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» La Nacion
Fecha: 06/04/2026 17:30
Las precipitaciones abundantes complicaron los planes para la cosecha de soja, pero, por otra parte, permitirán una mejora en los cultivos más atrasados y generarán una buena reserva de humedad para la próxima campaña de trigo - 5 minutos de lectura' Las lluvias que se vienen registrando desde la semana pasada en la región núcleo la principal zona agrícola del país están dejando un escenario complejo, con efectos positivos y negativos al mismo tiempo. Por un lado, el agua llegó en un momento clave y permitió mejorar el estado de los cultivos. Pero, por otra parte, también empezó a generar problemas justo cuando la cosecha comenzaba a tomar ritmo. En algunos puntos, los acumulados superaron los 150 milímetros en pocos días, una cantidad muy elevada en un período tan corto. Esto permitió recargar los perfiles del suelo es decir, aumentar la humedad disponible en profundidad para las plantas, algo clave para su desarrollo. Sin embargo, el exceso de lluvias también frenó la cosecha. Cuando el suelo se satura de agua, pierde firmeza y se produce lo que en el campo se conoce como falta de piso: el terreno queda tan blando que las cosechadoras, tractores y camiones no pueden circular sin hundirse o dañar el cultivo. Entre el miércoles y este lunes, según los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) se registraron 80 mm en María Teresa, 90 mm en Guatimozín, 96 mm en Bell Ville, 107 mm en Irigoyen, 102 mm en Montes de Oca y 87 mm en Hernando, en la región núcleo. Estos niveles explican por qué hoy hay campos donde directamente no se puede ingresar con maquinaria. Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), en tanto, la especialista Daniela Venturino explicó que estas precipitaciones volvieron a recargar los perfiles en buena parte del centro y norte del país, lo que representó una mejora en las reservas de agua del suelo. Este punto es importante porque asegura mejores condiciones para los cultivos que todavía están en desarrollo y también deja una base más favorable para la próxima campaña de trigo. Sin embargo, advirtió que, en algunos sectores comienzan a observarse excesos que podrían generar anegamientos temporarios y complicaciones en lotes con menor capacidad de drenaje, además de empezar a condicionar la logística a campo. En soja, Agustín Podestá, también especialista de la BCBA, señaló que el mayor impacto se da sobre los planteos de segunda siembra, que todavía transitan etapas de llenado de granos, donde el agua puede ayudar a sostener o recuperar parte del rendimiento. Pero también aclaró que en muchos casos el agua llega en etapas avanzadas del ciclo, por lo que su efecto es limitado y que al mismo tiempo se intensifican las demoras en la cosecha de soja de primera en sectores de Córdoba y Santa Fe, donde la falta de piso limita el avance de las máquinas y podría desencadenar la aparición de enfermedades de fin de ciclo si la inestabilidad persiste. Algo similar ocurre con el maíz. Celina Pensa, también de la BCBA, explicó que, para el maíz tardío, el escenario es en general favorable, ya que las lluvias acompañan el período de llenado de granos y contribuyen a sostener los rindes, aunque en el maíz temprano aparecen complicaciones para cosechar. En ese caso, advirtió que la elevada humedad ambiente podría favorecer problemas de brotado y el desarrollo de enfermedades fúngicas y bacterianas. Para la región núcleo coincidieron en que el volumen de agua ya comienza a generar preocupación. En ese sentido, Cristian Russo, de la Bolsa rosarina, señaló: Estamos un poco asustados en la región núcleo. Explicó: Ya veníamos con mucha agua en las dos semanas previas, con lluvias que en diferentes puntos fueron sumando 100 mm, indicó. Agregó que esto ocurre en el momento donde la cosecha de soja tiene que tomar fuerza. No obstante, señaló que, según el climatólogo Alfredo Elorriaga, de consulta de la BCR, se espera una mejora en las condiciones en el corto plazo. Está entrando un ingreso de aire frío desde el sur y suroeste. La tormenta se va a estar desplazando hacia Entre Ríos para hacia la noche y ya a partir de mañana empezaría a despejarse el clima, así que estaríamos teniendo buen clima hasta el sábado, indicó. Más allá de este momento, el escenario hídrico deja una base más favorable para lo que viene. Ramiro Costa, economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, explicó que la recuperación de las reservas hídricas mejora el punto de partida para la siembra de la campaña fina de trigo y cebada, aunque remarcó que las decisiones van a depender cada vez más de variables económicas. Mientras tanto, en los campos el impacto se siente de lleno. La cosecha de soja de primera había empezado a avanzar desde la zona de Rosario hacia el norte, mientras que hacia el sur todavía faltaban entre 15 y 20 días para generalizar las tareas, lo que daba algo más de margen frente a las lluvias. En Pergamino, Javier Domenech coincidió en que la situación se está volviendo más complicada. Ya venimos con varios días de lluvia y hay lotes listos de soja para cosechar. En los campos planos y donde no tiene drenaje el agua se van a complicar los pisos para las máquinas y los camiones, explicó. También advirtió que ya empezó a lo mejor a haber algún deterioro en la calidad. Más hacia el oeste, en Junín, Alejandro Acerbo señaló que las lluvias detuvieron la cosecha de maíz temprano que venía firme y los primeros lotes de soja ciclo corto, aunque destacó que no hubo eventos más severos: Por suerte son hasta ahora sin viento ni granizo. Según estimó, después de esta lluvia cuando sequen lotes y caminos se retomará con normalidad, posiblemente hacia el fin de semana.
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