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» Clarin
Fecha: 09/04/2026 09:01
Desde que Abba ganó el concurso de Eurovisión con Waterloo en 1974 y poco después con una seguidilla de lanzamientos, su popularidad no tenía límites. Así sucedió hasta que la banda sueca se disolvió, más de una década después y la Abbamanía pareció destinada al olvido. Sin embargo, el resurgimiento en los últimos años y pasadas varias generaciones- fue impresionante: el musical, los shows de bandas tributo o las dos versiones de la película Mamma mía, por ejemplo. Y en medio de un cambio de costumbres, hasta los Granaderos colocaron temas de Abba en su repertorio que sorprendieron en la Casa Rosada (donde tarde las preocupaciones son otras). Para los fans de Abba, aquellas versiones de Mamma mía serían su mayor placer, pero mucho antes, otra película ofrecía un festival de los temas del cuarteto sueco. Se trata de El casamiento de Muriel, una producción australiana de 1994 dirigida por PJ Hogan, que coincidió con uno de los momentos más exitosos del cine de su país. El casamiento de Muriel Muriel es una chica que vive en un pueblo australiano donde con temor de bullying por su sobrepeso- se refugia en una habitación para escuchar los temas de Abba. Tiene 22 años, ni siquiera terminó los estudios secundarios y no trabaja. Se dibuja un mundo de fantasía para, alguna vez, librarse de una familia conflictiva. Eres mala, Muriel, la acosan familiares y conocidos, en sus pocas salidas. Sus pasatiempos son las canciones o imaginar la llegada de un príncipe azul. La historia, aunque presentada en un tono liviano, tiene su peso dramático. Y ella se grita a sí misma: Muriel, estúpida, gorda e inútil, la odio, no quiero volver a ser ella otra vez. Sus amigas escuchan Nirvana, pero ella, la música setentista y entonces la asedian: Nos deprimes, nos das vergüenza. Dancing Queen, que el otro día sonó en la Rosada, aparece en momentos claves de la película como un símbolo de la evasión de Muriel, así como los otros temas (Waterloo, Fernando y tantos más) que abrumaron durante aquellos años 70. Puedes bailar, la puedes pasar mejor que nunca promete la letra de la canción y a Muriel eso la representa. Era un tema que Abba estrenó en 1976 por la boda de Carlos XVI Gustavo de Suecia y Silvia Sommerlath, una joven alemana, la verdadera reina danzante. Curiosamente, hay una versión en español cantada por la banda sueca que llegó hasta nuestro país en el álbum Gracias por la música, en 1980, lanzado por la RCA después del furor de Chiquititas. Muriel fue interpretada por Toni Collette, a quien esta película le abrió las puertas de Hollywood y desde entonces, y hasta hoy, desarrolló una sólida carrera, con múltiples y variados papeles. Reza una pequeña plegaria Hogan, como Toni Colette, también tuvo su cuarto de hora en Hollywood y un suceso como La boda de mi mejor amigo. Contó que nunca hubiera realizado esa película si no tenía la música de Abba y para eso viajó a Estocolmo para ver a los cantantes, prácticamente les rogó para que le cedieran los derechos. Evidentemente, Hogan acertaba con sus elecciones musicales ya que la escena icónica de La boda de mi mejor amigo, que contaba con estrellas como Julia Roberts, Rupert Everett, Cameron Díaz y Dermot Mulroney. es el sorpresivo coro sobre una larga mesa de Reza una pequeña plegaria (I say a little prayer), uno de los tantos hits de Burt Bacharach. Dionne Warwick había vendido millones de discos con esa canción, Aretha Franklin también la tuvo en su repertorio pero la versión que suena en la película es la que canta Diana King, una jamaiquina. Sobre la firma Newsletter Clarín
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