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» La Nacion
Fecha: 06/04/2026 18:54
Hay menos colectivos en la calle por el aumento del gasoil El precio del combustible subió 25% en el último mes y las empresas lo pagan a más de $2100 el litro, mientras las planillas oficiales siguen usando $1744; el alza del costo se da en un contexto en el que cayó 12% el uso del transporte público en el último años - 5 minutos de lectura' La disparada del precio del gasoil que subió un 25% desde la segunda quincena de marzo golpea de lleno a las empresas de colectivos en un momento en que la demanda del transporte público no para de caer y los subsidios siguen en retroceso. El resultado es una reducción de frecuencias que en algunas líneas ya llega al 20%, y un sistema que cada vez traslada menos pasajeros y tiene menos recursos. El gasoil representa el 20% de la estructura de costos de una empresa de colectivos y su precio mayorista el que pagan las compañías, que compran directamente a las petroleras en sus propios predios está hoy por encima de los $2100 por litro, cuando en las planillas de cálculo que manejan las Secretarías de Transporte de Nación, Ciudad y Provincia figura en $1744. Esa brecha, de más de $350 por litro, no fue contemplada en ninguna de las tres jurisdicciones. Para dimensionar el impacto: en el AMBA se recorren 85 millones de kilómetros por mes, con un consumo promedio de medio litro de gasoil cada kilómetro. Eso arroja un consumo mensual de 42,5 millones de litros. Un aumento del 25% en ese insumo, sin compensación tarifaria ni subsidio adicional, representa un agujero financiero de enorme magnitud para el sector. Esta situación se da en un contexto donde cayó 12% el uso del colectivo en el último año en el AMBA, lo que equivale a aproximadamente a más de 1,1 millón de pasajeros diarios menos. La caída, sin embargo, no es coyuntural: hay un tercio menos de pasajeros que hace 10 años. Las causas son varias. Por un lado, los sectores que históricamente generan demanda de transporte público industria, construcción y comercio no muestran signos de recuperación. A eso se suma que el deterioro del servicio, con frecuencias cada vez más espaciadas, empujó a muchos usuarios a pasarse a la moto o directamente a caminar. Y un tercer factor: la tarifa en el último año subió por encima de la inflación, mientras que los salarios se mantienen rezagados, lo que llevó a muchos pasajeros a prescindir del colectivo para trayectos cortos que antes hacían sin pensarlo. En los últimos cuatro años dejaron de circular 3000 colectivos en el AMBA: el parque pasó de 18.500 a 15.500 unidades. La reducción de subsidios, que no fue compensada en igual medida por aumentos tarifarios, generó menos ingresos para las empresas y forzó esa contracción. Hoy, el subsidio representa el 63% de los ingresos de las compañías, cuando en diciembre de 2023 era el 91%. Las tres jurisdicciones del AMBA aplican criterios distintos para los aumentos tarifarios, lo que añade otra capa de complejidad. La Ciudad ajusta todos los meses tomando la inflación nacional (IPC) más dos puntos porcentuales. Hoy el tramo mínimo del boleto de colectivo para las 28 líneas que circulan en territorio porteño cuesta $715,24. La provincia hace lo mismo, pero toma en cuenta el índice de inflación de la Ciudad de Buenos Aires (Ipcba) más dos puntos, y además aplicó dos aumentos extraordinarios adicionales del 10% en diciembre y en marzo que llevaron el tramo mínimo a $871,30, el más caro del área. Dentro de la provincia, además, circula el 50% del total de colectivos del AMBA, con 9000 unidades. Son los que tienen el número de 200 para arriba, que solo circulan por el conurbano bonaerense. Nación, por su parte, va a los saltos en materia tarifaria, teniendo en cuenta su impacto en la inflación. Estuvo cuatro meses sin mover la tarifa y luego aumentó un 30% en febrero y un 10% en marzo, llevando el tramo mínimo de $495 a $700. En 2025, la tarifa nacional subió un 30%, prácticamente en línea con la inflación del período, que fue del 31%. En este cuadro, el aumento del precio del gasoil deja a las empresas más expuestas, sobre todo las más chicas. Las grandes, como Metropol, pueden acceder a crédito para financiar la compra de gasoil, que históricamente se paga al contado. Las pequeñas no tienen ese margen y negocian en condiciones mucho más desfavorables con las petroleras. El precio mayorista del gasoil es hoy entre un 8% y un 10% más caro que el precio en las estaciones de servicio, una relación que históricamente era inversa. Hasta antes del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, el precio mayorista era hasta un 15% más barato que el minorista. El mercado se dio vuelta. Los precios en los surtidores están reflejando un barril de petróleo a US$90, cuando el precio internacional que se toma de referencia en el mercado local cotiza a US$103. Esa diferencia responde a un acuerdo informal entre YPF y las productoras para mantener el precio local del barril por 45 días mientras el crudo internacional está más alto. Las refinadoras (YPF, Shell, Axion y Puma Energy, entre otras) se comprometieron a devolver la diferencia acumulada cuando el precio internacional baje, sin contrato firmado y a pura buena fe. Es una solución que evita la intervención estatal ya sea vía congelamiento, barril criollo o suba de retenciones y que por ahora sostendrá el precio del combustible, luego de que haya subido 20% en el último mes. El impacto ya se nota en el servicio de transporte de colectivos: algunas líneas redujeron sus frecuencias hasta un 20%. Si los sectores que traccionan la demanda de transporte no se recuperan y el precio del gasoil no cede, el sistema puede seguir achicándose.
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