09/04/2026 14:50
09/04/2026 14:50
09/04/2026 14:50
09/04/2026 14:48
09/04/2026 14:46
09/04/2026 14:46
09/04/2026 14:44
09/04/2026 14:44
09/04/2026 14:43
09/04/2026 14:42
» Clarin
Fecha: 09/04/2026 12:12
El Fondo Monetario Internacional lanzó este jueves una señal de alerta sobre el impacto económico global de la guerra en Medio Oriente: aun en el mejor de los escenarios, el conflicto dejará una economía mundial más débil, con más inflación y mayores riesgos financieros. Y advirtió que podría hacer caer a 45 millones de personas en inseguridad alimentaria. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, pronunció un discurso que marca el tema principal de las reuniones de primavera del organismo, que comienzan la semana que viene en Washington y que nuclean a todos los ministros de Economía y jefes de Bancos Centrales del mundo, entre ellos los argentinos Luis Caputo y Santiago Bausili. El martes publicarán el Informe sobre Expectativas Globales, donde se conocerán las cifras exactas de las previsiones. Georgieva describió el conflicto en Oriente Medio, que ahora transita una frágil tregua, como un shock de oferta de gran magnitud que volvió a sacudir a una economía global que venía mostrando signos de resiliencia. Una economía mundial resiliente está siendo puesta a prueba nuevamente, dijo, mientras subrayó que el impacto ya se siente en todo el mundo. Un golpe grande, global y desigual El golpe, explicó, tiene tres características centrales: es grande, global y desigual. El flujo diario de petróleo se redujo en alrededor de un 13% y el de gas natural licuado en un 20%, señaló. También alertó por faltantes de componentes clave como fertilizantes, helio y sulfuro. Esa disrupción empujó los precios de la energía y generó efectos en cadena sobre el resto de la economía, dijo. Y señaló que el barril de Brent pasó de 72 dólares antes de la ofensiva a un pico de 120 dólares. Aunque luego retrocedió, los precios siguen mucho más altos que antes de la guerra, dijo. Las consecuencias ya son visibles. El FMI advierte sobre escasez de combustibles, interrupciones en el transporte y el comercio, y un agravamiento de la inseguridad alimentaria. Otros 45 millones de personas o más podrían caer en inseguridad alimentaria, alertó Georgieva, en un contexto en el que el número total de personas afectadas por el hambre supera los 360 millones. El organismo identifica tres canales principales de contagio. Primero, el impacto directo de los precios y la escasez, que alimenta la inflación. Segundo, el riesgo de que las expectativas inflacionarias se desanclen. Y tercero, el endurecimiento de las condiciones financieras, con suba del dólar y ampliación de spreads en mercados emergentes. Pese a ello, la funcionaria destacó que, por ahora, las expectativas de inflación a largo plazo no se han movido, lo que consideró muy bueno y muy importante. El crecimiento global será menor Sin embargo, el mensaje central es claro: el crecimiento global será menor. Incluso nuestro escenario más optimista implica una revisión a la baja del crecimiento, afirmó, aunque no brindó cifras concretas sobre las previsiones, que serán reveladas durante la Asamblea. Antes del estallido del conflicto, el FMI evaluaba mejorar sus proyecciones, impulsadas por la inversión en tecnología y la solidez de la actividad, dijo. El problema, advirtió, es que el daño va más allá del corto plazo. Dijo que infraestructura clave ya fue afectada, como el complejo gasífero de Ras Laffan en Qatar, cuya recuperación total podría demorar entre tres y cinco años. No habrá un retorno limpio y ordenado al status quo anterior, sostuvo. No sabemos cuanto tardará la reapertura del estrecho de Ormuz, pero sabemos que afectará a la economía mundial, dijo. El impacto, además, será desigual. Más del 80% de los países son importadores netos de petróleo, y por lo tanto los más expuestos. En particular, el FMI puso el foco en África subsahariana y los pequeños estados insulares, que combinan alta dependencia energética con menor margen fiscal. ¿Qué pueden hacer los países? No podemos transitar esto sin dolor, dijo. En ese contexto, Georgieva llamó a evitar respuestas que agraven la situación. No hagan los números peor. Y advirtió: Apelo a todos los países a rechazar acciones unilaterales como controles de exportaciones o controles de precios, que puedan empeorar las condiciones globales. No echen nafta al fuego, advirtió. La receta del Fondo apunta a políticas prudentes: apoyo fiscal focalizado y temporal para los sectores más vulnerables y bancos centrales atentos a la inflación, con margen para subir tasas si las expectativas se deterioran. El margen de maniobra, de todos modos, es limitado. El mundo tiene un problema de espacio fiscal, señaló, al advertir que los niveles de deuda pública son hoy mucho más altos que hace dos décadas y que el costo de financiamiento sigue en aumento. De cara a los próximos meses, el FMI prevé que la demanda de asistencia financiera crezca. Estima que los países podrían necesitar entre 20.000 y 50.000 millones de dólares en apoyo. En un mundo atravesado por múltiples tensiones geopolíticas, el mensaje final de Georgieva fue tanto económico como político: Las buenas políticas marcan la diferencia. La fortaleza y la agilidad de sus fundamentos económicos son su mejor defensa cuando llegan los shocks y llegarán. Porque, concluyó, la guerra se lleva todo aquello por lo que trabajamos". Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original