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  • "¿Si te pasás con eso te vas con Jesús?": alarma por el uso y contrabando de fentanilo, propofol y otros sedantes

    » Clarin

    Fecha: 06/04/2026 06:20

    -¡Te conseguí vecuronioooooo! -¿Más fuerte que el fentanilo es? -Obvioooooo. Es dos veces más fuerte. -¿Si te pasás con eso te vas con Jesús? El diálogo -extractado de un expediente radicado en la Justicia federal de Santa Fe- es entre un enfermero de PAMI II de Rosario y un hombre de 37 años. Poco después del chat, el hombre -hijo de un gerente de un banco- murió tras inyectarse fentanilo y bromuro de vecuronio, dos de las sustancias sedantes más comunes usadas durante las operaciones, como el propofol o el midazolam. La muerte ocurrió a mediados de 2023, pero sólo comenzó a investigarse en serio a partir de la intervención de la Procunar, cuando el padre del hombre hizo la denuncia contra el enfermero en la Justicia federal y aportó el celular de su hijo y la clave de acceso. El enfermero fue detenido y en su casa se secuestraron tres cajas de ampollas de bromuro de vecuronio que había robado en su trabajo. Actualmente está por enfrentar un juicio por los delitos de comercialización de estupefacientes (por el fentanilo) y venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud simulando su carácter nocivo (por el bromuro de vecuronio). El caso apenas tuvo repercusión en su momento, pero hoy puede verse bajo una nueva luz tras la muerte del médico anestesista Alejandro Zalazar (31), quien fue encontrado muerto en su casa de Palermo tras inyectarse propofol. Esto ocurrió el 20 de febrero, pero todo estalló la semana pasada cuando comenzó a investigarse el desvío sistemático de sustancias medicinales para fiestas privadas. A Zalazar se sumó el viernes pasado el caso del enfermero Eduardo Bentancourt (44): murió mientras se inyectaba alguna sustancia sedante. En su departamento, también de Palermo, se encontraron decenas de ampollas, entre ellas de propofol, midazolam y fentanilo. Más casos -Hola genio ¿cómo es la nota con el "fenta"? -Hola crack, vuela, la hacés premium. -Sí, me dijeron que viaja un montón. -Siiii ,es pura, de laboratorio, la que usan en los hospitales. -No es mi palo, pero un compa de Baires la probó y dijo que es un viaje de ida... jaja. -Más buena, no está rebajada con nada. Después, si combinás, pega más. -Me imagino, debe ser un viaje y la verdad necesito un toque despejarme. Che vi que la tenés a 35 cada una. Si te compro dos ¿me bajás un toque? -Como mucho te la puedo dejar a 55 si te sirve, 15 menos ¿te parece? El diálogo es entre el enfermero Julio Santillán (34) -empleado del Hospital Urquiza de Concepción del Uruguay- y un "agente revelador" de la Gendarmería Nacional haciéndose pasar por un cliente llamado "Ricky". La charla es por Telegram y muestra el costado de la venta de estupefacientes como el fentanilo que preocupa cada vez más y a la que se suman ahora las sustancias sedativas usadas en los hospitales y desviadas para fines "recreativos". La charla terminó con Santillán haciendo la entrega de cuatro ampollas de fentanilo arriba de su bicicleta en una esquina de Concepción del Uruguay. El enfermero fue detenido y también su hermano Marcos (29), que lo ayudaba en el negocio. "Activo venta de fentanilo, por mayor y menor" era el gancho en los grupos de Telegram. En el operativo se le secuestraron 64 ampollas. Aunque los especialistas coinciden en que aun no se reportó ninguna línea narco dedicada al fentanilo ni ningún caso de sobredosis en las guardias, en las autoridades hay preocupación ante la sospecha de que tal vez en Argentina se esté usando para cortar la cocaína. El consumo directo no es masivo en parte porque en la Argentina no hay tradición de abuso de drogas inyectables. El fentanilo es un opioide 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más fuerte que la heroína. En nuestro país su uso está controlado y permitido solamente dentro del sistema de salud. Por eso los secuestros de ampollas de fentanilo que vienen creciendo en las estadísticas del Ministerio de Seguridad de la Nación provienen de desvíos o robos a farmacias, droguerías o laboratorios. No existe la elaboración ilegal, como en México. A este panorama se sumaron en los últimos casos mortales sustancias como el propofol, el midazolam o el bromuro de vecuronio. Las tres se usan como inductores de la anestesia. Como el fentanilo y el remifentanilo, su forma comercial es en ampollas, y llegan al sistema al consumo ilegal como desvío del sistema de salud. Pero el propofol, el midazolam y el bromuro de vecuronio no son considerados estupefacientes, no están en la lista de sustancias prohibidas o controladas, como el fentanilo. Esto hace que su trazabilidad sea más endeble. Un problema mortal El caso de la Argentina no se compara con el de Estados Unidos, donde el fentanilo ilegal (fabricado por narcos mexicanos) causó 74 mil muertes en 2023 y 48 mil en 2024. Pero igual preocupa porque es un hecho comprobado que la trazabilidad del fentanilo, en manos de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), hace agua y -aunque no en número masivo- los secuestros aparecen con mayor frecuencia. Un ejemplo es lo que esta ocurriendo en Iguazú, donde ya se reportaron casos de secuestros de hasta 300 ampollas de fentanilo del laboratorio paraguayo FENIUM que entran a Argentina de contrabando. Algunos números: en 2022 la Policía de la Ciudad le secuestró 4 ampollas a un enfermero y ese es el primer caso registrado. En 2023 Gendarmería hizo un decomiso de 500 ampollas en un solo golpe; en 2024 fueron 241 y en 2025 esa cifra al menos se triplicó. Son números chicos, pero marcan una tendencia. Por eso en 2024 se emitió una comunicación en el Sistema de Alerta Temprana (SAT) del Ministerio de Seguridad recopilando los casos detectados y señalando la peligrosidad de los opioides como droga recreativa. Para los argentinos, el fentanilo está asociado a tres noticias terroríficas. La última fueron la muertes accidentales del anestesista Zalazar y el enfermero Bentancourt. Pero ya hubo antecedentes de alto impacto. En febrero de 2022, al menos 24 personas murieron al consumir cocaína contaminada con carfentanilo en un lote que trajo del exterior el hijo del narco Miguel Ángel "Mameluco" Villalba. El otro caso fue el del empresario Ariel García Furfaro, dueño del laboratorio HLB Pharma, de donde salieron ampollas de fentanilo medicinal contaminadas con bacterias que mataron a 121 personas que recibieron la droga como paliativo para el dolor. Apache, China Girl, China Town, Dance Fever, Friend, Uno de los Nuestros, El Gran Oso, He-Man, Jackpot, King Ivory, Murder 8 y Tango & Cash. Esos son algunos de los nombres que -según reportes internacionales- se le da al fentanilo y análogos (ejemplo: remifentanilo) en el mercado de los adictos. Estos, por el estado en el que quedan, reciben el apodo de zombies. Al ser tan potente, 2 miligramos causan la muerte instantánea lo que hace muy fácil caer en sobredosis. En Argentina solo circula en forma de ampollas medicinales de 0,05 /0,15/ 0,25/ y 0,50 miligramos de citrato de fentanilo (citrato porque tiene forma de sal). Hay varias hipótesis sobre a dónde van las ampollas desviadas del sistema sanitario. Una de ellas es que son compradas por los mismos narcos para usarlas como sustancia de corte. El fentanilo puede además potenciar los efectos de la cocaína. Este podría ser el caso de las 500 ampollas de fentanilo secuestradas en abril de 2023 en una encomienda que iba de Posadas (Misiones) a Capital Federal. Por este caso fueron detenidas seis personas, entre ellas dos visitadores médicos. Según datos del expediente -investigado por la fiscalía federal 2 de Posadas y Martín Uriona, de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar)-, esta banda había concretado al menos 14 envíos postales del opioide a Jujuy, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires. En los casos detectados por la Justicia en los últimos tres años, los dealers venden fentanilo y también otros medicamentos que requieren recetas, principalmente psicotrópicos. Todo proviene del mismo desvío. También se sospecha que el tráfico hormiga de fentanilo está asociado con el consumo de cocaína. Un ejemplo de Clorinda (Formosa). Allí, la Justicia federal hizo dos entregas controladas: una era de 500 ampollas de fentanilo y otra de 5 kilos de cocaína. Ambas tenían como destino Mendoza, de donde se cree iban a pasar a Chile. Uno de los detenidos es un ciudadano chileno en cuya habitación de hotel, en Guaymallén, se encontró una segunda encomienda con 80 ampollas más. De a poco, pero los casos están comenzando a aparecer con mayor frecuencia. Otro caso: un veterinario santafesino que viajaba en un micro de Corrientes a Santa Fe con 20 ampollas de remifentanilo y 20 de fentanilo quedó detenido cuando la Gendarmería -en un control sobre la ruta 11- decidió revisar la caja con la que viajaba. Él dijo que era para tratar animalitos. No le creyeron. En Argentina el fentanilo solo puede usarse en humanos. EMJ Sobre la firma Newsletter Clarín

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