún partido concreto, sino una parodia sobre en qué se ha convertido el mundo de la política. -Y hay una gran cantidad de cameos, algunos más sonados para el público español o conocedor, así como figuras invitadas que no hay que spoilear. -No, no quería spoilear por eso, prefiero que se sorprenda el espectador. ¿Te acuerdas la Robin Hood de Kevin Costner? En un momento sale Ricardo Corazón de León ¡y resulta que es Sean Connery! Y no estaba acreditado. Cuando vi la película me explotó la cabeza. Por eso le pido complicidad a la prensa que la ve primero, la gracia es mantener la sorpresa. -Por eso decidiste estrenar sin railers previos ni sinopsis, casi sin información de anticipo. -Eso fue un poco una locura. Una saga que tiene ya cinco películas, que la gente me pregunta por la calle por Torrente y sólo puse Torrente presidente, unas letras blancas sobre fondo negro. Sin decir quién sale ni nada, nada más. Lo que sí hice fueron publicidades de advertencia: La crítica ha dicho de la saga: zafia, soez, mal escrita y peor dirigida, humor de alcantarilla pues esta es aún peor. Me pareció una publicidad muy honesta.

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