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» La Nacion
Fecha: 07/04/2026 10:15
Día D en Medio Oriente: ¿cumplirá Trump su amenaza contra Irán? WASHINGTON.- La guerra en Medio Oriente entró este martes en lo que podría ser un día decisivo para el desarrollo del conflicto bélico que desde hace 39 días sacude a la región y a la economía global. El reloj está corriendo y la atención se concentra en lo que pueda pasar esta noche, cuando a las 20 (hora de Washington, las 21 en la Argentina) se venza el plazo del ultimátum que Donald Trump le impuso a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz o se enfrente a una demolición total del país. ¿Habrá un acuerdo de último minuto que encarrile la guerra hacia su final? ¿Cumplirá Trump con sus amenazas de arrasar a Irán en caso de no sellar un pacto con Estados Unidos? ¿Se desatará una batalla por el estrecho de Ormuz que haga escalar el conflicto a una dimensión desconocida? ¿Será, finalmente, el Día D de esta guerra? Aunque el presidente norteamericano afirmó el lunes que todavía hay negociaciones activas con el régimen de los ayatollahs, a medida que pasan las horas se achica el margen para que Estados Unidos e Irán -con la ayuda de mediadores internacionales- logren a contra reloj un acuerdo que evite lo que muchos analistas temen que se convierta en una catástrofe aún mayor para la región. Trump se enfrentaría así a uno de los momentos más trascendentales de su segundo mandato. Si Irán no accediera a reabrir el estrecho de Ormuz antes de que venza el ultimátum de la Casa Blanca, Trump amenazó con lanzar un ataque masivo dirigido contra puentes, centrales eléctricas y otras infraestructuras civiles que, en sus propias palabras, haría retroceder al país persa a la Edad de Piedra. Hoy reforzó el mensaje y dijo que esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá. Esta mañana, Irán advirtió que su respuesta irá más allá de la región si Estados Unidos cruza líneas rojas, y amenazó además con privar de petróleo y gas a los aliados norteamericanos durante añoshoras antes de que venza el ultimátum. En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump afirmó que la demolición total de Irán podría durar cuatro horas si así lo quisiera Estados Unidos. Todo el país podría ser arrasado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana, advirtió. No deseamos que eso suceda. Depende de lo que hagan ellos. Este es un periodo crítico. Tienen un plazo hasta mañana a las 20 en punto", aseguró. Tomorrow, 8:00 PM Eastern Time. pic.twitter.com/eGqbioePia The White House (@WhiteHouse) April 6, 2026 Sin embargo, en las últimas semanas el presidente ha prorrogado los plazos que él mismo se había impuesto en esta guerra, por lo que diplomáticos y expertos aún se preguntan si Trump encontraría nuevamente una vía de escape para eludir sus propias amenazas o si, en esta ocasión, sí las cumplirá, desencadenando lo que podría convertirse en una conflagración de proporciones desconocidas. Ayer, el mandatario norteamericano -que enfrenta cada vez más resistencias internas por su decisión de sostener la guerra- les comentó a periodistas que resultaba altamente improbable que volviera a prorrogar el plazo límite. El equipo negociador de Trump el vicepresidente JD Vance; el enviado para Medio Oriente, Steve Witkoff, y el asesor Jared Kushner, yerno del magnate considera que debería intentar cerrar un acuerdo ahora, si fuera posible, señaló un funcionario al sirio Axios. Esta es la trampa de la escalada. Los ataques iniciales no resuelven el conflicto, sino que lo expanden. Estados Unidos se enfrenta ahora a una disyuntiva cada vez más difícil: escalar para restablecer el control o aceptar un nuevo equilibrio de poder. La respuesta podría determinar si la economía mundial se precipita al abismo, advirtió el politólogo norteamericano Robert Pape, experto en asuntos de seguridad internacional de la Universidad de Chicago. El lunes, Irán rechazó una propuesta de alto el fuego, y exigió que todo plan de paz contemple el cese total de las hostilidades. Las conversaciones diplomáticas, coordinadas por Pakistán y otros países de la región, continuaban, aún cuando parecía haber escaso consenso sobre la forma que adoptaría un acuerdo bajo las condiciones de Teherán. Según publicó The Wall Street Journal, algunos funcionarios estadounidenses señalaron que la brecha entre las posturas de Estados Unidos e Irán es demasiado amplia como para cerrarla antes de la fecha límite fijada por Trump, esta noche. Pero nadie se anima a cerrar la puerta por completo. También indicaron que, en privado, Trump se ha mostrado menos optimista respecto a que Irán llegue a un acuerdo, y se espera que emita las órdenes definitivas para los ataques esta noche, aunque indicaron que su evaluación podía cambiar en función de cómo se desarrollaran las conversaciones durante las últimas horas. El lunes, Trump aludió también a las dificultades para dialogar con los mediadores del régimen por el impacto de los ataques norteamericanos. Afirmó que Witkoff, quien estaba presente en la conferencia de prensa en la Casa Blanca, le dijo que el mayor problema en la negociación era que ellos no pueden comunicarse. Nos estamos comunicando como solían hacerlo hace 2000 años: con niños llevando notas de un lado a otro, gráfico Trump. Mientras tanto, funcionarios iraníes comunicaron a los mediadores que prevén que Estados Unidos continúe atacando objetivos en su país, y que Israel siga llevando a cabo bombardeos aéreos para eliminar a altos cargos iraníes, incluso si las negociaciones con la Casa Blanca avanzaran. En la madrugada del martes, el Ejército israelí envió una señal de un posible ataque al advertir a la población de Irán que no utilizara trenes ni se acercara a las vías férreas. Por su seguridad, les solicitamos amablemente que, desde este momento y hasta las 21 [hora de Irán], se abstengan de usar y viajar en tren por todo el país, publicó el Ejército en su cuenta en persa en la red social X. Los ataques contra la infraestructura iraní no constituirían una estrategia ganadora para Estados Unidos. El peculiar sentido de la simetría iraní implica que Teherán, casi con total certeza, tomará represalias atacando la infraestructura energética y de agua potable de los Estados árabes del Golfo, con consecuencias potencialmente catastróficas, analizó el investigador Thomas Warrick, del Atlantic Council. Es más, dada la mentalidad de los líderes iraníes, resulta improbable que los ataques a la infraestructura logren que Irán levante su bloqueo del estrecho de Ormuz, añadió. En respuesta a la amenaza de Trump, anoche Alireza Rahimi, viceministro de Juventud y Deportes de Irán, instó a los iraníes, incluidos jóvenes, artistas y deportistas, a formar cadenas humanas alrededor de las plantas de energía en todo el país desde las 14 (hora local) de hoy, con el fin de denunciar las amenazas de bombardeo por parte de Estados Unidos. Ante la convocatoria, en las últimas horas se viralizó la imagen del músico iraní Ali Ghamsari, compositor e intérprete de tar, sentado delante de la central eléctrica de Damavand, que suministra la mitad de la electricidad de Teherán. Iranian musician Ali Ghamsari, a composer and Tar player, announced that starting today, he will stay at Damavand power plant responsible for providing half of Tehrans electricity with his instrument for some time, creating music to help prevent attacks on Iran's infrastructure. pic.twitter.com/HpRe2F9kxM IRNA News Agency (@IrnaEnglish) April 6, 2026 El Ejército iraní rechazó el lunes la retórica arrogante de Trump, y afirmó que sus amenazas no tienen ningún efecto en las operaciones que lleva adelante Teherán. Nos mantendremos unidos, de la mano, para afirmar que atacar la infraestructura pública constituye un crimen de guerra, advirtió Rahimi. Según el sitio Politico, el Pentágono está ampliando la lista de instalaciones energéticas iraníes susceptibles de ser atacadas para incluir aquellas que suministran combustible y energía tanto a la población civil como a las fuerzas militares, una probable estrategia alternativa en caso de que la administración republicana sea acusada de crímenes de guerra por atacar infraestructuras básicas. De acuerdo a dos funcionarios de Defensa citados por el medio norteamericano, los planificadores militares están revisando esa lista, mientras aviones de combate estadounidenses e israelíes buscan nuevos objetivos tras más de cinco semanas de ataques ininterrumpidos contra instalaciones militares y en medio de un despliegue masivo de tropas terrestres estadounidenses en la región. El carácter de doble uso de estos objetivos los convertiría en blancos legítimos, señalaron los funcionarios. Solo el presidente Trump sabe lo que hará, y el mundo entero sabrá [el martes] por la noche si los puentes y las centrales eléctricas iraníes son aniquilados, dijo Anna Kelly, vocera de la Casa Blanca. El embajador iraní en Pakistán, Reza Amiri Moghadam, declaró en la madrugada del martes que los esfuerzos de mediación paquistaníes se estaban acercando a una etapa crítica y delicada, pero no ofreció más detalles. Propuesta iraní El lunes, el régimen del ayatollah Mojtaba Khamenei -sucesor de su padre, Ali Khamenei, muerto en el ataque del 28 de febrero- presentó una propuesta de 10 puntos para poner fin a la guerra, según informaron medios estatales del país persa. El plan fue transmitido por Pakistán cuyo gobierno ha actuado como principal intermediario en el conflicto en los últimos días, aunque parecía poco probable que lograra resolver los ejes fundamentales en disputa antes de que venza el ultimátum fijado por Trump para esta noche, cuando Estados Unidos podría lanzar una ofensiva sin precedentes sobre infraestructura energética y civil en territorio iraní. Dos altos funcionarios iraníes, que hablaron bajo condición de anonimato, señalaron que la propuesta incluye -a favor de Teherán- la garantía de que el país no volvería a ser atacado, el cese de los ataques israelíes contra el grupo terrorista Hezbollah en el Líbano y el levantamiento de todas las sanciones. A cambio, Irán levantaría su bloqueo sobre el estratégico estrecho de Ormuz. Asimismo, impondría una tasa de unos 2 millones de dólares por cada buque, la cual compartiría con Omán, situado en la orilla opuesta del estrecho. Según el plan, detallado por The New York Times, el régimen destinaría la parte de esos ingresos que le correspondiera a la reconstrucción de la infraestructura destruida por los ataques estadounidenses e israelíes, en lugar de exigir una compensación directa. En la conferencia de prensa de ayer, Trump recalcó que la reapertura total del estrecho de Ormuz debería formar parte de cualquier acuerdo para poner fin a la guerra, además de asegurarse que el régimen no desarrollará armar nucleares. Las fortificaciones de Irán en las pequeñas islas cercanas al estrecho refuerzan su capacidad para controlar la vital vía fluvial, por la que transita cerca de un quinto del suministro global de crudo. En consecuencia, señalan los especialistas, en caso de no sellarse un acuerdo la eventual reapertura del tráfico marítimo en la zona podría requerir que las fuerzas estadounidenses o aliadas tomen el control de algunas de ellas. La importancia de islas como Kharg, Qeshm y Abu Musa resultó cada vez más evidente en esta guerra a medida que el bloqueo al estrecho de Ormuz provocó una crisis energética de escala global. Esta mañana se registraron una serie de fuertes explosiones en Kharg, el principal centro de exportación de crudo de Irán, atribuidos a ataques aéreos, informaron el medio estatal Mehr y cadenas regionales. Teherán dotó a las 19 islas que controla en el estrecho de sistemas de radar, pistas de aterrizaje, depósitos de combustible, plataformas de lanzamiento de misiles e instalaciones navales para el despliegue de submarinos y lanchas de ataque rápido. Además, para reforzar su ventaja estratégica en la zona, instaló minas marinas. En la medida en que Trump esté ejecutando un plan, este constituye una versión de la doctrina de escalar para desescalar, atribuida a los planificadores nucleares rusos, según la cual estos amenazaban con dar el paso definitivo para persuadir a un adversario de que retrocediera, escribió el columnista internacional Marc Champion, en Bloomberg. Esta táctica rara vez surte efecto, ya sea en el mundo real o en los ejercicios de simulación bélica, señaló. El experto destacó que, según un artículo publicado en 2024 por el Boletín de los Científicos Atómicos, ello se debe a que desescalar bajo coacción exige, por un lado, confianza o al menos la convicción de que las amenazas proferidas tienen credibilidad y, por otro, la disposición a asumir una capitulación pública. Por su parte, el politólogo Ian Bremmer, fundador y presidente de Eurasia Group, advirtió que Estados Unidos se enfrenta a la posibilidad de optar por una escalada de gran magnitud, tanto en el plano económico entendida como la anulación de la capacidad iraní para seguir generando ingresos a partir de la exportación y el tránsito de su propio petróleo como en el militar. En el ámbito militar, esto implicaría infligir un daño y una destrucción mucho mayores a la capacidad iraní de amenazar el estrecho de Ormuz, lo cual no solo supondría un incremento en los bombardeos, el lanzamiento de misiles y el uso de drones, sino que también requeriría el despliegue de tropas estadounidenses sobre el terreno, explicó Bremmer. A menos que se produzca tal escenario, no vislumbro ninguna manera de impedir que los iraníes ejerzan una influencia geopolítica muy superior a la que ostentaban antes de la guerra, ni de evitar que la gran mayoría de los países del mundo se muestren dispuestos a interactuar con ellos en esos términos", amplió.
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