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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 07/04/2026 13:31
Cuando el Gobierno decidió habilitar un cupo de 50.000 autos hÃbridos y eléctricos anuales para que pudieran ser nacionalizados sin pagar el derecho de importación extrazona del 35% que establece el Acuerdo de Complementación Económica (ACE14) que la Argentina tiene firmado con Brasil, lo que se buscaba detrás de la excusa de promover la movilidad sustentable era bajar el precio de los autos nuevos en el paÃs. De hecho, tanto desde del Ministerio de EconomÃa como desde el de Desregulación y Transformación del Estado se promovió la mayor oferta como método para bajar los precios que pagan los argentinos, no solo en autos, sino en todo tipo de rubros. Sin embargo, un año después, con la primera asignación completa del cupo 2025 y la licitación adjudicada de la totalidad de unidades que se podrán traer al paÃs en 2026, más que bajar el precio de los autos argentinos o Mercosur, lo que sucedió fue que quedó más de manifiesto el peso de los impuestos en el precio de los bienes que pagan los ciudadanos. Los únicos precios que bajaron en el mercado automotor fueron los de los autos que pagaban el impuesto interno, y los que estaban inmediatamente por debajo de ese precio máximo, que servÃa como barrera para evitarlo. El cupo de autos hÃbridos y eléctricos dejó más expuesta que nunca la incidencia del arancel de importación en el precio de los autos, ya que los que son traÃdos desde fuera de la región son más caros en la Argentina que en el resto del mundo. Ejemplos de la distorsión Los ejemplos son muy simples de exhibir, porque hay vehÃculos que pagan el 35% por ser importados desde Europa, Asia o Estados Unidos, pero tienen una versión hÃbrida que está eximida del arancel y por lo tanto es más barata, cuando es sabido que cualquier auto que tenga una electrificación parcial o total es considerablemente más caro que uno con motor de combustión interna equivalente. Si es un hÃbrido, la diferencia de precio es de entre un 10% y un 20% y si es eléctrico, un 50% más. Ford importa el exitoso C-SUV Territory desde China, que en su versión Platinum con motor de combustión se vende en Argentina en un precio de $56.032.510, pagando el 35% de arancel extrazona. Sin embargo, la versión HÃbrida, que si bien tiene menos equipamiento igualmente se ve beneficiada con la exención del arancel, tiene un precio de $51.400.560, es decir un 8% más barata. Pero esto no le sucede solo a los fabricantes argentinos. El Grupo Antelo, perteneciente al empresario Manuel Antelo, es el importador de Great Wall Motors en Argentina y comercializa, entre otros, los Haval H6 y Jolión, dos C-SUV que tienen versiones nafteras e hÃbridas. Nuevamente, se da un caso similar al de Ford. El Haval H6 en versión naftera de tracción simple tiene un precio de USD 36.500. Sin embargo, la versión hÃbrida de tracción simple se vende en dos versiones de equipamiento, una con un precio de USD 33.500 y la otra en USD 35.500. El Jolión, en tanto, tiene la versión Deluxe con motor de combustión en USD 30.000 y la Deluxe Pro hÃbrida en USD 28.990, y la versión Supreme naftera en USD 33.000 y la Supreme Pro en USD 31.490. La situación se da también en autos compactos, aunque con marcas diferentes. Mientras el Renault Kwid naftero fabricado en Brasil tiene un precio de $26.360.000, un auto 100% eléctrico como el chino JMEV Easy EV3, perteneciente al mismo segmento de vehÃculos urbanos de bajo costo, se puede adquirir pagándolo USD 18.900, lo que representan unos $26.745.000. La lógica indica que si se quieren empujar los precios locales a la baja se debe presionar en modelos equivalentes que compitan. En la actualidad, hay segmentos que tienen más opciones de vehÃculos hÃbridos que de combustión interna, simplemente porque quienes los traen pueden aprovechar un mejor posicionamiento de precios con la exención del arancel. El segmento de los SUV-C es la mejor forma de comprobarlo. Renault acaba de lanzar al mercado en preventa el nuevo Boreal producido en Brasil, que tiene tres versiones con precios de $50.000.000 a $58.500.000. Sus competidores son Ford Territory naftera con los mencionados $48.110.211 y $56.032.510, el Toyota Corolla Cross que va desde $51.918.000 a $64.083.000 o el Baic X55 II en $52.398.000 (U$D 36.900). Después, más caros ya están el Jeep Compass que va desde $55.490.000 hasta $72.930.000, el Volkswagen Taos, que arranca en $57.511.950 y llega hasta los $66.319.150, o el Honda ZR-V en $59.990.000. y mucho más lejos está el Peugeot 3008 francés, que tiene un precio de lista de $77.940.000. En cambio, compitiendo con los SUV-C más competitivos hay varios hÃbridos subvencionados como el el Changan CS55 Plus (PHEV) en $45.280.000 (USD 32.000), el BYD Song Pro (PHEV) con un precio de $49.685.800 (USD 34.990), el Baic BJ30 Hybrid en $50.836.000 (U$D 35.800), o el Chevrolet Captiva PHEV con un precio de $52.740.900. Sin embargo, el impacto es relativo en precios por la simple razón de tratarse de un cupo máximo de 50.000 autos por año, lo que equivale a un 8% del total proyectado del mercado para 2026. Y si se tiene en cuenta que solo es el 60% el de autos electrificados de importadores (el 40% restante es de los fabricantes locales) el porcentaje es menor aún, cercano al 3%. Para que los autos nafteros sientan la presión de los importados electrificados, la proporción deberÃa crecer considerablemente, y como se sabe, el convenio con Brasil lo impide.
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