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» La Nacion
Fecha: 09/04/2026 14:20
Propofest: Tati y Fini ingresaron primero en el departamento y un testigo dijo haber visto a una de ellas manipular el celular de Zalazar La Justicia reconstruye la secuencia previa al llamado a la Policía, mientras avanza el análisis del celular del anestesista y de los testimonios incorporados a la causa - 6 minutos de lectura' La investigación judicial por la muerte del anestesista Alejandro Zalazar avanza con nuevas precisiones sobre lo ocurrido el día en que fue hallado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo. Según pudo reconstruir la Justicia a partir de testimonios incorporados al expediente, Delfina Fini Lanusse y Chantal Tati Leclercq estuvieron presentes en el lugar al momento del hallazgo del cuerpo, junto a familiares y otras personas del entorno del médico mendocino. Zalazar fue encontrado muerto el 20 de febrero en su vivienda de la calle Juncal 4622. De acuerdo con fuentes judiciales, al departamento ingresaron en conjunto su hermana y su cuñado, además de Lanusse, Leclercq, otra pareja y una amiga más. Como no fue a trabajar comenzaron a llamarse entre sí sus compañeros de trabajo y amigos. Luego contactaron a la hermana de Zalazar que vive en Escobar y era quien tenía copia de la llave del departamento. Cuando llegó junto a su pareja, en el hall la esperaban Leclercq, Lanusse, otra pareja y una chica más. Todos ellos entraron al departamento", explicó a LA NACION uno de los investigadores. Al advertir que el médico se encontraba inconsciente, quienes estaban en el lugar intentaron realizar maniobras de reanimación. Sin embargo, al constatar que ya no presentaba signos vitales, recién entonces dieron aviso a la policía. Ese tramo inicial de la secuencia es ahora objeto de análisis por parte de los investigadores, que buscan reconstruir con precisión qué ocurrió dentro del departamento antes de la llegada de los efectivos policiales. La causa tramita como averiguación de muerte dudosa y se tramita en un expediente distinto al que investiga la sustracción y el presunto consumo recreativo de fármacos anestésicos de uso intrahospitalario. En ese contexto, hace dos días, la Justicia ordenó allanamientos en dos domicilios vinculados a Leclercq, uno en la ciudad de Buenos Aires y otro en un country del partido bonaerense de Tigre. En este último procedimiento, realizado en una vivienda del barrio Santa Bárbara, se registraron las primeras imágenes conocidas de uno de los operativos y difundidas por el periodista Mauro Zseta. El video, de aproximadamente 20 segundos, muestra la llegada del personal policial al lote 399 y el posterior ingreso a la propiedad. Durante esos allanamientos, los investigadores secuestraron dispositivos electrónicos, entre ellos un teléfono celular y una tablet, que quedaron a disposición de la Justicia para su análisis. Las diligencias, según explicaron fuentes judiciales, no implican por sí mismas imputaciones penales, sino que forman parte de un conjunto de medidas orientadas a recolectar evidencia y reconstruir contextos personales y comunicacionales vinculados a la causa. De acuerdo con fuentes con acceso al expediente, Leclercq no se encuentra imputada en la causa por la muerte de Zalazar ni en la investigación paralela por la sustracción de anestésicos. Su nombre aparece mencionado en el proceso a partir de declaraciones testimoniales y de ampliaciones de denuncia presentadas por entidades profesionales, que dieron cuenta de vínculos personales entre algunos de los protagonistas de ambos expedientes. Uno de los puntos que concentra la atención de los investigadores es el del teléfono celular de Zalazar, presente en la escena al momento del hallazgo del cuerpo. Según surge de una declaración testimonial incorporada a la causa, una de las personas que estaba en el departamento afirmó haber visto a Leclercq manipular el dispositivo en medio de la escena. Desde la Justicia aclararon a LA NACION que por el momento no existen elementos que permitan sostener que el teléfono haya sido adulterado o que se haya borrado información, y que esa situación forma parte de las líneas que todavía se analizan. En ese marco, las pericias sobre los dispositivos avanzan de manera dispar. El celular de Zalazar comenzó a ser peritado luego de que su familia entregara la clave de acceso, lo que permitió a los especialistas iniciar el relevamiento de mensajes, registros y otros contenidos. Se trata de un volumen significativo de información, por lo que el análisis demandará varios días y el informe preliminar no se conocería antes de la próxima semana. Distinta es la situación del teléfono de Leclercq. Según confirmaron fuentes judiciales a LA NACION, ese dispositivo aún no pudo ser peritado porque no fue entregada la clave, lo que por ahora impide acceder a su contenido. Desde la Fiscalía señalaron que ese escenario no modifica el estado procesal de la médica y que se trata de una circunstancia habitual en investigaciones de este tipo. En paralelo, la Justicia precisó qué fármacos fueron hallados en el departamento de Zalazar. Fuentes judiciales indicaron que en el lugar se encontraron ampollas de propofol y de midazolam, ambos anestésicos de uso intrahospitalario, mientras que no se hallaron ampollas de ketamina, sustancia que había sido mencionada en versiones preliminares. Las pericias toxicológicas continúan en análisis para determinar qué sustancias habría consumido el médico. La investigación también se centra en otro eje central: la trazabilidad de los fármacos encontrados, es decir, establecer de qué institución salieron y bajo qué circunstancias llegaron a un ámbito ajeno al uso médico autorizado. Ese aspecto es clave y puede ser el nexo con la causa paralela que investiga un presunto circuito de sustracción y consumo recreativo de anestésicos, expediente en el que ya está imputada Lanusse y un compañero, Hernán Boveri, ambos apartados del servicio de anestesiología del Hospital Italiano. Aunque se trata de procesos judiciales distintos, los investigadores evalúan posibles puntos de contacto entre ambas causas, en especial a partir de las relaciones personales que se desprenden de los testimonios y del hallazgo de medicamentos de uso hospitalario en la vivienda donde fue encontrado Zalazar. Sin embargo, los investigadores reconocen la dificultad que implica determinar la trazabilidad de los fármacos hallados en el departamento de Zalazar. A modo de ejemplo, explicaron: Las dos ampollas de propofol pertenecen a un lote de más de 100.000 unidades que fueron distribuidas en más de una docena de farmacias hospitalarias. Es como intentar rastrear dónde se compró una botella de gaseosa. La ruta del propofol Mientras avanzan las pericias técnicas y se analizan los testimonios, la Justicia busca reconstruir con precisión qué ocurrió dentro del departamento en los momentos previos a la intervención policial, un tramo clave para comprender las circunstancias que rodearon la muerte del anestesista. Además, resta determinar si la última comunicación que mantuvo Zalazar antes de ser encontrado sin vida fue con Leclercq, un dato que se corroborará a partir del análisis de su teléfono celular. La semana que viene, posiblemente, tengamos el informe de lo encontrado en el celular de Zalazar, adelantó un investigador a LA NACION, quien recordó que aún no están los resultados de los exámenes toxicológicos que permitirán establecer si murió como consecuencia de una sobredosis. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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