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» La Nacion
Fecha: 09/04/2026 17:03
Morgan Stanley dice que habrá más dólares en 2026, pero advierte que no alcanzan para acumular reservas El banco proyectó un saldo externo positivo impulsado por exportaciones antes de lo previsto por el FMI; los pagos de deuda, el turismo y el ahorro en moneda extranjera mantienen la dependencia del financiamiento - 5 minutos de lectura' La economía argentina podría mostrar en 2026 un cambio relevante en su frente externo: más dólares y antes de lo previsto. Según un informe de Morgan Stanley, el país alcanzaría un superávit de cuenta corriente de US$5500 millones (0,7% del PBI) tres años antes de lo proyectado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). El resultado estaría impulsado por exportaciones récord del agro, la energía y la minería. Pero esa mejora no resuelve el problema central: la señal de que las divisas van a alcanzar para cubrir los vencimientos hasta 2027, año electoral. Las cuentas externas están evolucionando más rápido de lo que espera el consenso y podrían sorprender, señaló el banco. Sin embargo, advirtió que ese giro no implica una solución estructural. El diagnóstico ordena el debate en términos simples: la oferta de dólares crece, pero la demanda sigue siendo elevada. Y la diferencia entre ambas explica por qué la acumulación de reservas sigue siendo limitada a pesar de que el BCRA compró US$4500 millones en el primer trimestre. Del lado de la oferta, el informe proyectó exportaciones de bienes por US$102.800 millones, con un fuerte aporte del campo por mejores rindes, la energía por el salto de Vaca Muerta y la minería. Solo el complejo energético podría generar un superávit cercano a US$13.200 millones, mientras que la mejora agrícola aportaría al menos US$5000 millones adicionales y la minería sumaría entre US$4000 y US$5000 millones. El escenario, además, tiene riesgos al alza. El banco señaló que una suba del 10% en los precios agrícolas podría agregar unos US$3600 millones adicionales, mientras que un movimiento similar en energía y minerales sumaría otros US$2000 millones, en un contexto marcado por la volatilidad internacional y el conflicto en Medio Oriente. Pero esos dólares no quedan en la economía. Del lado de la demanda, el banco identificó tres grandes canales de salida. El primero es la dolarización de carteras, que rondaría los US$24.000 millones en 2026. El segundo es el déficit de servicios, estimado en US$11.500 millones, impulsado por turismo y consumos en el exterior, en un contexto de tipo de cambio apreciado. El tercero son los pagos de intereses de deuda, en torno a los US$11.000 millones. A esto se suma el calendario de vencimientos. Según el informe, las necesidades de divisas del sector público alcanzan unos US$19.900 millones en 2026, entre US$8700 millones de intereses y US$11.100 millones de capital. Aunque este año aparece como manejable con un pico en julio, el banco advirtió que el verdadero desafío se concentra en 2027, cuando se incrementan los pagos y se suma la incertidumbre electoral. En ese contexto, el superávit externo no alcanza para acumular reservas de forma sostenida. Morgan Stanley proyectó que el Banco Central (BCRA) podría comprar más de US$10.000 millones en el mercado este año, pero que la acumulación neta sería de apenas US$6000 millones. Ahí aparece el principal trade-off del programa: comprar dólares no es lo mismo que acumular reservas. Parte de esas compras se utilizan para pagar deuda en moneda extranjera o compensar la salida de divisas del sector privado. La acumulación de reservas no es equivalente a las compras de divisas, advirtió el informe. Por eso, el foco se desplaza hacia la cuenta financiera, es decir, la capacidad del país para conseguir dólares vía financiamiento. Los ingresos financieros siguen siendo esenciales para la acumulación de reservas, resumió el banco. Allí aparecen varias fuentes: la emisión de deuda corporativa y provincial con flujos estimados en torno a US$12.000 millones, los desembolsos de organismos multilaterales (unos US$3900 millones netos) y una inversión extranjera directa que podría ubicarse en torno a US$2500 millones. A eso se suman los acuerdos bilaterales que el Gobierno viene explorando, que podrían mejorar el escenario si se concretan. También aparece una discusión clave: el acceso a los mercados internacionales. El banco señaló que la estrategia oficial de evitar emisiones externas en el corto plazo podría ser vista como positiva por los inversores como un factor técnico favorable para los bonos, pero advirtió que eventualmente será necesario volver a colocar deuda afuera, especialmente ante el aumento de vencimientos hacia 2027. La emisión local en dólares ayuda en el margen, pero la emisión externa probablemente será necesaria, indicó el informe. En ese sentido, planteó un escenario condicional: si el costo de financiamiento cae a niveles cercanos al 9,5%, el Gobierno podría volver al mercado internacional en la segunda mitad de 2026. El punto, sin embargo, es que el alivio de este año no despeja el calendario que viene. Morgan Stanley estimó que las necesidades en moneda extranjera del Tesoro ascienden a US$19.900 millones en 2026, pero subirán a US$23.400 millones en 2027, con mayores pagos al FMI y más compromisos concentrados en un año electoral. A eso se suma el frente del BCRA, que enfrenta vencimientos por al menos US$11.000 millones en 2027 entre Bopreal y repos. El informe detalló, además, que ya en los primeros meses de 2027 aparecen concentraciones relevantes: el Tesoro tiene pagos por US$5500 millones al 1° de febrero, mientras que el BCRA debe afrontar otros US$3000 millones en ese arranque del año. Después se agregan nuevos compromisos: unos US$2000 millones de Bopreal en enero, otros US$2600 millones en abril y US$3000 millones más por repos también en abril. Esa secuencia es la que explica por qué, aun con más exportaciones y superávit externo, el mercado sigue mirando la capacidad de conseguir financiamiento y acumular colchón con anticipación.
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