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  • Encontraron muerto a un enfermero de 44 años en su departamento en Palermo y la Justicia investiga si consumió propofol

    » Nova Entre Rios

    Fecha: 04/04/2026 08:29

    La víctima, identificada como Eduardo Bentancur, fue encontrada tras una denuncia de su hermana porque no le contestaba las llamadas. Un enfermero de 44 años, identificado como Edaurdo Bentancur fue encontrado muerto este viernes en su departamento de Palermo, y la investigación judicial apunta a una posible intoxicación con propofol y fentanilo. Los detalles de la nueva muerte investigada en medio del escándalo por la propofest. De acuerdo a las informaciones recientes, la hermana de la víctima había realizado una denuncia luego de no tener noticias desde el 30 de marzo. Tras ello, la propietaria facilitó la llave para entrar al domicilio y se toparon con la trágica escena. El cuerpo fue encontrado cerca de las 16.10, sentado en una silla de comedor con sangre en la boca y sin signos vitales. Tras un breve allanamiento, la policía secuestró un guante de látex, una jeringa y una amplia variedad de medicamentos, elementos que ahora son analizados por peritos y la fiscalía a cargo. Entre lo incautado, los investigadores enumeraron ampollas de propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina y fentanilo, junto a diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina y haloperidol. Cómo es la distribución de estas drogas en Argentina. El propofol y el fentanilo no se venden en farmacias. Son medicamentos que llegan directamente a hospitales y clínicas desde droguerías y se usan en cirugías o sedaciones, bajo controles estrictos. El director del Hospital Fernández, Carlos Damin, explicó que el propofol es un anestésico que provoca sueño, mientras que el fentanilo es un analgésico muy potente que afecta el estado de conciencia. Ambos son peligrosos si se usan mal, ya que una pequeña diferencia en la dosis puede ser riesgosa o incluso mortal. En estas fiestas se usaban bombas de infusión, equipos que permiten administrar la droga de forma continua por vía intravenosa. Así, los participantes entraban en un estado de sedación leve, como una especie de sueño, pero sin perder del todo la conciencia. Sin embargo, el riesgo era alto: una dosis mayor a la adecuada podía provocar problemas para respirar o incluso un paro cardíaco si no se actuaba a tiempo. Las redes sociales también fueron clave para organizar y difundir estos encuentros. Se encontraron invitaciones y mensajes sobre la Fiesta del propofol, además de despedidas tras la muerte de Salazar, a quien algunos llamaban Alito. Incluso hubo publicaciones con errores en su nombre. Por ahora, la causa judicial no se centra en las fiestas en sí, sino en el delito de administración fraudulenta, que apunta a quienes, aprovechando su rol, perjudican a una institución. Además, como el propofol no está en la lista de drogas bajo control federal, el caso sigue en la Justicia ordinaria.

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