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Parana » Radio Nacional
Fecha: 08/04/2026 11:45
En medio del desarrollo de la misión Artemis II, un grupo de radioaficionados argentinos volvió a captar la atención por su participación en el seguimiento de la cápsula Orión desde el conurbano bonaerense. Reproductor de audio Javier Monteagudo, integrante de AMSAT Argentina, dialogó con el equipo de Korol en el aire y explicó el funcionamiento de lo que popularmente se conoce como la sucursal de la NASA en Ramos Mejía, al destacar que se trata de una estación terrestre que colabora en el monitoreo de señales espaciales. "Nos contactamos en esta propuesta que hace la NASA sobre 37 estaciones en el mundo para hacer el seguimiento de Artemis y nos dieron el ok. Atrás de eso, tuvimos que empezar a construir antenas y hacer acuerdos con otras asociaciones. Logramos hacer una estación terrena, que es Capitán Beto", dijo. Desde allí, y con el apoyo de otras estaciones distribuidas en el país, los radioaficionados registran transmisiones de la nave mediante equipos especialmente diseñados para captar señales débiles provenientes del espacio profundo. El trabajo consiste en medir frecuencias, identificar ventanas de comunicación y documentar con precisión cada emisión, datos que luego son compartidos con organismos internacionales vinculados a la misión. Respecto a cómo se escuchan las señales en esta misión, afirmó que "escuchan las señales más de lo esperado". Para lograrlo, el equipo desarrolló tecnología propia, incluyendo antenas de gran precisión, software específico y sistemas de seguimiento adaptados a las condiciones locales. La iniciativa forma parte de una red global de radioaficionados que colaboran con proyectos científicos, permitiendo ampliar la cobertura de las misiones espaciales más allá de las estaciones oficiales. "A veces con poco se puede hacer mucho y aspiramos a mucho más, queremos que la comunidad crezca", expresó Monteagudo. Además del aporte técnico, el proyecto tiene un fuerte componente educativo y de divulgación, con el objetivo de acercar la ciencia y la tecnología a la comunidad. La experiencia vuelve a poner en valor el rol de la ciencia ciudadana y la capacidad de grupos independientes para integrarse a desarrollos tecnológicos de escala internacional.
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