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» Clarin
Fecha: 07/04/2026 13:55
La famosa frase de no hay plata que tantas veces repitió el presidente Javier Milei, se puede replicar hoy perfectamente en el mundo del transporte de pasajeros. Los empresarios del sector sostienen que hoy están ahogados, producto de una estructura de costos que les queda cada vez más chica. Esto, como ocurrió ya muchas veces, termina pegando de lleno en la calidad del servicio. Hoy, el foco de la discusión está puesto en el aumento del costo del gasoil, lo que prende las alarmas ante posibles medidas de fuerza. El cuadro de costos que diseña el Gobierno para determinar el monto de los subsidios a las empresas fue actualizado por última vez en enero pasado, cuando costaba entre $ 1.600 y $ 1.700 por litro, claramente por debajo de los cerca de $ 2.100 actuales, sobre todo después del salto importante de las últimas semanas. Esa cuenta quedó desfasada. Si no se actualiza, las empresas no tienen de dónde sacar ese dinero, apuntó a Clarín Luciano Fusaro, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA). Con esta situación, dicen los empresarios del sector, no están las condiciones dadas para sacar cierta cantidad de colectivos a la calle, simplemente por una cuestión de fondos. Para las empresas, que no se haya tomado en cuenta este incremento es clave. El 20% de su estructura de costos está representado por el valor del gasoil, mientras que un 50% está relacionado con la mano de obra. Si bien el precio del gasoil es hoy un problema central por el salto que viene pegando a raíz de la guerra en Medio Oriente, lo cierto es que también hay otros dos puntos clave. El primero tiene que ver con que hoy el negocio se achicóó. Dicho de otra forma, al menos en la región de Capital Federal y Gran Buenos Aires, el AMBA, las líneas transportan a menos pasajeros. Según datos oficiales, la cantidad de usuarios de las líneas cayó hasta 20% durante el último año, un dato que sin dudas corroe los números de las empresas. Ese tope se dio los sábados: de los casi 5,6 millones de pasajeros que hubo en marzo de 2025 se pasó a 4,6 millones el último mes. La baja también se hizo sentir los días hábiles, con un retroceso de 12%. Mientras que en marzo de 2025 se sumaron 9,5 millones de pasajeros, este año se tocaron los 8,4 millones. A tono con esta estructura de costos más sensible, también cayó el número de colectivos en circulación. Entre los días hábiles y los sábados y domingos la baja fue de entre 3% y 4%, una tendencia que por el momento no pareciera cambiar de tendencia. El resultado de esto es una frecuencia cada vez peor en muchas líneas. Si bien todo depende de las espaldas financieras de cada una, hay casos en los que el tiempo de espera entre un coche y otro no baje de la media hora. La respuesta que encuentran en las empresas es, como ocurre en buena parte de los sectores, la falta de poder adquisitivo. Por un lado, una menor cantidad de gente con necesidad de circular, sobre todo por no tener trabajo. Y por el otro, en muchos casos los recorridos cortos se realizan a pie, una forma de achicar gastos, a lo que se le debe sumar el mayor tiempo de espera por las malas frecuencias horarias de determinadas líneas. En medio de esto, hay otro problema netamente financiero. Si bien hoy el pago de subsidios de base no muestra grandes demoras por parte del Estado más allá de la discusión por su actualización-, sí hay una pelea de fondo por un ítem bautizado como Atributos Sociales, que tiene como finalidad subsidiar el gasto de grupos como los jubilados, los beneficiarios de AUH, el personal doméstico y los veteranos de Malvinas, que pagan un 55% menos del valor del boleto. Esto va por un carril diferente al de los subsidios del resto de los pasajes, y aquí sí hay un problema, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Según pudo saber Clarín, entre enero y marzo el Estado Nacional acumuló una deuda de unos $ 50.000 millones solo en Buenos Aires, por lo que el gobierno provincial no cuenta con esos fondos para transferirles a las empresas de su región. Mirá también Aunque con un monto menor y con una estructura mucho más chica en cuanto a cantidad de empresas que operan-, esto también ocurre en Capital Federal, con el diferencial de que aquí la gestión de Jorge Macri decidió hacerse cargo de ese dinero para evitar inconvenientes en la prestación del servicio, más allá de que hoy esa deuda se discute junto a otras que tiene el Estado Nacional con la Ciudad. Según la Secretaría de Transporte, el subsidio al transporte de pasajeros le significó al Gobierno en abril un desembolso de $ 73.514.138.512. A esto se le deben sumar unos $ 96.000 millones correspondientes al de la categoría Atributos Sociales. Desde que asumió Milei el aporte estatal al costo de los pasajes se achicó fuerte. Hoy el Estado cubre aproximadamente entre el 55% y el 66% del costo total del sistema en el AMBA, mientras que los usuarios aportan el resto a través del boleto. Diferenciado por zonas, en las líneas de CABA y nacionales lo que paga el pasajero ronda el 34%, lo que deja un 66% a cargo del Estado vía subsidios. En cambio, en las de provincia de Buenos Aires el pasajero cubre más del 45% del costo, dejando el subsidio estatal por debajo del 55%. Sobre la firma Newsletter Clarín
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