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  • Uso de pantallas en primeras infancias: cuáles son los riesgos y cuánto tiempo es demasiado

    » TN

    Fecha: 05/04/2026 07:17

    El 72% de los bebés ya tiene algún tipo de contacto diario con pantallas a los nueve meses de vida. El dato surge de un informe publicado por el Education Policy Institute (EPI) del Reino Unido y sacudió el debate sobre tecnología y primera infancia. El mismo trabajo reveló que, mientras el promedio de exposición a dispositivos digitales es de 41 minutos por día, hasta dos horas diarias de exposición no afectan la probabilidad de que los padres les lean a sus hijos ni reducen el juego interactivo. De hecho, en algunos casos, los bebés con hasta esa misma cantidad de tiempo frente a una pantalla muestran más juego simbólico que aquellos sin ningún contacto. Por otra parte, la investigación advirtió que el daño real aparece recién por encima de las tres horas: los bebés que superan ese tiempo de exposición tienen una relación más negativa con otras actividades cotidianas. El informe puso sobre la mesa una pregunta que muchos padres se hacen todos los días: ¿cuánta pantalla es demasiada para un bebé? Para pensar la respuesta e intentar llegar a una conclusión, TN Tecno conversó con Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía digital y directora de Bienestar Digital. - Lucía, ¿cuáles son los riesgos más reales y documentados de la exposición temprana a pantallas, y cuáles creés que están sobredimensionados? - Hoy contamos con mucha evidencia respecto del impacto de la exposición temprana a pantallas. Evidencia que es importante conocer para sentar las bases a la hora de tomar decisiones tanto en casa como en la escuela y en el diseño de políticas públicas. Por un lado, hay información sólida del impacto del uso temprano de pantallas en el lenguaje y la comunicación. No solo tenemos evidencia científica, sino que cuando converso a diario con docentes de nivel inicial (jardín de infantes) lo confirman: cada vez hay más niños con marcados retrasos en el desarrollo del lenguaje y comunicación. Otro punto documentado tiene que ver con las consecuencias, por esta temprana exposición, en la capacidad de resolución de problemas durante la infancia y adolescencia. Otros efectos evidenciados se vinculan con la capacidad cognitiva, especialmente la memoria, por el acceso a videos o contenido corto y existe una amplia gama de investigaciones que se focalizan en el aspecto motriz: efectos en la motricidad fina (movimiento de pinza, cortar con tijeras, etc.) así como motricidad gruesa, aspectos muy estudiados desde la psicomotricidad. La exposición temprana a pantallas me parece un punto hoy muy sólido donde los consensos son unánimes: todo lo que se pueda evitar de pantallas durante los primeros dos años de vida, es mejor y bienvenido. Leé también: No es tintura: el truco natural para disimular las canas en casa con un solo ingrediente - ¿El problema está en el tiempo de pantalla o en el contenido que los bebés consumen? ¿Está preparado el cerebro de un bebé de 1 año para procesar contenidos digitales? - A medida que los chicos crecen, el tiempo frente a pantallas deja de ser el principal eje a observar y pasamos a pensar mucho más en el tipo de contenidos y dispositivos. Sin embargo, antes de los dos años, la evidencia es contundente: las pantallas son dañinas y debemos evitarlas. Obviamente que no siempre se puede, por diversos motivos. En esos casos es muy importante recordar que no todo es lo mismo y, sin dudas, si vamos a exponer a un bebé a una pantalla, debemos evitar dispositivos individuales como celulares y tablets, así como videos cortos que sobreestimulan y fragmentan la atención. Si no nos queda alternativa que darles una pantalla, la televisión con una historia simple, de planos lentos y poco ruido y movimiento, siempre es mejor. - La OMS y algunas academias de pediatría recomiendan cero pantallas antes de los 18 o 24 meses. ¿Estás de acuerdo con esa recomendación o te parece que quedó desactualizada? - La OMS, como casi todos los organismos de salud, recomienda evitar cualquier tipo de pantallas antes de los 24 meses. Es importante tomar esta recomendación, ya que está basada en evidencia científica respecto del impacto en los bebés del uso de pantallas. El contacto visual con personas, de personas que les hablen, les canten, los acaricien, los observen detalladamente, les jueguen, así como la propia exploración de ellos mismos con su entorno a partir de los sentidos y el libre movimiento, es lo que hoy se ve reemplazado por las pantallas, que sobreestimulan, impactan en la vista, en el lenguaje, en la mirada, en el movimiento, en la capacidad lúdica y atencional y en el desarrollo del lenguaje entre otros puntos. Como dije antes, en el caso de que no se pueda cumplir con esta recomendación, el plan B no es habilitar cualquier dispositivo, sino priorizar pantallas grandes y evitar celulares y tablets. ¿Por qué esta distinción? Porque la televisión está más lejos, por ende tiene menos impacto en la vista, no es trasladable, y por lo tanto, no la identifican como disponible y trasladable en cualquier momento y lugar. Y si elegimos contenido largo, tranquilo, sin demasiados estímulos y especialmente que tenga un inicio y fin claros, evitamos la afectación profunda que hoy vemos en la capacidad de atención. El contenido corto, uno atrás del otro (scroll infinito), accesible en celulares o tablets, es actualmente el más dañino para niños y bebés. Leé también: El lado oscuro de Roblox: apuestas clandestinas, abusos y riesgos de la plataforma más usada por los chicos - Hay familias que deciden no exponer a sus hijos a ninguna pantalla en los primeros años. ¿Qué opinás de esa decisión? - Me parece muy bien, especialmente hasta los dos años. También me parece relevante remarcar que, en un contexto de grandes dificultades económicas, donde un trabajo no suele alcanzar, muchas familias no cuentan con los recursos económicos o familiares para distribuir las tareas de cuidado y las pantallas se vuelven el plan de contingencia. El cuidado digital no debería ser un privilegio. Por eso es importante también pensar en mejores políticas públicas en cuanto a licencias por maternidad y paternidad y acceso a maternales y guarderías. De todos modos, es importante democratizar esta idea de que quien deba o necesite dar pantallas, elija con criterio a cuáles exponer a los bebés, y evitar los celulares y tablets. - ¿Existe el riesgo de que un niño que no tuvo ningún contacto con tecnología en sus primeros años tenga más dificultades para relacionarse con ella después? No, no hay estudios sólidos que muestren que la exposición temprana a pantallas genere ventajas sostenidas en habilidades digitales. Por el contrario, organismos como la Academia Americana de Pediatría sostienen que las habilidades digitales no requieren entrenamiento precoz. Podemos pensar incluso que las habilidades que realmente preparan para la tecnología no son tecnológicas. Por ejemplo, el desarrollo del lenguaje temprano a través de la conversación, la narración y el juego simbólico son clave para después entender interfaces, interpretar contenidos o comunicarse en entornos digitales. Quienes desarrollan capacidades atencionales más profundas sin hiperestimulación de pantallas, tienen mejores parámetros para luego poder disfrutar de usos digitales más complejos o significativos como el estudio de programación, robótica, diseño o investigación, sin dependencia de contenido corto. Incluso podemos observar que quienes tienen experiencias de frustración y de intensidad emocional sin evasiones digitales, no dependen del chupete electrónico para calmarse posteriormente con las pantallas. En resumen, es importante que la subjetividad se arme con profundidad en la primera infancia para que los niños lleguen más preparados a los usos digitales significativos que queremos que tengan. Leé también: Lucha contra el grooming: el abuso online empieza desde muy chicos - Cuando un padre o madre pregunta ¿cuánto es demasiado tiempo de pantalla?, ¿qué se le responde? - Demasiado tiempo de pantalla de bebés es cualquier tiempo de pantalla. Pero podemos pensar en más de una hora, en caso de que ya esté expuesto. Entre los dos y los cinco años se habla de entre una hora y una hora y media por día como máximo. Ya en la niñez, el factor que más nos importa es el costo de oportunidad: lo que no hacen por el tiempo en pantallas, por ejemplo, si no juegan, no se encuentran con amigos, no se sientan a dibujar, pintar o jugar juegos de mesa o tienen planes que los motiven, quiere decir que hay un exceso que hay que regular. - ¿Qué le dirías a los padres que quieren evitar o minimizar el uso de pantallas, pero viven en un contexto donde son inevitables? - A esos padres les diría que no queremos que el uso saludable de pantallas sea un privilegio y que por eso queremos que tengan muy en claro que no todo uso digital es lo mismo. Si debemos darles pantallas por necesidad, es clave priorizar la televisión como dispositivo principal y evitar usos en solitario como celular o tablet. Y dentro de la televisión, elegir contenidos que tengan una trama (inicio-nudo-desenlace), que no sean acelerados con planos cortos tipo videoclip, que luego puedan contar lo que vieron o dibujarlo, es decir, reponerlo y que no identifiquen que siempre lo pueden ver, como ocurre con el celular. Una película, una serie, un documental puede ser tiempo de calidad si necesitamos pantallas. Muchas veces pensamos que es preferible que vean poco tiempo, pero los videos cortos en el celular y la evidencia nos muestran que no, que es preferible un poco más de tiempo, pero en contenido con historia y en pantalla grande.

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