Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Ajedrez, cerámicas y mayólicas: las piezas para armar el rompecabezas y la historia de una de las casas más antiguas de Buenos Aires

    » Clarin

    Fecha: 06/04/2026 06:20

    El Gobierno porteño recuperó la Casa Blaquier y un equipo de arqueólogos y paleontólogos urbanos ya se encuentra trabajando en la excavación y búsqueda de vestigios de esta histórica construcción ubicada en pleno Casco Histórico. En los primer metros cúbicos de tierra removida, recuperaron fragmentos de mayólicas, cerámicas, frascos de vidrio soplado, cepillos, mucha cáscara de huevos, pipas de arcilla, bolitas, cuentas, botones y restos óseos de animales. Además, una pieza de ajedrez torneada, con encastre, en perfecto estado de conservación. Rastros que fueron dejando a lo largo de los años las personas que habitaron esta parcela, ligada a la fundación de Buenos Aires. En el primer damero de manzanas que traza Juan de Garay en 1580, destina este solar a Alonso de Escobar. Este hombre, como parte de la expedición de Garay, fue uno de los primeros 63 vecinos propietarios en la Ciudad. En los años sucesivos cambió de usos y dueños. Fue sede de la orden religiosa católica de la Compañía de Jesús, que tuvo la tarea de evangelización en estas tierras y, entre muchas otras construcciones, encargaron la obra de la que fue la iglesia más antigua de la Ciudad, San Ignacio de Loyola (Bolívar 225). Luego pasó a manos de una mujer, Lucía de Herrera, que tuvo también una parcela en una ciudad con una historia de leyenda: Esteco, en Salta. Fundada en 1566, fue un enclave político y económico clave de la conquista española; resistió el ataque de las comunidades indígenas de la zona, pero fue destruida por un terremoto que ocurrió un 13 de septiembre de 1692. Ese día se convirtió en mito popular, porque dio origen a la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, la más importante de la provincia. A lo largo de los siglos tuvo propietarios y usos diversos, y para 1925 la casa de Defensa 165 fue adquirida por la familia que termina dándole el nombre más popular, los Blaquier. Previamente había funcionado como un inquilinato, ocupado por los inmigrantes que llegaban masivamente a la Ciudad de Buenos Aires. Los Blaquier la reforman y mejoran las condiciones, con habitaciones con cocinas privadas y patios amplios. Recién para 1954 ingresó al stock de propiedades de lo que era la Municipalidad de Buenos Aires. En la década del 80 fue intrusada y recientemente desalojada por el gobierno porteño. Y con este desalojo arranca un nuevo capítulo en la vida y la historia de esta construcción. Desde hace un mes el equipo del Área de Arqueología y Paleontología de Patrimonio de Ciudad (Patrimonio, Museos y Casco Histórico del Ministerio de Cultura), trabaja en la excavación de la propiedad; en este momento en dos letrinas en las que hallaron los vestigios antes mencionados. En el inicio de los trabajos pensaron que podía tratarse de una cisterna, pero al no hallar piso, entendieron que se trataba de una letrina: "Las cisternas suelen tener pisos cerámicos. Acá es todo tosca; ya estamos en los tres metros de profundidad y seguimos excavando", contó a Clarín Horacio Padula, paleontólogo y subgerente de Patrimonio. El descubrimiento de este pozo fue circunstancial; en realidad se estaba haciendo un sondeo estructural, para descartar peligro de derrumbe. En ese sondeo el instrumental descubre el pozo, ubicado a centímetros de un piso de cerámica improvisado sobre el que vivía una de las 80 familias en esta propiedad tomada desde los años 80. La profundidad actual del pozo en el que trabajan los arqueólogos y paleontólogos indica que los objetos hallados pueden ser de alrededor de 1820 o 1830. Obviamente, a medida que la excavación se profundiza emergen objetos más antiguos. "Sabemos que esta es una zona de Buenos Aires con mucha información, con indicios de la vida de los porteños en siglos anteriores. Incluso sitios como estos en donde jamás se hizo una excavación previa y en donde se puede hallar información jesuítica", explica Padula. Tiene por delante sólo dos meses más de trabajo y estiman que hay al menos otras cuatro o cinco estructuras similares, porque la propiedad es enorme, llega casi hasta el corazón de la manzana. Incluso podría haber una cisterna: "En una de las habitaciones, debajo de la cámara de aire de un piso de pinotea, hallamos una estructura muy grande, en la que se deja ver un albañal, claro indicio de la conducción de aguas pluviales", contó la arqueóloga María Eva Bernat, también del equipo de Patrimonio. Explica cómo es el camino que continúan los vestigios: primero se conservan en el lugar del hallazgo y luego se trasladan a un repositorio de la Ciudad. Hay un espacio de reconocimiento de cada pieza y otro de montaje, porque en muchas casos las partes se unen, como un rompecabezas. Finalmente a cada pieza se le otorga una ficha de identificación. La Casa Blaquier hoy se encuentra en estado ruinoso. El equipo de arqueología claramente necesitaría mucho más que tres meses para indagar en las entrañas de esta propiedad. Pero hay zonas de la casa que son potencialmente peligrosas, ya que hay paredes construidas de manera informal, sin bases, sin apoyos estructurales. De hecho, una de las zonas en donde los arqueólogos identificaron la ubicación de posibles vestigios tiene paredes practicamente "en el aire"; la zona se encuentra limitada al acceso pero esperan que en algún momento haya obras de consolidación para continuar los trabajos exploratorios. Hay todo un sector que se mantiene original de la "época Blaquier", pero todo lo que se anexó a partir de la década del 80 tiene que ser derribado en algún momento. Desde el gobierno porteño no se informó cuál será el destino de esta propiedad o si se prevé alguna obra de restauración o puesta en valor. SC Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por