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» Clarin
Fecha: 07/04/2026 12:05
Este fin de semana se cumple un año desde que Javier Milei salió del cepo y firmó un acuerdo con el FMI. Fue el 11 de abril de 2025. El destino quiso que para casi esa misma fecha se celebre en Washington -semana próxima-, la Asamblea de Primavera del FMI a la que autoridades argentinas asistirán. Se espera mantengan reuniones con el staff acerca del pasado y futuro del programa y los desembolsos. Hay uno pendiente por casi US$ 1.000 millones. El anuncio de hace un año sorprendió a los mercados. El peso pasó a flotar entre $ 1.000 y $ 1.400 y el riesgo país bajó de 874 puntos a 725. Pero quizás lo más importante para el Gobierno fue que el FMI envió un adelanto de US$ 12.000 millones reforzando las reservas líquidas. Para que el Directorio del organismo aprobara aquel giro Luis Caputo y Santiago Bausili tuvieron que dar una conferencia anunciando que dejaban atrás el cepo. A las pocas horas ocurrió una reunión en el Fondo aquel viernes a la noche, algo no habitual para la burocracia en Washington, aprobando el giro. Para el Gobierno, el programa fue uno de los tres puentes financieros (los otros dos, el blanqueo de 2024 y el swap del Tesoro de EE.UU. en septiembre de 2025) para llegar a las elecciones sin un golpe devaluatorio que interrumpiera la desinflación. Un año después, los economistas, por distintos motivos y visiones, creen que el plan con el FMI quedó a mitad de camino. Para Martín Rapetti el espíritu del programa con el FMI no se cumplió: buscaba aumentar las reservas y regresar a los mercados. Esta visión impera en el FMI. Para Ricardo Arriazu tampoco funcionó. Aunque por motivos distintos a los que señala Rapetti (o el FMI). Para este economista, la instauración de una banda de flotación en lugar de fijar el dólar en una economía bimonetaria, equivale a dar incertidumbre. Y, como cita Jesús Rodríguez en su reciente ensayo La huella democrática, en economía la incertidumbre termina siendo más dañina que el error decía Julio H. Olivera. La inflación la veía en 18% y terminó en 31% después del cambio -dice Arriazu-, la actividad venía creciendo y empezó a caer. Habían comprando US$ 25.000 millones y luego nada. El riesgo país se duplicó. El ex presidente del Banco Central Guido Sandleris rescató esta semana lo esencial del acuerdo. Señaló que si se le restan a las reservas la plata que se recibió del FMI,hoy el BCRA tiene los mismos dólares que dejó Alberto Fernández. El economista explicó que el Banco Central hoy compra divisas pero que se las gasta en el pago en de la deuda. Las reservas internacionales antes del acuerdo con el FMI eran US$ 24. 704 millones. Hoy US$ 44.248 millones. Pero las reservas netas líquidas (tal cual las mide el FMI, restando los encajes, el swap con los chinos y otros dólares que no son del BCRA) están en - US$ 14.497 millones. El programa pasó por tres etapas: su inicio (abril), su redefinición a fin del año pasado (cuando se indexaron las bandas a la inflación pasado) y el momento actual. En todas hubo diferencias entre las autoridades argentinas y el staff por más que el equipo argentino diga lo contrario y el FMI haya encontrado en Milei el presidente más comprometido con el equilibrio fiscal. Pero también es cierto que en materia monetaria-cambiaria el Presidente ha sido crítico de acumular reservas porque sostiene que no es necesario si el tipo de cambio flota y porque implica inyectar pesos en una economía con una demanda de dinero inestable. El staff del FMI escucha con paciencia. Pero a la hora de armar un programa tiene que considerar una meta de reservas para medir la capacidad de repago del cliente, en este caso, la Argentina. Y estas diferencias van más allá de que efectivamente haya buen diálogo con las autoridades. Una cosa no quita la otra. El FMI lo ha dicho en la última Asamblea Anual para el caso argentino y lo ha repetido hace poco para el caso de los países emergentes en general: la acumulación de reservas aumenta la probabilidad de regresar a los mercados de capitales y evitar así tener que gastarse las reservas para pagar cash y para afrontar un shock. En este contexto de la guerra volverá a reiterarlo la semana próxima. ¿Hay un nivel de tipo de cambio que cierra el déficit externo y que seguramente es más alto que los $ 1.400 actuales? Seguramente. El FMI dirá algo en privado. Ningún economista habla de que hace falta un salto devaluatorio. De hecho la Argentina este año crecerá y achicará su déficit de cuenta corriente que prácticamente será inexistente. El problema no son las exportaciones sino si estas son suficientes para financiar un episodio de compra de dólares de los argentinos similar como el que gatilló la salida del cepo un año atrás. ¿Qué pasa si pierde Trump el 3 de noviembre? ¿qué pasa si hay una encuesta desfavorable para Milei? JP Morgan estimó que el año que viene por ese motivo se irán US$ 30.000 millones. Milei ya no va a cambiar a un año y cuatro meses de las PASO, dice un ex ministro de Economía. Hernán Lacunza en un reciente informe dice que Milei mantendrá el apretón monetario si no cede la inflación.
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