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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 04/04/2026 06:42
Milei refuerza los gestos para sostener al jefe de Gabinete. Pero por ahora, son señales que evitan que el funcionario retome las declaraciones o conferencias. Eduardo Aulicino Fotos de abrazos, reuniones con ministros, agenda que busca mostrarlo tomado por la actividad, como si fuera la normalidad de la función. Esa movida de respaldo a Manuel Adorni, difícil de sostener en el tiempo, excluye por ahora declaraciones y conferencias de prensa. Llamativo, porque en la escala de valoración violeta, era señalado como figura destacada de la comunicación, un domador de opositores, periodistas, críticos de la economía, según el término repetido en la lógica de la descalificación. Habrá que ver cuánto se extiende el actual estado de cosas, pero, por lo pronto, el silencio forzado del jefe de Gabinete hace más ruidoso el quiebre en el discurso libertario. El respaldo de Javier Milei fue expresado ante las cámaras de TV, algo que no constituye una novedad absoluta en el circuito oficialista. Alguna anécdota cuenta que la energía y la duración del abrazo presidencial terminan siendo datos significativos frente a tensiones domésticas o inquietudes externas. Lo registra, por ejemplo, Santiago Caputo. También, Luis Caputo. El esfuerzo de Olivos para respaldar al jefe de Gabinete -que inició su propio proceso de crisis hace casi un mes, con el viaje oficial a Nueva York- no repara en la totalidad del mensaje. Llegó al punto de desvirtuar el acto por el 2 de Abril. Voceros del oficialismo se habían encargado de destacar en las horas previas que el foco de la ceremonia estaría puesto sobre la presencia de Adorni y el saludo presidencial. Es decir, el tema destacado no sería el discurso ni el significado del homenaje. Y así fue. El antecedente inmediato en este mismo terreno fue la reacción del Gobierno apenas trasmitido desde Nueva York el fallo favorable al país por el caso YPF. El oficialismo intentó explotar el tema -y en rigor, lo malgastó- reduciendo todo a dos objetivos de mínima coyuntura: adjudicarse aquella decisión judicial como exclusivo mérito propio y utilizarla para alimentar un capítulo más en la pelea con el kirchnerismo, en particular con Axel Kicillof. Frente a la novedad de YPF, Milei buscó imponer un cambio de foco duradero en la agenda pública, tomada inicialmente por el impacto del fallo de la cámara neoyorquina. Es decir, modificar el clima -no sólo mediático- y apostar a que fuera algo más que un cambio de aire temporal. La persistencia del caso Adorni -que fue añadiendo novedades corrosivas- expuso la limitación del intento oficialista. En cambio, el acto del 2 de Abril no estuvo impulsado ya por el objetivo de modificar el temario, sino de ratificar el apoyo al funcionario a pesar del desgaste en continuado que produce. Eso, con el agregado repetido en todas las gestiones de gobierno: la insistencia en los actos y gestos de esta naturaleza son síntoma del impacto profundo de la situación que rodea al funcionario. Mantenerlo en el tablero del poder, en este caso, tiene mayor significado que el propio cargo, porque se trata de una pieza atada a Karina Milei. El Presidente recibió a Adorni en Olivos y el hecho, nada inusual en otro contexto, fue acompañado por un comunicado que trataba de presentarlo como la superación del tema. Da la impresión de que juega en sentido contrario. La idea de mostrar un funcionario repuesto incluso emocionalmente fue transmitida de un modo más bien básico: se dijo que habían tratado temas que trascienden por mucho los días que corren -planes para la etapa 2026/2027- y fue anunciada una serie de reuniones con ministros. Para completar, fue agregado después que Milei encabezará una reunión de gabinete a principios de la semana que viene, otra vez para exponer su apoyo al jefe de ministros. A pesar de todo y de la disciplina que cuidan como imagen funcionarios y referentes violetas, desde pliegues del oficialismo trascienden cuestionamientos o al menos prevenciones frente al costo que el sostenimiento del funcionario le provoca a Olivos. Y en paralelo, circulan trascendidos sobre recelos en el interior del oficialismo. La interna grande -es decir, entre Karina Milei y Santiago Caputo- asoma contenida como consecuencia del caso Adorni, pero no hay señales de que la tensión haya sido revertida. Y por lo demás, como exponen otros capítulos, son combustible de recreadas sospechas y viejas disputas. Esos trazos se reproducen a su manera en el cuadro del Congreso. Parece demasiado lejano por el desgaste persistente de estos días, pero LLA debe moverse pensando en la cita para Adorni en Diputados -el último miércoles de abril debe dar su informe de gestión- y los intentos por ahora desarticulados de la oposición para intentar una interpelación al jefe de Gabinete. En cualquier caso, la inquietud frente a este panorama marca al oficialismo, por diferentes razones. Algunos socios transmiten poca predisposición para blindar al funcionario. Es más, ya se escucharon o se dejan trascender mensajes que reclaman su renuncia, presentada como un paso ineludible para evitar mayores costos al Gobierno. En la conducción violeta pesan además las consideraciones domésticas. La elección de Diputados como ámbito del informe de gestión ofrece esa lectura: es la Cámara presidida por Martín Menem, donde también operan en sintonía los amarillos. En cambio, el Senado vuelve a ser territorio de tensiones. La pelea con Victoria Villarruel volvió a producir otras entregas -incluso en los actos por el 2 de Abril- frente al impulso ahora apurado del Gobierno para avanzar con pliegos de jueces y fiscales. La relación de la vicepresidente oscila entre la convivencia frágil y los cortocircuitos -ahora en esa última fase- con Patricia Bullrich, a quien el karinismo tampoco quiere darle mayores créditos. Las sospechas se extienden frente a cualquier hecho que abunde en el cuadro pintado por Adorni, aunque no exclusivamente. El caso $LIBRA estaría mostrando señales de cierta reactivación práctica. Eduardo Taiano acaba de pedir nuevas medidas de prueba, algo que no sería adjudicable únicamente al ambiente del fuero federal. A la vez, las decisiones del fiscal generan prevenciones en la oposición. Diputados de la comisión legislativa creada por este tema ya presentaron una denuncia contra el fiscal, a quien cuestionan por pisar la causa. No es todo en cuanto al clima más amplio. Suman temas como la difusión de la adjudicación de créditos hipotecarios del Banco Nación a funcionarios y legisladores oficialistas. La respuesta violeta busca cerrarse sobre el cumplimiento de las disposiciones vigentes. Pero el tema del jefe de Gabinete y el eco de las consignas mileístas contra el banco estatal se mezclan para ponerlo en la mira de cuestionamientos y chicanas. Se agrega para completar que el banco tiene como presidente a Darío Waseserman, esposo de Pilar Ramírez, pieza de Karina Milei en el paño porteño. Eso último va de la mano con el efecto central de la sucesión de hechos que alimentan el caso Adorni: el impacto sobre el discurso anticasta. Y en cuanto a la agenda, ratifica que es difícil de manejar. La semana que viene deberá declarar ante la Justicia la escribana que intervino en las compras de propiedades del funcionario. Y los trascendidos sobre otro viaje turístico podrían escribir otra línea en esta historia. Larga. (*) Infobae
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