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  • Otoño con perfil cargado y sin extremos: el agro entra en una fase de transición

    » TN

    Fecha: 08/04/2026 06:09

    El pulso climático de la campaña agrícola ingresó en una etapa de equilibrio, sin señales claras de eventos extremos asociados a El Niño o La Niña. Así, el otoño 2026 se presenta como un período de transición que, al menos en los papeles, ofrece condiciones mayormente favorables para el agro argentino. Leé también: Más lluvias y temperaturas elevadas: el otoño arranca con señales de alerta para el agro Las lluvias de marzo fueron determinantes: en gran parte de la región pampeana permitieron recomponer los perfiles de humedad, aunque también dejaron excesos puntuales. Según el informe difundido por la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), el tercer mes del año marcó un quiebre. Leé también: Agua que complica: lluvias desiguales frenan la cosecha y agravan el estado de los caminos rurales Tras un inicio con precipitaciones por debajo de lo habitual en zonas clave como la Mesopotamia, la Región Chaqueña y sectores de la zona núcleo, el escenario cambió en la segunda mitad del mes. Allí, los acumulados superaron ampliamente los valores históricos. Un caso paradigmático fue el de Nueve de Julio, en el noroeste bonaerense, donde se registraron más de 290 milímetros en marzo, más del doble del promedio histórico mensual. Este volumen tuvo un impacto directo sobre el estado hídrico de los suelos, que pasaron a mostrar condiciones muy favorables en amplias áreas productivas. Suelos recuperados, pero con contrastes La recomposición del agua útil en el perfil es, sin dudas, una de las noticias más relevantes para el sector. En la mayor parte de la región pampeana, los niveles actuales permiten encarar el otoño con un respaldo hídrico clave, tanto para los cultivos en pie como para la planificación de la próxima campaña fina. Sin embargo, el mapa no es uniforme. Allí donde las lluvias fueron más intensas, aparecieron anegamientos y excesos que complicaron las labores. Y en el otro extremo, regiones como Formosa continúan mostrando déficits hídricos persistentes, con valores por debajo de los promedios desde comienzos del año. Leé también: De la sequía al exceso: el clima pone en jaque la cosecha de soja Este contraste territorial vuelve a poner en evidencia la heterogeneidad climática del país, donde la disponibilidad de agua sigue siendo un factor determinante para el rendimiento productivo y la toma de decisiones. Neutralidad dominante y mirada en el Pacífico En paralelo a lo que ocurre en superficie, la dinámica del océano Pacífico comienza a reconfigurar el escenario climático global. Las temperaturas superficiales del mar en la región ecuatorial muestran una tendencia en ascenso, dejando atrás las anomalías negativas que caracterizaron a La Niña. De acuerdo con los modelos analizados, el sistema climático se encuentra en una fase de transición hacia condiciones neutrales del fenómeno ENSO, con una probabilidad del 83% de mantenerse así durante el trimestre abril-mayo-junio. Leé también: Lluvias desparejas complican la cosecha y abren interrogantes en la región núcleo Esta neutralidad suele traducirse en una menor incidencia de eventos extremos, lo que refuerza la idea de un otoño relativamente estable. No obstante, las proyecciones también abren una ventana hacia el mediano plazo. Para el invierno avanzado y, sobre todo, hacia la primavera, comienzan a incrementarse las probabilidades de un evento El Niño, con estimaciones que oscilan entre el 70% y el 80%. Leé también: Expoagro y el crédito empujaron el repunte de la maquinaria agrícola en marzo De confirmarse esta tendencia, el segundo semestre podría traer un patrón climático diferente, con mayor presencia de lluvias en zonas productivas. En cuanto a las variables concretas del trimestre, el pronóstico indica que las temperaturas se ubicarán por encima de lo normal en gran parte del centro del país, mientras que las precipitaciones serían superiores a la media en el centro-norte y en el extremo sur. En regiones como Cuyo y parte de la Patagonia, en tanto, se esperan condiciones dentro de los parámetros habituales. El inicio del otoño, entonces, encuentra al agro en una situación de relativa calma, con perfiles de suelo recuperados y sin la presión de fenómenos climáticos extremos. Un escenario que, aunque siempre sujeto a la variabilidad, ofrece previsibilidad en un contexto donde el clima sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para la producción.

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