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» Clarin
Fecha: 08/04/2026 06:33
Cuenta regresiva para la puesta en valor y restauración del Palacio Ceci, ícono patrimonial de Villa Devoto y de la Ciudad de Buenos Aires. Los trabajos para recuperar esta construcción que durante años sufrió la falta de mantenimiento adecuado, se acercan a su fin. La fecha estipulada es el próximo miércoles, cuando la empresa contratista le devuelva "las llaves" a la Ciudad. Una obra enorme que incluye, además, la modernización de las instalaciones, la accesibilidad -con la colocación de un ascensor por fuera de la estructura patrimonial- y la ampliación de los usos para el personal y las futuras visitas. El proceso de restauración dio inicio en la gestión de gobierno anterior y, afortunadamente, se sostuvo sin pausa: en julio de 2022 se llamó a licitación y la obra arrancó en mayo de 2023. La intervención abarca toda la residencia: los subsuelos, planta baja y primer piso (sólo quedan afuera de estos trabajos, los marouflage que se encuentran en los salones principales, para lo que habrá que convocar a otra licitación). En la obra intervienen tres ministerios: el de Movilidad e Infraestructura, el de Desarrollo Económico y el de Cultura. Una vez que la residencia quede habilitada, Cultura gestionará un nuevo centro de formación artística, tal como se informó en notas anteriores en las que Clarín viene siguiendo la evolución de los trabajos. Según la distribución original de la residencia, en el subsuelo funcionaba la cocina y los servicios. La casa no sólo estaba ocupada por la familia Ceci, sino además por más de una decena de personas que trabajaban en el servicio doméstico. La planta baja estaba reservada a los usos sociales: salones, comedor y recepción. Mientras que en el primer piso se encontraban los usos privados, las habitaciones y los baños principales. Ubicado en Avenida Lincoln al 4.300, su denominación mutó a palacio pero fue en realidad una residencia típicamente italiana, pensada para las afueras de la Ciudad; una villa suburbana implantada en una zona de Villa Devoto que tenía una trama muy diferente a la actual. Según los datos de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, fue proyectada en 1911 por el ingeniero Alfredo Ceci y construida entre 1913 y 1918 por la empresa familiar, Ceci Hermanos; inmigrantes italianos, llegados desde Camerano, un pueblo de Ancona. El rastro de los constructores, arquitectos e ingenieros italianos no se encuentra sólo en los edificios monumentales de la Ciudad, como pueden ser la Confitería del Molino, el Teatro Colón o el Palacio del Congreso. Quizá con menos grandilocuencia que el Ceci, los barrios porteños tienen muchas obras firmadas por italianos o construidas por trabajadores inmigrantes; aún pese a la demolición sistemática que desató el cambio en el Código Urbanístico en 2018, los rasgos italianizantes subsisten. Una de las partes más delicadas del trabajo de restauración -a cargo de la empresa Hit Construcciones- fue lo hecho en la cúpula. Los especialistas en vitrales tuvieron un desafío enorme porque la residencia tenía muchas piezas originales, pero muy deterioradas. Tanto la cúpula, como el casetonado del hall principal, escaleras de mármol y pisos de madera, causarán un gran impacto cuando sea posible visitar la casa de los Ceci. Pero además trabajaron con especialistas en cada uno de los rubros que integran esta gran puesta en valor, desde pisos, hasta revestimientos, e instalaciones eléctricas, sistemas de climatización, impermeabilización de los techos, cerramientos, entre muchos otros detalles, son parte del trabajo integral. Por un tema de accesibilidad, el edificio tendrá un ascensor nuevo, por fuera de la estructura. Además una batería de baños y vestuarios para el personal. El sistema de electricidad y la instalación anti incendios son nuevas, adaptadas a las normativas actuales (el edificio no tendrá gas). Desde 2001, el palacio es "Bien de Interés Arquitectónico para la Ciudad", declarado por la Legislatura porteña, y tiene protección integral, que sólo permite trabajos de conservación y restauración. "Esta renovación es un ejemplo de cómo trabajamos para preservar el patrimonio histórico de la Ciudad sin dejar de adaptarlo a las necesidades actuales. Recuperamos un emblema de Villa Devoto respetando su identidad y, a la vez, incorporando infraestructura, tecnología y accesibilidad", dijo el ministro de Infraestructura porteño, Pablo Bereciartua. Los Ceci y su residencia a través de los años La familia de constructores sólo habitaron la residencia 20 años. Como ocurrió en muchos otros casos, y en medio de la crisis económica mundial de los años 30, muchas familias vendieron estas construcciones al Estado; o bien las daban en alquiler. En este caso, en 1938, pasa a ser sede del Instituto Nacional de Sordomudos Bartolomé Ayrolo (luego escuela bilingüe para niños, niñas, jóvenes y adultos con discapacidad auditiva y formación integral número 28 Profesor Bartolomé Ayrolo). En 2016, la escuela se muda a un edificio nuevo, que se construyó junto al palacio. El palacio continuó en uso, con algunos talleres, hasta 2019. El Ministerio de Educación solicitó presupuesto para su puesta en valor, pero en aquel momento fue denegado. Ya el deterioro avanzado finalmente determinó su cierre y ahora se espera que en muy poquito tiempo arranque una nueva etapa para esta obra que una familia italiana proyectó como residencia y que el tiempo la convirtió en Palacio Ceci. SC Sobre la firma Newsletter Clarín
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