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  • Ni candidato único ni acuerdos cerrados: la idea que empieza a ganar fuerza dentro del peronismo

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    Fecha: 05/04/2026 06:00

    Gobernadores, sindicalistas y dirigentes territoriales del peronismo empiezan a mover fichas en un intento por reordenarse hacia el 2027 y evitar una nueva fragmentación en un escenario político todavía inestable. En ese contexto, la discusión giró de los nombres propios a cómo construir una alternativa competitiva y bajo qué reglas definirla. Sin PASO aseguradas y con cambios en el sistema electoral en debate, crece la presión interna para habilitar una competencia abierta que ordene las candidaturas y evite definiciones cerradas. La demanda atraviesa a distintos sectores del PJ y funciona como punto de contacto entre espacios que hoy están en tensión. En paralelo, se multiplican los movimientos para construir volumen político. Gobernadores que articulan entre sí, el massismo que avanza con un armado federal, sectores sindicales que buscan incidir y dirigentes históricos que vuelven a escena configuran un tablero más amplio que el de los últimos años. La duda que crece es si lograrán confluir todos en el mismo punto y bajo el mismo liderazgo o si profundizarán la fragmentación. Gobernadores con señales de articulación En un escenario de reconfiguración, una de las señales más importantes es la mayor coordinación entre mandatarios provinciales peronistas. La foto en Tierra del Fuego entre Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Gustavo Melella no fue solo un gesto político: expresó la búsqueda de construir una referencia común. En ese marco, Quintela explicitó lo que muchos insinúan. En declaraciones a Radio Splendid, planteó que Kicillof es uno de los que puede encabezar la reestructuración del país, pero al mismo tiempo puso el foco en la necesidad de ordenar al peronismo con una alternativa clara y objetivos definidos. El gobernador riojano que se animó a disputarle a Cristina Kirchner la conducción del Partido Justicialista también puso en palabras el temor de una parte de la dirigencia respecto del poder que mantuvo la expresidenta para definir las candidaturas sin internas. Cristina es peronista. Tuvo la grandeza de dialogar con (Miguel Ángel) Pichetto. Ella es la que más muestra ser comprensiva, no va a ser un escollo, afirmó. Bajo esa premisa dejó planteada una salida si no hay acuerdo: Hay que agotar el consenso y, si no, una interna; no hay que tenerle miedo a la interna. La definición no es menor, porque empieza a consolidar una idea que gana terreno en distintos sectores. Máximo Kirchner intenta sostener la centralidad En ese esquema, Máximo Kirchner mantiene un rol activo en la discusión. En sus intervenciones gravita entre cuestionar a quienes avanzan en construcciones personales y un llamado a sostener la unidad. La forma no es nueva, es un estilo de hacer política interna: presionar, llevar la tensión al límite y no romper. El acto de La Cámpora por el Día de la Memoria volvió a exponer esa tensión, con críticas a los dirigentes que buscan capital político sin asumir costos. Todos quieren los votos de Cristina, pero nadie quiere las cicatrices, así es fácil, criticó. Días después, el acercamiento al conflicto del SUTNA por Fate reforzó su vínculo con el sindicalismo más combativo y sumó presión sobre la gestión bonaerense. El sindicato quiere que la provincia de Buenos Aires intervenga para sostener la actividad, pero en el gobierno bonaerense insisten en que la responsabilidad central es de la Nación. Si bien no hubo un planteo explícito sobre una eventual intervención provincial, la foto de Máximo Kirchner con el líder del SUTNA, Alejandro Crespo, el mismo día en que los trabajadores de Fate marcharon a la Gobernación para pedir una nueva audiencia con Kicillof, reforzó la idea de un alineamiento con el reclamo. El respaldo al reclamo también llegó desde el massismo. Malena Galmarini se sumó a las críticas por la situación de la empresa. Hay que defender a la industria nacional, a sus trabajadores, a una competencia verdaderamente justa. Reabrir FATE es imprescindible, escribió en X. Más tarde, el propio Máximo Kirchner moderó el tono con un mensaje orientado a evitar divisiones centradas en nombres. Muchas veces buscan dividirnos bajo falsos antagonismos y lo que tenemos que tener muy en claro de aquí en adelante es que el parteaguas no es un nombre ni un apellido, sino si se defiende la patria o si no se la defiende, según consignó la agencia NA. La secuencia vuelve a mostrar esa estrategia de equilibrio: ordenar sin romper. Kicillof despliega su armado Más allá de las presiones y de las críticas que recibe, Kicillof avanza con su propio armado nacional con la mirada puesta en 2027, con recorridas fuera de la provincia, despliegue territorial del Movimiento Derecho al Futuro y construcción de una plataforma. Ese posicionamiento se complementa con una serie de movimientos que apuntan a construir una estructura nacional. El gobernador bonaerense ya tuvo incursiones en Uruguay, participó a distancia de un encuentro del PJ en Córdoba y avanzó con presencia política en la Ciudad de Buenos Aires, a través de dirigentes de su espacio. En paralelo, activó a su equipo para desplegar el MDF en distintas provincias. Desde ese espacio, el propio Kicillof planteó en un video difundido en redes que el objetivo es construir una alternativa al modelo libertario y avanzar en una fuerza que trascienda la provincia de Buenos Aires. Su crecimiento genera apoyos y resistencias, pero también acelera la definición sobre una posible interna abierta, que el peronismo venía postergando. La propuesta de una interna abierta cobra fuerza En ese contexto en el que cada vez son más los que hablan de la necesidad de definir al candidato presidencial en una interna, dirigentes con trayectoria vuelven a escena con el planteo de recuperar mecanismos internos de competencia. El encuentro encabezado por Eduardo Duhalde en La Plata puso el foco en la necesidad de evitar definiciones a dedo y reconstruir reglas de juego más abiertas. Si bien fue organizado por el intendente Julio Alak como parte de su estrategia de ir en busca de apoyos para Kicillof, el planteo cobró fuerza. Muchos dirigentes coinciden en que la falta de internas debilitó al peronismo y redujo su capacidad de integración. Por eso promueven un esquema que permita contener a dirigentes que quedaron al margen y evitar nuevas fracturas. Leé también: La receta de la ensalada de papa americana al estilo del sur de Estados Unidos: lleva 10 ingredientes Otro eje de movimiento pasa por el armado federal que impulsa Sergio Massa. Con dirigentes en provincias como Mendoza, La Pampa y San Luis, ese espacio busca construir anclaje territorial y sumar volumen a una eventual coalición más amplia; incluso si el tigrense se decide a volver a competir por el sillón de Rivadavia. A ese esquema se suma la actividad de Pichetto, que acelera contactos con sectores que se alejaron del oficialismo nacional. Sus encuentros con legisladores bonaerenses y dirigentes de distinto origen político refuerzan una idea que empieza a instalarse: la unidad opositora puede exceder los límites tradicionales del PJ.

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