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  • El blindaje de Milei dañado, la política judicializada y tiempos que se aceleran

    » Clarin

    Fecha: 05/04/2026 20:33

    El escudo protector del que gozaba el Gobierno a partir de la gestión económica y de un un discurso anti casta que lo llevó a ganar las elecciones y lo blindaba de denuncias, sospechas y cuestionamientos sociales, parece haberse debilitado, si no desvanecido. El retiro espiritual al que se había llamado Javier Milei tras la derrota electoral bonaerense de setiembre, que le había dado buenos resultados, se rompió en las últimas horas en las que descargó toda su ira en las redes sociales, en particular contra el periodismo, pese a que es la Justicia la que decidió investigar tres causas de presunta corrupción: el esquema de sobreprecios de la agencia de discapacidad que terminó con la renuncia de Diego Spagnuolo, la estafa cripto con el lanzamiento de LIBRA y la investigación por supuestas dádivas y enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Las primeras dos investigaciones judiciales involucran a Karina Milei y al Presidente. Y en la tercera, al tercer funcionario en relevancia que es el Jefe de Gabinete, clave en todas las decisiones del Ejecutivo. Esto implicaría que cualquiera de ellos podría ser requerido por la Justicia para despejar dudas. Aunque en el caso de Adorni la citación a indagatoria durante el proceso, si es que determina su responsabilidad, es inevitable. En el caso del mandatario y de su hermana, el poderómetro al que suele recurrir la justicia federal determinará la celeridad con la que avanza, aunque hay muy pocos antecedentes de presidentes o altos funcionarios en ejercicio concurriendo a Comodoro Py; por lo general, la regla no escrita indica que eso ocurre cuando dejan la administración. La percepción de hechos de corrupción por parte de la sociedad se da en medio de la judicialización de la política, que también incide en la disputa que hay detrás de las causas contra el jefe de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, y su tesorero Pablo Toviggino. Allí las pruebas abundan, pero hay presiones para conseguir el juez que logre pisar los expedientes y ralentizar las investigaciones, un clásico en la justicia federal. Tal es la judicialización que alimenta una disputa insólita aunque sin encono entre el recientemente nombrado ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, devenido en una suerte de abogado de los Milei, y el juez Ariel Lijo, que hasta hace unos meses era el candidato del Gobierno a la Corte Suprema y hoy tiene en sus manos la causa contra el Jefe de Gabinete. Ambos quieren la silla de la Procuración General, ser el jefe de todos los fiscales, y para ello necesitan el apoyo político del oficialismo pero también del peronismo. Paradojas de la gran familia judicial, Mahiques y el viceministro de Justicia, Santiago Viola, fueron en el pasado empleados de Lijo en su juzgado. En los pasillos de los Tribunales observan que los movimientos de Lijo -reuniones con referentes del peronismo y operadores- apuntan a salir del cuadro de debilidad que lo había dejado su frustrada nominación para la Corte. Si bien quienes lo conocen rechazan de plano cualquier ánimo revanchista de Lijo hacia la Casa Rosada por haberlo expuesto sin tener los votos asegurados para ser aprobado y consideran que su ambición nunca fue ir metiendo presos a funcionarios, algunos experimentados funcionarios judiciales ven imposible no avanzar contra Adorni. Las pruebas que dan lugar a un posible caso de dádivas en el viaje a Punta del Este y su familia, y la falta de documentos que justifiquen su patrimonio sobre todo en los referido a la compra de inmuebles desde que asumió en el Gobierno, alimentan esa hipótesis. Para armar un gabinete tenés que convocar a millonarios, así te evitas tener problemas con gente que se encuentra ante mucho dinero de repente, ironiza un operador político que recuerda al elenco ministerial de Mauricio Macri. También podría sumarse al lote de denuncias la polémica en torno a los millonarios créditos otorgados por el Banco Nación a funcionarios del Gobierno. Si bien por ahora no hay indicios de irregularidades en el otorgamiento ya que la entidad es líder en ese servicio, hay una connotación ética que desde el poder no suele verse. En momentos en que buena parte de la sociedad está endeudada como nunca y debe pagar tasas usureras de las tarjetas de crédito o de préstamos con financieras, el hecho de que un funcionario del equipo de Luis Caputo o de la ministra Sandra Pettovello accedan a un crédito a bajísima tasa, es por lo menos ofensivo para quienes no pueden obtener un beneficio de esa naturaleza y la están pasando mal porque apuestan al cambio que propuso el libertario. Querer ahora ocultar ahora que Pettovello, en un gesto destacable, echó a su jefe de Gabinete Leandro Massaccesi por haber accedido a un préstamo de $402 millones, marca las incongruencias en el discurso de Milei. Tal vez porque si aplaudía el gesto, quedaba en la obligación de pedirle también la renuncia al secretario de Finanzas, Federico Furiase; al director del BICE, Federico Nuñez; a Pedro Inchauspe del directorio del BCRA; y a Emilio Mongilardi de YPF, entre otros. El episodio hace más ruido al contrastarlo con cuestiones ideológicas. Amo ser el topo dentro del Estado, yo soy el que destruye el Estado desde adentro, bramaba Milei en junio del 2024. No se puede menospreciar la función del Estado y luego habilitar que los propios funcionarios se hagan de cientos de millones en créditos con un Banco Nación que proponían privatizar, o no exigirle al Jefe de Gabinete que de las explicaciones públicas que despejen las sospechas de corrupción. Imagen en caída Las impresiones acerca de la foto actual del Gobierno que muestra una combinación de desgaste e impacto negativo por las causas varían de acuerdo a la lente de quien lo mire. Desde La Libertad Avanza aseguran que no hay ningún hecho de corrupción, que se trata de intentos y operaciones de desestabilización a raíz del éxito del modelo económico, y que el mandatario logrará la reelección porque los que están del otro lado son el Titanic, grafica un dirigente. En el macrismo creen que el Gobierno está en un momento en el que su modelo cruje aunque no se quiebra ni se rompe, tanto en lo político como en lo económico. Sostienen que está atrapado en la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo que, de persistir, ese esquema político puede romperse. Mientras que en lo económico, dicen que la Casa Rosada generó sobre expectativas que no puede cumplir pese a que lo está haciendo bien y que el error es que lo único que le importa es la inflación. No consideran que no haya salida ni que la crisis sea inexorable pero advierten que si persisten con los mismos prototipos político y económico, en vez de crujir puede empezar a quebrarse. En el peronismo -no en el kirchnerismo, que afirma que el Gobierno ya fracasó, según lo dicho por Eduardo Wado de Pedro- circula un trabajo que asegura que hace 80 días que la imagen de Milei viene cayendo sin piso y que lo más llamativo es la baja de la expectativa económica. Su mejor momento fue octubre pero ya en noviembre empezó a caer, está en 31%. Se está acelerando el proceso de desgaste, dicen. Sin embargo, se da la particularidad que la figura del gobernador Axel Kicillof no crece. No hay nadie por ahora que lo capitalice. Pero eso dispara en el amplio abanico del peronismo adelantamiento de la carrera por las candidaturas del 2027. Sebastián Galmarini, cuñado de Sergio Massa, ya se anotó para la gobernación bonaerense. El sanjunino Sergio Uñac pretende sumarse al lote de presidenciables. Aunque todo gira derredor de Milei. Si le va bien, admiten que no hay chances para nadie. Pero si no llega tan bien a la elección, en el PJ no descartan el armado de un frente multipartidario con la definición de candidaturas en una gran PASO, bajo la lógica de un electorado polarizado, partido en dos. Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín

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