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» La Nacion
Fecha: 09/04/2026 17:39
Leandro Paredes: el nivel que ilusiona en Boca y lo acerca a la titularidad en el Mundial Son las dos camisetas que trazaron el rumbo de su carrera: la de Boca y la de la selección argentina. Con ambas fue campeón, pero aún tiene cuentas pendientes. Leandro Paredes atraviesa uno de los momentos más plenos de su carrera: a los 31 años, convirtió en su estreno en la Copa Libertadores -el torneo que impulsó su regreso al país- y encara la recta final hacia la Copa del Mundo, donde hoy se perfila como titular en el equipo de Lionel Scaloni. Ante Universidad Católica, con un gol desde fuera del área, alcanzó uno de sus puntos más altos a poco más de dos meses de la cita en Estados Unidos, una señal que aporta tranquilidad tanto a Claudio Ubeda como a Lionel Scaloni, que empieza a perfilar su equipo con vistas al debut. El partido de Paredes en Chile dejó una de sus mejores versiones desde su vuelta: fue el encuentro en el que más veces tocó la pelota (110), completó 82 de 91 pases, remató una vez al arco y marcó un gol. Un dato que dimensiona su despliegue: fue también el jugador de Boca que más veces intervino en cada uno de los tercios del campo, por lo que su protagonismo no se redujo al círculo central, ni en términos posicionales ni en su incidencia en el juego. Figura del triunfo en San Carlos de Apoquindo, completó los 90 minutos y cerró una noche especial. Tras un primer semestre en el que su incidencia quedaba reducida casi exclusivamente a la pelota parada -recurso clave para que el equipo avanzara hasta semifinales del Clausura y lograra la clasificación a la Copa Libertadores-, el 2026 comenzó con Paredes en otra función, mucho más protagonista en la circulación y con mayor peso en la generación de situaciones. Ante Católica, por ejemplo, habilitó a Santiago Ascacibar con un pase de tres dedos que lo dejó de cara el arquero, una acción que expuso tanto su jerarquía como el gran momento que atraviesa. Líder dentro y fuera del campo, Paredes se consolidó como el faro futbolístico del equipo de Ubeda y como una voz de mando en la cancha, ordenando a sus compañeros y manejando los tiempos con la experiencia de más de 400 partidos y más de una década en el fútbol europeo. Ese rendimiento en Boca no solo lo sostuvo entre los convocados por Scaloni -como uno de los pocos representantes del medio local-, sino que además le permitió ganar terreno en la consideración del entrenador y llegar al Mundial con serias posibilidades de ser titular. Previo a Qatar, Paredes había sido titular a lo largo de las eliminatorias y la Copa América y, tras perderse la Finalissima ante Italia por lesión, llegó al Mundial como una fija en el esquema del DT. Sin embargo, después de una actuación deslucida en el debut ante Arabia Saudita, perdió el lugar primero con Guido Rodríguez y luego con Enzo Fernández. Aunque participó en cinco de los siete partidos -solo faltó ante México y Australia-, tuvo menos minutos de los esperados y se quedó con la sensación de que podía haber aportado más. Desde entonces, incluso sin continuidad sostenida en Europa, siguió siendo parte del ciclo y se perdió apenas dos de los 37 partidos posteriores a la conquista del título: uno por suspensión, ante Chile, y otro frente a Angola, cuando el cuerpo técnico de la selección decidió no citar a futbolistas del certamen doméstico que disputaban instancias decisivas del Clausura. Tras una Copa América en la que tampoco lo tuvo entre los intocables, en 2025 comenzó a recuperar terreno, aunque la mayoría de sus presencias respondió a contextos puntuales: cuando faltaba alguno de los otros mediocampistas -Rodrigo De Paul, Enzo Fernández o Alexis Mac Allister- o cuando Scaloni modificaba el esquema ante la ausencia de Lionel Messi. Con su llegada a Boca, Paredes volvió a meterse en el radar de la selección con posibilidades concretas de ganarse un lugar desde el inicio. El amistoso ante Zambia, en la Bombonera, fue una muestra clara de que el capitán xeneize parte con ventaja para ocupar un lugar en el equipo de cara a la fecha FIFA de junio -en la previa del Mundial- y, a futuro, para el estreno frente a Argelia. Esa noche, aun con todos los volantes a disposición y con la presencia estelar de Messi, Scaloni lo eligió como parte del once, mientras que De Paul -que había llegado con molestias, pero se encuentra apto para sumar minutos- esperó en el banco. Antes de decidir su regreso a Boca, Paredes buscó el aval de Scaloni para saber si volver al fútbol argentino podía afectar sus chances de estar en el Mundial. Sin esa certeza, no avanzó en las negociaciones. La respuesta fue concreta: mientras mantuviera ritmo, buen estado físico y rendimiento, la liga en la que actuara quedaba en segundo plano. Con nosotros ha jugado, ha salido, ha estado en el banco, pero eso no quita que sea para mí fundamental, tanto en la cancha como en el vestuario. Con la pelota, hay muy pocos jugadores como él. Tiene un criterio para jugar que realmente es increíble y creo que jerarquizó el fútbol argentino, lo elogió luego el entrenador. En Boca, Paredes cumplió con el pedido: solo se ausentó en dos partidos por un esguince en el tobillo derecho, una lesión que le permitió seguir jugando gracias a una infiltración, pero que decidió tratar de forma definitiva para evitar complicaciones en el inicio de la Libertadores y a poco del Mundial. Este sábado no estará ante Independiente, ya que frente a Talleres forzó la quinta amarilla para llegar limpio al clásico en el Monumental, aunque el martes estará presente ante Barcelona de Guayaquil, en la Bombonera, por la segunda jornada de la Copa. Serán partidos clave para Boca en general y para Paredes en particular, que mientras vive el sueño como hincha, se ilusiona con tener un papel central en el Mundial, en un 2026 que puede unir, otra vez, los colores que marcaron su historia.
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