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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/04/2026 00:51
La dinámica de los precios en el inicio del año mostró una resistencia mayor a la esperada y obligó a recalibrar las proyecciones del mercado. El proceso de desaceleración de la inflación se frenó en los últimos meses, en un contexto atravesado por subas puntuales en alimentos, como la carne, ajustes en precios regulados y un escenario internacional que comenzó a presionar sobre los costos energéticos. La guerra en Medio Oriente introdujo un nuevo factor de incertidumbre, con efectos directos sobre el precio del petróleo y, por esa vía, sobre los combustibles. Ese canal de transmisión no solo afectó de manera directa algunos rubros, sino que también se trasladó a lo largo de la cadena productiva, con impacto en logística, transporte y otros costos relevantes para la formación de precios. A nivel local, la evolución de los alimentos, y en particular de la carne, explicó buena parte de la aceleración reciente. Ese comportamiento se combinó con ajustes en tarifas y otros precios relativos, en un contexto donde la inercia inflacionaria -especialmente en servicios- se mantuvo como un factor difícil de quebrar. En ese marco, distintas consultoras comenzaron a recalibrar sus estimaciones para los próximos meses y para el cierre del año. La inflación nacional alcanzó el 3,3% en marzo, con una dinámica liderada por los precios regulados (5,1%) y por Alimentos y bebidas no estacionales, 4,2 por ciento (Equilibra) Según la consultora Equilibra, la inflación nacional alcanzó el 3,3% en marzo, con una dinámica liderada por los precios regulados (5,1%) y por Alimentos y bebidas no estacionales (4,2%), tras subas de naftas, carnes y tabaco. La consultora indicó que el shock internacional vinculado a los combustibles explicó la totalidad de la aceleración frente a febrero, con un aporte de 0,4 puntos porcentuales. Simultáneamente, la inflación núcleo -sin incluir alimentos y bebidas- se ubicó en 2,9%, impulsada principalmente por el rubro Educación, mientras que los precios estacionales avanzaron por debajo del 1%. Ese desempeño de marzo dejó un arrastre que comenzó a condicionar las proyecciones para abril, precisó el estudio que dirige Martín Rapetti. Sebastián Menescaldi, de EcoGo consultores, sostuvo que la inflación del tercer mes se ubicó en torno al 3,1% y advirtió sobre su impacto en el mes siguiente. Deja arrastre para abril, con lo cual, si pensábamos que la inflación podía ser entre 2% y 2,5%, va a estar por encima del 2,5%, explicó. El economista agregó que ese desempeño acumuló cerca de 12% en cuatro meses, lo que derivó en una revisión significativa de las estimaciones anuales. La inflación que a inicio de año estaba esperando que sea en torno al 20%, ya sabemos que no se va a cumplir y estamos poniendo un número más cerca del 32%, afirmó. Menescaldi identificó varios factores principales detrás de la dinámica reciente: los cambios en precios relativos (la carne, los combustibles y las tarifas), la inercia y los efectos de segunda ronda. Estuvo todo el tema de la carne, ahora el combustible y también todo el componente de tarifas. Son tres cosas que después se van a ir traspasando al resto, puntualizó el economista. Tanto tarifas como combustibles son muy transversales a todas las actividades económicas y tienen efectos de segunda vuelta, sostuvo. La inflación que a inicio de año estaba esperando que sea en torno al 20%, ya sabemos que no se va a cumplir y estamos poniendo un número más cerca del 32% (Menescaldi) Sobre las perspectivas, Sebastián Menescaldi planteó que el escenario depende en gran medida de la evolución del conflicto internacional. Bajo el supuesto de una resolución en el corto plazo, consideró que la inflación podía mostrar una tendencia moderadamente declinante. La inflación va a correr algo por debajo del primer trimestre porque el traslado a precios del petróleo no fue pleno y porque alimentos y bebidas está funcionando mejor, explicó. Para el año, estimó una inflación en torno al 33 por ciento. Fausto Spotorno, del estudio Orlando Ferreres & Asociados, también informó una revisión en sus estimaciones. Estamos subiendo la inflación. Empezamos en 23% fin de año y ahora estamos en 28%, dijo. El economista explicó que la corrección respondió tanto a factores locales como internacionales. Impactó mucho la carne, que se aceleró al principio. Y la guerra no sólo pega en el precio del combustible, sino en sectores como el plástico, y con eso se hace el packaging que contienen todos los alimentos, detalló. En ese sentido, Spotorno subrayó el efecto de los costos variables sobre los precios finales: Cuando te aumentan los costos variables, el costo de cada unidad que vendés, eso tiende a empujar los precios, afirmó. En cuanto a los datos recientes, estimó una inflación de 2,7% en marzo, con un acumulado trimestral de 8,2 por ciento. Para abril, proyectó un nivel en torno al 2,5% y prevé que en los próximos meses haya una moderación. Spotorno planteó que las subas observadas tenderán a moderarse con el tiempo. Estas subas en algún momento se detienen. Por ahí quedan los precios caros, pero frena la suba, concluyó. Qué pasará con la carne Respecto de la carne, Fausto Spotorno dijo a Infobae que su incidencia podía reducirse gradualmente, aunque no previó bajas significativas. No veo la carne bajando de precio. Hay un problema global, falta de carne en el resto del mundo, afirmó. También destacó que la evolución del conflicto internacional resultó clave para las proyecciones. María Castiglioni, de C&T Consultores, remarcó que el índice de inflación de marzo arrojó una suba de 2,7% y que es relevante notar que a lo largo del mes fue reduciéndose significativamente el ritmo de aumento de los precios, con la excepción de los combustibles. Para abril, prevé una suba de 1,9 por ciento. Estamos pensando en el efecto del precio de combustibles, la baja del gas y la suba moderada de electricidad, los colectivos, la educación que también sube, aunque menos que en marzo, y los alimentos y bebidas, donde vamos a ver el efecto de la moderación de las últimas semanas y la probable baja leve de la carne a nivel mayorista, detalló. La economista sostuvo que, hacia adelante, la inflación mostraría una dinámica más moderada que en el primer trimestre. Hacia adelante, la inflación mostraría una dinámica más moderada que en el primer trimestre (Castiglioni) Entre los factores que mencionó Castiglioni que ayudan a una nueva baja de la inflación, se destacan: el equilibrio fiscal, la ausencia de emisión monetaria neta y la estabilidad cambiaria. Los pesos emitidos por compra de reservas se fueron absorbiendo con emisiones de deuda del Tesoro y hay un tipo de cambio muy estable, manifestó. Identificó también factores que impulsaron la suba en los últimos meses, como los cambios en precios relativos, tarifas y la carne, que aportó entre 0,4% y 0,5% directo en los cuatro meses previos, mucho menos en marzo. María Castiglioni concluyó que las revisiones al alza respondieron a distintos factores acumulados: Desde fin de año revisamos al alza la inflación esperada para el año. Una primera revisión fue por lo que pasó con la carne y la decisión de tarifas del gobierno, y otra ahora por lo internacional. Su proyección anual quedó en 24,2%, con riesgos vinculados a la duración del conflicto internacional. Desde LCG, Javier Okseniuk advirtió sobre ajustes en las proyecciones de corto plazo y la presencia de factores opuestos. Algo subimos para los próximos meses, pero hay efectos contrapuestos en varios frentes, explicó. El economista estimó una inflación de 2,9% en marzo y de 2,5% tanto en abril como en mayo. Al mismo tiempo, remarcó la persistencia de un componente inercial. Más allá de la guerra y combustibles, vemos un piso inercial difícil de romper. En su escenario base, planteó que la inflación podía retomar una trayectoria descendente, incluso con mayor deslizamiento cambiario. Sin embargo, señaló que el nivel general se mantendría elevado en términos anuales. Para todo el año tenemos un poco arriba de 30%, casi lo mismo que diciembre de 2025.
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