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  • La empresa que construyó la casa de Gran Hermano hoy levanta ciudades enteras a más de 4000 metros de altura

    » La Nacion

    Fecha: 09/04/2026 12:17

    La empresa que construyó la casa de Gran Hermano hoy levanta ciudades enteras a más de 4000 metros de altura Ecosan empezó con seis baños químicos, construyó la casa más famosa de la televisión argentina y montó 11 hospitales en plena pandemia; hoy fabrica campamentos enteros para la minería y la energía en los lugares más inhóspitos del país, y se impone sobre competidores chinos - 6 minutos de lectura' En el kilómetro 47 de la traza que une los yacimientos de Vaca Muerta con la terminal marítima de exportación de petróleo en Río Negro, en medio de campos sin ninguna ciudad cercana, se levantan dos complejos habitacionales capaces de alojar a 1600 personas. Tiene dormitorios para operarios, habitaciones diferenciadas para supervisores y gerentes, comedores industriales, oficinas, auditorios, gimnasios y salas recreativas equipadas con televisores, mesas de pool, metegoles y hasta PlayStation. Todo estuvo listo en seis meses. Y todo llegó en camión. Eso es la construcción modular industrializada: en lugar de llevar materiales y mano de obra a un paraje inhóspito con el costo logístico, climático y temporal que eso implica, el 80% del edificio se produce en una nave industrial y solo el 20% restante se completa en destino, mediante montaje, fundaciones simples y conexión a servicios. La lógica es la de una línea de producción automotriz: se entra con acero galvanizado en un extremo y se sale con un módulo completamente equipado en el otro. La empresa que construyó los campamentos del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) para la UTE Techint-Sacde fue Ecosan, una compañía que ganó ese contrato frente a un competidor chino después de 30 años construyendo en los márgenes del mapa. Sus plantas de Córdoba y de Loma Verde, provincia de Buenos Aires, operaron a máxima capacidad y en doble turno durante meses. Más de 200 operarios fabricaron más de 1000 módulos, que luego viajaron en 500 viajes de camión hasta el kilómetro 47. Cada módulo salió de fábrica con baños instalados, duchas, termotanques, aires acondicionados, instalaciones eléctricas, camas, almohadas y mobiliario. Llave en mano. La historia de Ecosan no empieza en Vaca Muerta ni en los yacimientos mineros de la Puna. Arranca con seis baños químicos. A principios de los años 90, Juan Pablo Rudoni fundador y presidente de la empresa trajo al país los primeros baños químicos portátiles y los exhibió en una exposición de vivienda y construcción. El objeto era tan desconocido que un constructor italiano que pasó por el stand le preguntó para qué hacía falta algo así, si solo había que hacer un agujero en el piso. Rudoni tardó tres meses en alquilar esos seis baños por primera vez y se llenó de dudas acerca de la viabilidad del negocio, pero se mantuvo con un objetivo claro: llegar a tener mil baños químicos para alquilar. El negocio despegó cuando la primera presidencia de Carlos Menem aprobó la ley de riesgos del trabajo, que estableció exigencias de salubridad en las obras, y cuando la llegada de grandes producciones internacionales con artistas como Madonna impuso el requerimiento de contar con baños adecuados en los eventos. Ahí empezó a crecer. El segundo hito llegó en 2001, en plena crisis, y tuvo nombre propio: Gran Hermano. Telefé firmó contrato con Ecosan para construir la casa del primer reality show de la televisión argentina. El plazo era de 45 días. El espacio, 900 metros cuadrados dentro de los estudios de Martínez. ¿Cómo hacemos?, se preguntó Rudoni. La respuesta fue trabajar día y noche. Lo lograron. El país entero vio esa casa durante meses en pantalla, y Ecosan ganó algo que ningún aviso publicitario podía comprar: cuando llegó el momento de cotizar su primer proyecto minero de envergadura, la empresa que había construido la casa de Gran Hermano ya no necesitaba presentación. El tercer hito fue el más dramático. En los primeros meses de 2020, mientras las imágenes de hospitales desbordados en España e Italia recorrían el mundo, Ecosan llevó una propuesta al Ministerio de Salud: construir hospitales modulares de emergencia. El gobierno aceptó. La empresa construyó 11 hospitales simultáneamente, con 800 personas trabajando en el proyecto. Lo hicieron en tiempo récord y ganaron premios internacionales. Desde entonces, Ecosan lleva casi 50 obras hospitalarias en el país, incluyendo el primer hospital de Tolhuin, el más austral, ubicado entre Río Grande y Ushuaia. ¿Cómo es ir a construir una ciudad para 5000 personas a 4000 metros de altura en los tiempos que lo necesita la minería? Es inviable con la construcción tradicional, dice Rudoni. La pregunta no es retórica. La empresa tiene proyectos desde Jujuy hasta Ushuaia, incluyendo un campamento instalado a 4200 metros de altura en Pasto Salto, Salta. El sistema no tiene límite geográfico: funciona en la puna, en la Patagonia, en el piedemonte andino. La ventaja no es solo la velocidad aunque ejecutar en seis meses lo que la construcción tradicional haría en el doble es un argumento poderoso sino también la previsibilidad de costos. Se vende como si fuera un producto, explica Rudoni. No hay renegociaciones, no hay desvíos por lluvia, no hay sorpresas. La gerente ejecutiva de la Cámara Argentina de la Construcción Modular e Industrializada (Cacmi), Eugenia de la Torre, señala que el precio final de una obra modular puede ser hasta un 30% más barato que su equivalente tradicional. La cámara agrupa hoy a 35 empresas, aunque el sector creció de 20 a más de 100 actores desde 2020. A eso se suma un componente ambiental que el sector subraya con insistencia: cuando el proyecto termina, los módulos pueden retirarse y el terreno puede remediarse sin dejar huella. El salto del sector minero y energético al residencial para la construcción modular fue gradual pero sostenido. La pandemia aceleró todo: durante dos años prácticamente no se construyó en el mundo, y cuando la demanda de vivienda se disparó, la construcción tradicional no pudo responder a la velocidad requerida. En países como Canadá, Estados Unidos y España, los gobiernos desarrollaron políticas públicas para fomentar fábricas de construcción industrializada. En la Argentina, el sector creció por tracción propia. Ecosan inauguró hace poco más de un año una nueva planta en Loma Verde con 10.000 metros cuadrados de nave sobre un predio de 70.000 metros cuadrados sobre la Panamericana. La inversión total fue de US$6 millones, el 70% con fondos propios. Hoy Ecosan ya fabrica casas de 180 metros cuadrados compuestas por siete módulos: salen de planta con porcelanato, instalaciones eléctricas, artefactos de iluminación, muebles de cocina y de baño, grifería, mesadas, piso radiante y aire acondicionado. En 120 días, lista para habitar. La misma lógica que permitió levantar una ciudad en el desierto neuquino, construir 11 hospitales en simultáneo o montar la casa más famosa de la televisión argentina puede hoy construir una vivienda en cualquier punto del país. La diferencia es que, en algunos casos, no hay alternativa. En otros, cada vez más, es simplemente la mejor opción. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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